F de Daniel Kehlmann

314_RH29464.jpg

Con una escueta y misteriosa “F” como título de su nueva novela, Daniel Kehlmann apela a la curiosidad del lector para atraerlo a una historia familiar nada convencional. Esa “F” es de “Fatum”, el Destino, ese saco en el que adquieren sentido las mayores arbitrariedades del azar, un recurso al que acudir para dignificar errores o justificar calamidades. Pero también es la inicial del apellido Friedland, el de unos personajes aferrados al engaño que suponen sus vidas, convencidos de que el desvelamiento de la verdad no puede conducir sino a la catástrofe.

Todo comienza con un espectáculo de hipnotismo al que asiste Arthur, aspirante a escritor, con sus tres hijos: Martin, apocado y apegado a su madre, y los gemelos Iwan y Eric, frutos de su actual relación. La inquietante función se anuncia con el pretencioso aviso de que “Lindemann le enseña a temer sus sueños”, aunque el resultado es que Arthur abandona a sus hijos para desarrollar su carera literaria, y que las vidas de todos quedarán marcadas por la simple decisión de asistir a aquella representación.

Tanto en esta introducción como en la parte final, la narración corresponde a una tercera persona objetiva, mientras que cada uno de los hijos contará con una sección para relatar en primera persona los avatares de su vida adulta. El padre hará solo apariciones esporádicas, aunque nos llegan noticias de algunas de sus perturbadoras obras: ‘Mi nombre es Nadie’, responsable de algunos episodios suicidas, pretende convencer al lector de que en realidad no existe como individuo, de que su conciencia es un artificio mecánico. Por su parte, en ‘Familia’, que Kehlmann incluye en la novela, Arthur se remonta hasta la Edad Media, siguiendo el rastro de sus antepasados, para convencer al lector de la ingente cadena de casualidades que determinan finalmente una vida.

Los relatos de los hermanos presentan momentos de convergencia con los que Kehlmann consigue dar unidad al texto, y unas documentadas descripciones de sus respectivas actividades con las que aquel consigue dotar de un convincente realismo a la narración. Los tres tienen el tono de sendas confesiones en las que cada uno da cuenta de la mentira que sustenta su vida: Martin es un sacerdote católico sin fe, cuya mente racional le impide creer, y que liquida cualquier cuestión mínimamente incómoda que le planteen apelando a la ambigüedad del Misterio. Eric ejerce de asesor financiero y, además de lidiar con una relación paralela a su matrimonio, oculta a todos la verdadera y catastrófica situación de su empresa. Finalmente Iwan es un comerciante de arte que hace negocios con la obra de un prestigioso pintor, especulando astutamente con sus lienzos; aunque la mentira tras la que se esconde el más sensible de los hermanos no debemos desvelarla aquí.

Kehlmann establece con precisión e ironía la tortura que a cada uno supone convivir con el fraude, y que lleva a Eric a afirmar que “cuando uno no tiene esperanza, vuelve a tener tranquilidad”. Pero deja espacio también a profundas elucubraciones sobre la creación artística y el papel del autor por parte de Iwan, para el que “la belleza no necesita arte, tampoco nos necesita a nosotros, no necesita observadores”, y que se pregunta por cuestiones más trascendentes: “¿Y si el universo fuese legible? A lo mejor eso es lo que se esconde tras la terrorífica belleza de las cosas: notamos que algo está hablando con nosotros. Conocemos la lengua. Y, sin embargo, no comprendemos ni una palabra”.

Como ven una obra ambiciosa y densa del autor que batió records de ventas en su país con ‘La medición del mundo’; de esas que, al terminarlas, dejan una impresión de coherencia y la sensación de haber asistido a la brillante escenificación de una historia con contenido, en absoluto trivial.

 

Reseñado por Rafael Martín

Escrito por Daniel Kehlmann

 (Munich, 1975) es doctor en Filología Germánica. Actualmente colabora en varios periódicos, como el Frankfurter Allgemeine Zeitung o el Süddeustche Zeitung, y es miembro de la Academia de Ciencias y Letras y de la Academia Alemana de Lengua y Literatura. Su obra ha recibido prestigiosos galardones, como el Premio de Literatura de la Fundación Konrad Adenauer, el Premio Kleist y el Premio Thomas Mann. Su novela La medición del mundo ha sido traducida a más de cuarenta idiomas y es uno de los éxitos comerciales de la reciente literatura alemana. F es su última novela. Entre sus otros títulos cabe destacar Yo y Kaminski (Debolsillo, 2014) y Fama (Anagrama, 2009).

Ficha técnica

PVP con IVA 18,90 €
Nº de páginas 256
Traductor: HELENA COSANO
A Arthur Friedland le gustaría ser escritor, pero siempre ha sido demasiado cobarde para intentarlo siquiera. Una tarde decide llevar a sus tres hijos al espectáculo del gran Lindemann, un maestro del hipnotismo. A pesar de que Arthur siempre se ha creído inmune a este tipo de prácticas, el mago logra que revele sus sueños más ocultos, y esa misma noche Arthur coge su pasaporte, vacía su cuenta bancaria y abandona a su familia para convertirse en un autor de éxito.
¿Y qué ocurre con los tres hijos? Martin, un cura sin vocación, vive atrapado en su obesidad, mientras Eric, un financiero turbio, se enfrenta a la ruina al tiempo que pierde contacto con la realidad. Iwan, por último, destinado a ser un célebre pintor, está a punto de convertirse en un fraude magistral. Anclados en sus opciones de vida, los tres verán cómo, al inaugurarse el verano de la crisis financiera global, sus destinos se vuelven a cruzar.
F es una tragicomedia deslumbrante, compleja y misteriosa, acerca de tres hermanos y su declive moral. Una historia fascinante que encierra una profunda reflexión existencial en torno a la verdad, el engaño, la familia, la fe y el terrible poder del destino.