El hombre que mató a Houdini de Rufino Fernández

Desde un apartamento donde vive recluido voluntariamente, entre montañas de periódicos que remiten a unos hechos que le atormentan, oyendo a Charlie Parker, Bessie Smith y Jelly Roll Morton una y otra vez, un hombre se dirige a un oyente imaginario: el lector, haciéndole partícipe de lo que puebla su mente: recuerdos, obsesiones, miedos y alucinaciones

Captura de pantalla 2014-09-22 a la(s) 21.05.27

Desde un apartamento donde vive recluido voluntariamente, entre montañas de periódicos que remiten a unos hechos que le atormentan, oyendo a Charlie Parker, Bessie Smith y Jelly Roll Morton una y otra vez, un hombre se dirige a un oyente imaginario: el lector, haciéndole partícipe de lo que puebla su mente: recuerdos, obsesiones, miedos y alucinaciones. Y sobre todo, mostrando su soledad, una soledad elegida. “No tengo ningún interés en conocer otra cosa que lo que rememoro aquí – nos dice-  Todo el día y la noche alrededor de los mismos pensamientos. Sé que es un infierno, pero es mi infierno. Y he decidido estar cerca de la caldera para irme acostumbrando a lo que venga. No encuentro motivos para desear otra cosa.” (pág.133)

Esta es, pues, una narración que cuenta la historia personal de un hombre especial: un hombre que veía fantasmas. No cualquier fantasma, sino aquellos que en vida habían tenido una especial incidencia en su vida. Un hombre que pudo haber provocado la muerte de otro hombre.

Jocelyn Gordon Whitehead (1895-1954) es un personaje real, existió, aunque el dibujo que el autor nos hace aquí es de alguien imaginado. Porque en realidad, no se sabe apenas nada de este hombre, salvo que era un estudiante de la universidad de McGill, (Montreal) aficionado al boxeo y que según declaró a la policía, propinó varios puñetazos a Houdini, a petición del mismo; tras lo cual, al producirse días más tarde la muerte del mago, (que, por cierto, no murió asesinado, sino a causa de una peritonitis) el estudiante desapareció del mapa, se esfumó, literalmente. Como un fantasma. Lo único que se tiene de él es una fotografía algo borrosa, en la que lleva un libro en la mano. Curiosamente, también se sabe que en 1928 fue detenido por robar un libro en una librería. Después…la foto, que data de 1950. Y una lápida en el cementerio de Montreal.

Rufino Fernández ha intentado imaginar qué clase de hombre podría ser este, qué sentimientos de culpa o de resentimiento podría haber desarrollado, qué vida llevaría hasta su muerte. Así, el relato resultante no habla tanto de Houdini como de Gordon, y muestra a un niño solitario, con problemas familiares, relaciones difíciles con su madre y un padre que desaparece de sus vidas.
Estudiante no muy sociable, gusta más de pegarle al saco de punching con los guantes de boxear. Sam Smilivitz, alias Smiley, era uno de los compañeros de facultad que le acompañaron a ver a Houdini, y que fue testigo de los hechos, junto a Jacques Price. Ninguno de los dos eran más que ocasionales amigos. Sus relaciones con las mujeres son escasas, (Lucy, Marian, Mabel…) y, en general, a raíz de lo que llama “el incidente”, cada vez se hace más huraño y se recluye en sí mismo, desapareciendo siempre que alguien le reconoce o le recuerda su relación con Houdini.

Pero eso no es todo: Gordon ve aparecidos, como hemos dicho al principio. Primero, su madre, de  cuyo abandono siente remordimientos inconscientemente. Luego, Houdini, de cuya muerte se siente, de algún modo, responsable. Su propio padre parece establecer con él un contacto entre la realidad y la imaginación. Y en esa época, finales del XIX y primeros años del XX, se desarrolla un movimiento espiritista muy fuerte, siendo uno de los mayores difusores el escritor Arthur Conan-Doyle. con quien Gordon se entrevista, tratando -sin éxito- de encontrar explicación a sus visiones.

Así, el narrador/protagonista va divagando, dirigiéndose a veces a su madre, otras a una tal Mabel Jackson, (con la que mantiene una extraña relación, y que escribirá la nota final) desde su obsesivo encierro solitario, sobre el espiritismo, su infancia, el accidente de la barca con sus amigos, los primeros escarceos sexuales, el boxeo, y una serie de historias colaterales como la de la señora Barret y su marido; la historia del lituano Freddy; la historia del propio Houdini, sus orígenes y sus números de magia; el robo de los Diarios de Samuel Pepys en una librería y su posterior detención; el decepcionante encuentro con Conan-Doyle y esposa, tras “el incidente”; el caso de las hermanas Fox y el “cadáver emparedado”, el caso de los falsos espiritistas, los hermanos Davenport; en encuentro con el medium Arthur Ford, que le provoca un ataque de pánico; incluso sus relaciones con los periodistas que le acosan, incluido un tal Don Bell, que, curiosamente, es el autor de un libro (no traducido al español, publicado en 2004), cuyo título coincide con el presente. Rufino Fernández le hace aparecer como un cameo en su texto.

De hecho, se han escrito muchos libros sobre la vida de Houdini y sobre lo dudoso de su muerte, el código secreto que le dejó a su esposa para que se pudiera comunicar con él por medio de videntes (no fue el caso), siendo, como era, un afamado detractor de los visionarios y mediums, a los que acusaba (incluyendo al propio Conan-Doyle) de farsantes y engañabobos. Todo esto y más digresiones salen a relucir en esta narración, que, sin embargo tiene como protagonista a un hombre cuya mente deriva paulatinamente hacia el caos y hacia ese mundo fantasmal con el que tiene continua relación.

 

Reseñado por Ariodante

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EL CORAZON DEL CAIMAN

Escrito por Rufino Fernández

Captura de pantalla 2014-09-22 a la(s) 21.05.46Joscelyn Gordon Whitehead, el hombre que mató a Houdini, vive aislado con sus recuerdos en un sombrío apartamento del Montreal de mediados del siglo XX. Ni siquiera el amor de Mabel Jackson será capaz de sacarle de su encierro voluntario. Así que desde allí nos llevará a recorrer los avatares de su azarosa vida, nos desvelará los motivos que le llevaron al Princess Theater y cómo acabó con la vida del más famoso escapista de todos los tiempos.

En una atmósfera cargada de resentimiento y amargura, tan solo alterada por el saxo de Charlie Parker, el piano de Jelly Roll Morton, o la voz de Bessie Smith, reviviremos los acontecimientos que rodearon la vida del mago y la del hombre que lo mató. Unas vidas que les llevaron a cruzarse con personajes como el autor del más famoso detective de la novela policiaca, Sir Arthur Conan Doyle, y su esposa Jean Leckie, o incluso con el mismo Vladimir Ilich Ulíanov, alias Vladimir Lenin.

Esta es una novela que nos adentra en la vida de los dos personajes, en el mundo de los magos y también de los videntes, contra los que lucho el propio Houdini, pero que a su vez nos lleva a viajar por los escenarios de una época marcada por las prohibiciones y los establecimientos ilegales, y nos lleva a conocer el mundo donde se desarrolló el ragtime y los nuevos ritmos llegados del viejo Sur de Estados Unidos.

Ficha técnica

Precio: 1,02€ Amazon Páginas: 129

Joscelyn Gordon Whitehead, el hombre que mató a Houdini, vive aislado con sus recuerdos en un sombrío apartamento del Montreal de mediados del siglo XX. Ni siquiera el amor de Mabel Jackson será capaz de sacarle de su encierro voluntario. Así que desde allí nos llevará a recorrer los avatares de su azarosa vida, nos desvelará los motivos que le llevaron al Princess Theater y cómo acabó con la vida del más famoso escapista de todos los tiempos.

En una atmósfera cargada de resentimiento y amargura, tan solo alterada por el saxo de Charlie Parker, el piano de Jelly Roll Morton, o la voz de Bessie Smith, reviviremos los acontecimientos que rodearon la vida del mago y la del hombre que lo mató. Unas vidas que les llevaron a cruzarse con personajes como el autor del más famoso detective de la novela policiaca, Sir Arthur Conan Doyle, y su esposa Jean Leckie, o incluso con el mismo Vladimir Ilich Ulíanov, alias Vladimir Lenin.

Esta es una novela que nos adentra en la vida de los dos personajes, en el mundo de los magos y también de los videntes, contra los que lucho el propio Houdini, pero que a su vez nos lleva a viajar por los escenarios de una época marcada por las prohibiciones y los establecimientos ilegales, y nos lleva a conocer el mundo donde se desarrolló el ragtime y los nuevos ritmos llegados del viejo Sur de Estados Unidos.

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Pepe Rodríguez es el fundador de El Placer de la Lectura.

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