El leviatán de Joseph Roth

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No es inusual que los editores aprecien en un relato suficiente entidad como para singularizarlo en un volumen independiente, considerando, aparte de cuestiones comerciales, que la inclusión junto a otros textos puede diluir su contundencia, o para que sirva como aproximación a un autor fundamental. A atender esos argumentos se aplica una de las colecciones de Acantilado Editorial, en la que se incluyen algunas de las obras breves de Joseph Roth, empezando por su novela corta ‘El busto del emperador’, que, con la habitual preocupación de la editorial por la excelencia de las traducciones, contaba con la de Isabel García Adánez, la premiada adaptadora de Thomas Mann. Ahora recupera la del no menos premiado, por su buen oficio con los escritos de Bernhard, Miguel Sáenz, para presentarnos ‘El Leviatán’, una narración de la última época de Roth que, por su carácter de fábula moral e idiosincrasia de sus protagonistas, sería perfectamente incorporable a la rica tradición oral judía.

Con unos pocos personajes arquetípicos, el escritor austríaco es capaz de ensamblar una historia perfecta, con un trasfondo de tragedia matizado por ese sencillo lenguaje característico de los cuentos creados para ser transmitidos de generación en generación. La protagoniza el comerciante de corales judío Nissen Piczenik, vecino, a comienzos del siglo XX, de la pequeña ciudad de Progrody en el interior de Rusia, de donde no ha salido nunca. Con su negocio atiende la demanda de todo tipo de clientes de cualquier nivel económico, que aprecian en su mercancía la calidad y autenticidad de las piezas.

La llegada del joven marinero Komrover hace renacer su anhelo por conocer el mar, el lugar donde viven las criaturas que sustentan su empresa, pero también donde mora el Leviatán, el pez primigenio encargado de la custodia de los corales y demás seres marinos hasta la venida del Mesías. Ese afán le impulsará a marcharse con el joven marino a Odesa, cuyo puerto visitará diariamente desatendiendo sus obligaciones religiosas.

Aunque el giro dramático del relato se producirá con la aparición de la competencia en la figura de un comerciante húngaro, cuyos corales artificiales, más baratos, acabarán amenazando el negocio de Piczenik, que, tentado por esa encarnación del diablo que representa el húngaro, acabará aceptando mezclar sus corales con los falsos de aquel. A partir de aquí el lector asistirá a las consecuencias de la traición tanto a unos principios morales como a una heredada tradición amenazada por el progreso, ese arrollador Leviatán que no respeta nada.

Joseph Roth mostró a lo largo de toda su obra una constante preocupación por los escenarios que surgen tras la desaparición de mundos aparentemente sólidos y perdurables, como el Imperio austrohúngaro de la familia Trotta en ‘La marcha Radetzky’. Él mismo sería testigo de la funesta eclosión de un régimen que le obligaría, por su sangre judía, a abandonar un país donde su vida no estaba garantizada, aunque acabara perdiéndola en el exilio francés antes de cumplir los cuarenta y cinco. De aquellos tiempos de éxodo data esta pequeña obra maestra de uno de los escritores esenciales del siglo XX.

Reseñado por Rafael Martín

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Escrito por Joseph Roth

Joseph Roth (Brody, 1894-París, 1939). La amarga experiencia del derrumbamiento del mundo de los Habsburgo y sus consecuencias psicológicas, así como la obligada marcha de los judíos de Europa central hacia Occidente, fueron desde el inicio los temas centrales en su obra. En 1933, emigró a Francia, donde murió. Desde entonces es considerado, con creciente unanimidad, como uno de los mayores talentos de nuestro tiempo.

Ficha técnica

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Páginas: 80 Precio: 11€

Traducción: Miguel Sáenz

Esta es la historia de Nissen Piczenik, un comerciante de corales de la pequeña ciudad de Progrody. Enamorado de los corales, criaturas del pez original Leviatán, olvida el mundo a su alrededor y sólo la nostalgia ocupa su corazón: nostalgia del padre de los corales, nostalgia del mar. Sin embargo, cuando un comerciante de corales falsos se instala en la ciudad vecina, el protagonista cae en la tentación de comprar algunos y mezclarlos con los suyos. Una vez más Joseph Roth pone su escritura al servicio de un relato que posee la sencillez de los cuentos orales y la ejemplaridad de la parábola. Los avatares de Nissen Piczenik son también los de cuantos renuncian a su vida por un sueño y luego lo traicionan. Como él, quien comercia con falsos corales sabe que el Leviatán le espera.