El descubrimiento de la pintura de Jorge Edwards

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Al rebuscar en los recuerdos para confeccionar la primera parte de sus memorias, Jorge Edwards encontró, según confiesa, la figura de un pariente lejano susceptible de convertirse en personaje de ficción: un tío segundo con gran sensibilidad musical y ciegamente convencido de sus cualidades como pintor. El autor chileno-español consigue así, más que una pieza separada de la causa principal que supone su autobiografía, un relato irónico con apariencia de fábula moral y una metáfora de la transformación socioeconómica de su país de origen.

El protagonista, Jorge Rengifo Mira, cuenta entre sus antepasados con un prócer de la patria, ministro de Hacienda, y con un nutrido grupo de militares al servicio de la joven República. Su pasión por la música se complementa con una entusiasta dedicación a la pintura, para cuya práctica se siente eximido de toda formación, desdeñando las enseñanzas que maestros antiguos o autores contemporáneos pudieran aportarle. Para desarrollar su afición cuenta con los fines de semana, en los que desembocan sus jornadas diarias como dependiente de una ferretería, y con la imagen tutelar de las Hermanas Mira, tías carnales y afamadas pintoras de un cándido estilo surrealista.

Jorge Edwards

Edwards maneja con maestría un lenguaje rítmico y cadencioso acorde con los gustos musicales de los que, junto a Rengifo y el propio narrador, asisten a las periódicas audiciones que se organizan en la casa paterna, reuniones que le sirven al autor, además, para mostrar su habilidad en la divertida construcción de personajes. Uno de los principales será la adinerada jueza que vendrá a acallar las habladurías sobre las inclinaciones del protagonista, y que será quien lo enfrente, durante un viaje a Europa, a ese terrible y a la vez maravilloso descubrimiento al que alude el título de la novela.

Es, por otra parte, inevitable la consideración de Rengifo y su pintura como representantes de un Chile caduco y provinciano, cuyo maridaje con las grandes y nuevas fortunas no lo salvará de la extinción, y cuya muerte, como la del protagonista, coincide con el ascenso imparable de la Unidad Popular. Ante la represión posterior a la defenestración de su gobierno, no debería caber, sin embargo, la tibieza a la hora de juzgar a aquellos que apoyaron incondicionalmente el cruento golpe militar, ni la distancia con quienes fueron sus verdaderas víctimas.

En definitiva, una muestra más de la poderosa fuerza fabuladora y el depurado estilo de un autor que, pasados los ochenta, se sigue manteniendo en plena forma.

Reseñado por Rafael Martín

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Escrito por Jorge Edwards

Jorge Edwards

Jorge Edwards nació en Santiago de Chile en 1931. Premio Nacional de Literatura (1994) y Premio Miguel de Cervantes (1999), Premio Planeta-Casa América (2008), Premio ABC Cultural (2010), es uno de los grandes escritores de la lengua española. Estudió derecho, filosofía y fue miembro del Servicio Exterior chileno desde 1958 hasta el golpe de Estado de 1973. Actualmente es embajador de Chile en Francia. Es autor de cuentos, novelas, ensayos, memorias y columnista muy leído en periódicos de España y de Latinoamérica. Ha sido profesor visitante en universidades estadounidenses y europeas, y presidente del comité de la lucha contra la censura creado en los años de la dictadura de Chile. Sus cuentos figuran en antologías de todo el mundo. Sus principales novelas son El peso de la noche (1964), Los convidados de piedra (1978), El museo de cera (1982), El anfitrión (1987), La mujer imaginaria (1989), El origen del mundo (1996), El Sueño de la Historia (2000), El inútil de la familia (2005), La casa de Dostoievsky (2008), con la que obtuvo el Premio Planeta-Casa de América, y La muerte de Montaigne (2011). Adiós, Poeta…, que en 1990 recibió el Premio Comillas, es un retrato personal y una evocación a veces sorprendente de la figura de Pablo Neruda. Su libro Persona non grata (1973), primera crítica de un intelectual latinoamericano al régimen cubano, ya es un clásico en su género.

Ficha técnica

Páginas: 168 Precio: 16,90€
Jorge Rengifo Mira, Rengifonfo o Fonfo, para los más cercanos, trabaja vendiendo artículos de cerrajería en la Sociedad Comercial Saavedra Balfour, aunque su gran pasión es la pintura. Es un artista de fin de semana: los domingos suele viajar en micro con su caja de pinturas y su atril a cuestas hasta los faldeos cordilleranos de Santiago para solazarse y retratar el paisaje. Pero su singularidad es incomprendida, y su familia y amigos más bien lo ignoran o se ríen a sus espaldas. El descubrimiento de la pintura retrata la vida de un personaje sensible al arte en un Chile cargado de prejuicios. Una novela inteligente, de dulce ironía y hasta catártica cuando el destino de Rengifo da una sorpresiva vuelta de tuerca.