Los años de peregrinación del chico sin color de Haruki Murakami

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¿Cuántos años de peregrinación hacia el Nobel lleva Murakami? ¿Es necesario que su literatura pierda colorido para que se lo otorguen? ¿Es Tsukuru Tazaki el trasunto de su autor buscando que le ha hecho perder el favor de los académicos? ¿No es más preocupante aún que Sánchez Dragó califique esta nueva obra como la mejor novela del japonés? Ciertamente producen escalofríos algunas de estas preguntas, sin embargo, mantengan la calma, solo estamos hablando de una novela.

Murakami vuelve tres años despúes de 1Q84 -su obra más completa hasta ahora aunque no la mejor- (admito opiniones) con Los años de peregrinación del chico sin color. Murakami lleva mucho tiempo bregando con seguidores y critíca, con académicos y profanos. Satisfacer a los fieles o seguir su camino es una cuestión de equilibrio, como también lo es dosificar la fantasía y realidad. Después la explosión de irrealidad de 1Q84 esa tendencia al balanceo ha derivado en su obra más realista, sin ninguna concesión a la fantasía, solo alguna duda sobre unos sueños y unos hechos. Quizás por ser tan realista sea la más accesible de todas pero también puede ser la menos murakamiana de ellas.

Tsukuru es un hombre de algo más de treinta años cuya vida ha estado dedicada al diseño y construcción de estaciones de trenes. Algo frustrado pues realmente no ha podido participar en nada que no sea el mantenimiento de las existentes. Sus estudios de ingenieria en Tokyo le separaron de su grupo de cuatro amigos en su ciudad natal. Allí también quedó dieciséis años ago esa amistad cuando ellos decidieron darla por concluida inesperadamente.

Tsukuru estuvo cerca del suicidio durante meses hasta que lo superó y estabilizó su vida. Ahora con su nueva amiga íntima Sara tiene una vía de estabilidad que ella detecta frágil. Cuando conoce el dolor de su herida abierta en el pasado le pone en el dilema de seguir oon ella o arreglar los asuntos con sus antiguos amigos. Esos años de peregrinación fuera de su ciudad natal deben retomar el camino para zanjar el peso del pasado y poder enfrentarse al futuro.

Novela lineal al uso, avanza correctamente, técnicamente es perfecta, el ADN del nipón se percibe en cada frase, en cada imagen, en cada descripción… Pero ese algo más, esa ligera irrealidad tan unida a la verdad que acostumbra se ha disipado.

¿Realmente han pasado los mejores años de escritura del japonés? ¿Se ha ‘civilizado’ tanto su escritura? Mi apuesta es la siguiente: Esta obra es un respiro, un sorbete de limón antes de una obra de mayor calado que atisbo en el futuro cercano. ¡Ojalá no me equivoque! Mientras tanto disfruten de este chico sin color.

Reseñado por Pepe Rodríguez

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Escrito por Murakami, Haruki

Haruki Murakami (Kioto, 1949) es uno de los pocos autores japoneses que han dado el salto de escritor de prestigio a autor con grandes ventas en todo el mundo. Ha recibido numerosos premios, entre ellos el Noma, el Tanizaki, el Yomiuri, el Franz Kafka o el Jerusalem Prize, y su nombre suena reiteradamente como candidato al Nobel de Literatura. En España, ha merecido el Premio Arcebispo Juan de San Clemente, la Orden de las Artes y las Letras, concedida por el Gobierno español, y el Premi Internacional Catalunya 2011. Tusquets Editores ha publicado doce títulos: nueve novelas —entre ellas la aclamada Tokio blues. Norwegian Wood—, la personalísima obra De qué hablo cuando hablo de correr y dos volúmenes de relatos: Sauce ciego, mujer dormida y Después del terremoto. Con Los años de peregrinación del chico sin color, su obra más reciente, precedida por el millón de ejemplares vendidos en Japón en pocas semanas, Murakami ofrece a los lectores una bellísima novela sobre la amistad, el amor y la soledad de aquellos que todavía no han encontrado su lugar en el mundo.

Ficha técnica

Precio: 20€ Páginas: 320
Traducción del japonés de Gabriel Álvarez Martínez
Cuando Tsukuru Tazaki era adolescente, se sentaba durante horas en las estaciones para ver pasar los trenes. Ahora, con treinta y seis años, es un ingeniero que diseña y construye estaciones de ferrocarril y que lleva una vida tranquila, tal vez demasiado solitaria. Cuando conoce a Sara, una mujer por la que se siente atraído, empieza a plantearse cuestiones que creía definitivamente zanjadas. Entre otras, un traumático episodio de su juventud: cuando iba a la universidad, el que fue su grupo de amigos desde la adolescencia cortó bruscamente, sin dar explicaciones, toda relación con él, y la experiencia fue tan dolorosa que Tsukuru incluso acarició la idea del suicidio. Ahora, dieciséis años después, quizá logre averiguar qué sucedió exactamente. Ecos del pasado y del presente, pianistas capaces de predecir la muerte y de ver el color de las personas, manos de seis dedos, sueños perturbadores, muchachas frágiles y muertes que suscitan interrogantes componen el paisaje, pautado por las notas de Los años de peregrinación de Liszt, por el que Tsukuru viajará en busca de sentimientos largo tiempo ocultos. Decididamente, le ha llegado la hora de subirse a un tren.

9 comentarios en «Los años de peregrinación del chico sin color de Haruki Murakami»

  1. Os escribo de Italia y concretamente de Roma. He terminado el libro de Murakami ayer y tengo que confesar que ha sido una verdadera decepciòn. Murakami no se reconoce, podrìa haberlo escrito cualquier escritor (y quizàs sea asì.)
    Y no solo por la falta de fantasìa y de irrealidad que a menudo encontramos en su libros, pero porque es un libro inùtil, banal e incluso aburrido, como su personaje Tsukuru que, a parte ducharse, cepllarse los dientes y mirar los trenen que pasan, no hace nada que nos empuje a continuar la lectura
    Paola

    no hace ni una sola cosa

  2. Coincido con Paola. Me dejé llevar por la publicidad. Lo compré lleno de expectativas. Lo leí. Me aburrió. Por momentos no lo entendí. Muy malo el final (que en realidad no es un final). En fin… no lo recomiendo para nada.

  3. El libro es bueno y aunque no destaca ese escape de la realidad dominante en Murakami sigue siendo el, con pasajes en el libro autenticos del escritor como el desdoblamiento de la realidad, aunque en este caso solamente acompaña al viaje psiquico interior del protagonista.

    Me ha gustado este libro intimista por el avance de la trama y su contexto ya que para quien haya salido de su ciudad por trabajo u otros motivos les sonará familiar, y por otro lado y sin duda el mejor, por el avance y crecimiento del protagonista a traves de recuerdos que golpean y aun permanecen en su vida, algo que a todos en parte nos mueve dia a dia.

    • A mi me gustó el libro. Es fácil identificarse con el viaje interno y externo del personaje para quién lo ha vivido, y yo lo recuerdo bien, así que fue escucharme en voz de mi escritor favorito, cuando aún era incapaz siquiera de encontrar mis propias palabras.
      Estoy de acuerdo con Siluso, entiendo a los otros comentaristas, no lo leí esperando al Murakami de “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”, quizás por eso no me decepcioné. Sin embargo, es de resaltar la técnica narrativa y la sensibilidad de Haruki para describir imágenes desde el fondo de la mente hasta donde ninguna frase haya llegado antes.
      Espero su próximo libro ya!
      @sigalaquimica

      • Me encantó el libro desde el principio. El final no lo esperaba , no obstante ello la trama es muy interesante. La separación de los amigos a través de una mentira tan terrible e irreparable habla del amor inmenso que solo la tragedia puede separar; situación que conlleva a todos al replanteo de la vida, a tomar decisiones respecto a ella, al crecimiento individual y por sobre todo atreverse a enfrentar los miedos.

  4. Estoy completamente de acuerdo con Paola. Está uno todo el tiempo esperando la sorpresa, y ésta no llega. Se queda en pura novela psicológica, casi del XIX, eso si con mucho encanto en ciertos momentos. Pero incluso cuando parece que va a despegar, en el momento de dudas de Tsukuru sobre su propia actuación en relación a Shiro, cuando piensa que sí,que podía haber sido él el violador, es tan poco original como la referencia directa al Borges deL Jardín de los senderos que se Bifurcan. Ni siquiera la neutralidad del personaje llega a tener la importancia del ser vacío que emana del Zen. Así que lo siento, un desastre, leído hasta el final por devoción al inmenso Murakami de sus otras novelas.

  5. Acabo de terminarla y nunca he dejado una opinión en ningún lugar sobre ningún libro, pero sentía el impulso de hacerlo…
    Convengo con casi todos los comentarios anteriores, me ha dejado un cuerpo extraño. Quizá la culpa sea mía, puesto que leía la novela ávido de que la realidad y la fantasía se entremezclasen más, creyendo que en algún momento el viejo pianista reaparecería, o Haida, o algún guiño a la bolsa con la violación, o que al final Tsukuru abrazase la muerte y fuese él quien podía ver los halos… Fui creándome expectativas y no se saciaron.
    Si no hubiera sido de Murakami, quizá me habría conformado con la liberación de los lastres de Tsukuru y su transformación y la vería de otro modo. Pero, no sé, me ha faltado algo de “magia”.

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