La Alhambra de Salomón de José Luis Serrano

9788499186504

La Alhambra de Salomón es posiblemente la apuesta de novela histórica más atractiva de esta temporada. Conjuga lo mejor del género, la ambientación, las descripciones amplias y vivas, la documentación, el entretenimiento, incluso una historia de amor clásica con otros aditivos que la potencian haciéndola más atractiva.

La historia de Samuel e Ilbia en pleno siglo XI dentro de la España Andalusi crece a medida que vamos sabiendo de ellos. Ilbia es una judía hija de visir, viuda niña de un califa, amante de la geometría y la arquitectura. Libre y autodidacta, está enamorada de Samuel aunque no soporta sus miedos ni sus arredros. Mientras Samuel ha nacido en el seno de una familia judía de clase media cuyo padre muere al comienzo de la obra mientras su madre y hermanas son asesinadas. Persona con carisma es un hombre hecho a si mismo. Consigue muy joven ser rabino de su comunidad e ir progresando poco a poco. Cuando siendo jóvenes entran en contacto la química entre ellos surge de inmediato pero sus vidas diferentes tienen pocos aunque sabrosos puntos en común. Hasta que llega el momento oportuno. El objetivo común de la Alhambra será el epicentro de sus vidas maduras

José Luis Serrano, autor de Zawi su anterior incursión en la novela histórica, ha compuesto una obra erudita con profusión de datos sobre geografía, historia, religión, politica, gastronomía, vestuario. Es decir vivimos, comemos, rezamos y dormimos como los habitantes de aquel tiempo de la península ibérica. No obstante, es una obra entretenida, con un gran ritmo que no decae a lo largo de las cuatrocientas páginas. Capítulos cortos capaces de sostenerse por si mismos permiten la rápida lectura que la tensión argumental impone.

Así, puede ser a la vez un ensayo historico sobre la época, una guia social de su tiempo donde las mujeres y los pobres tienen los mejores asientos y una novela con ritmo y contenidos literarios atractivos para quienes no necesiten de lo anterior.

Por último quisiéramos destacar que el tamaño es el adecuado para quienes no somos adeptos de la literatura histórica. Por tanto una obra muy interesante y accesible para cualquier tipo de lectores que dejará satisfechos a quienes se acerquen a ella.

A la venta a partir del 19 de septiembre.

 

Aconsejamos leer el dossier de prensa para ampliar las impresiones iniciales:

Dossier de prensa:

Bajo la actual Alhambra laten un palacio legendario, una sinagoga mística y una residencia paradisíaca. Y la verdadera historia de su construcción se encuentra en estas páginas.

La muerte en el año 1002 de Almanzor, canciller de Al Ándalus, coincide con la del cabeza de la familia Nagrela en Mérida. Judíos arraigados pero no de la aristocracia sino más bien de la clase media, su viuda e hijos deciden trasladar el negocio de droguería, herboristería y espagírica hasta Córdoba, una de las capitales más importantes del califato Omeya. Los hermanos, aparte de dedicarse al comercio, estaban siendo educados en la ciencia de los griegos, el derecho musulmán, la Biblia, el Talmud, o la jurisprudencia judía. El más pequeño, Samuel, aprendía también la medicina hipocrática, el Corán o la caligrafía árabe. Una muestra inequívoca de cómo la ciudad había llegado a convertirse en un destacado y fecundo foco de sabiduría.

“Los recuerdos grandes se quedan a vivir en los cuartos del corazón, durante la vida asoman cuando quieren, vuelven a la hora de la propia muerte y se transmiten por la sangre.”
Ilbia solo era una niña cuando su madre murió, y fue obligada por su padre a trasladarse de Granada a Salobreña, ciudad donde éste era alcaide. Practicante de la religión judía, heredada de su madre, pero siguiendo las directrices marcadas por un padre de ideología muladí (cristiano recién convertido al Islam), Ilbia tuvo que acatar su decisión de casarla con El Mahdí, nuevo califa de Córdoba. Una muestra indiscutible de la convivencia de religiones y pensamientos que se producía en el territorio.

“Para entrar en los paraísos de la alegría, las ricas tenían que esperar a que un marido las sacase de la casa del padre y las llevara a la propia. Eran las únicas mujeres que utilizaban el velo y las únicas para las que la oración del viernes en el mes del ramadán significaba regocijo y expansión porque, por una vez, podían salir de casa para ir a la mezquita.”

La guerra civil que se extiende el 1009 por Al Ándalus trae la desgracia y la muerte a Córdoba. También al seno de la familia Nagrela. Samuel, convencido de que la Divina Providencia lo guía, decide quedarse en la ciudad para estudiar en la casa-escuela del rabino Hanok. Mientras los saqueos y las muertes se suceden en la ciudad, Samuel no solo progresará en sus conocimientos hasta ser ordenado rabino, sino que también conocerá por primera vez las mieles del amor clásico. Su camino aún no se ha cruzado con el de Ilbia, aunque terminarán confluyendo. Mientras tanto, y ante la masacre de judíos la muchacha decide acogerse a las enseñanzas y protección de Kahina, esposa del general bereber Zawi Ziri, el que después sería fundador y primer soberano del reino de Granada. Juntas se refugian en Lucena, donde Ilbia estudia matemática y arquitectura en la academia rabínica. La guerra la convertirá pronto en una niña viuda.

“Zaheridos hasta el fondo del corazón y aterrados por la profundidad de la devastación, los cordobeses aclamaron como pudieron al califa Solimán. En el rostro del califa títere se pudo ver un gesto de aprecio hacia este entusiasmo fingido. Sin embargo, en el rostro azulado del general Zawi Ziri, nadie fue capaz de desentrañar un solo sentimiento que no fuera el del placer de la perdición.”

Es en Salobreña, donde como si Dios volviese a conducirles, los dos jóvenes se reencuentran. Corre el año 1013, Ilbia vive recluida en la fortaleza de su padre, y Samuel, exiliado de Córdoba, va camino de Málaga donde vivirá como rabino y droguero primero, y escribiente público de árabe después. Desde el momento en que la conoce, Samuel se percata que, igual que está llamado a ser un líder de la comunidad judía andalusí, ya va a estar enamorado siempre de aquella muchacha tan sumamente inteligente e inquieta. Ese mismo año, Zawi decide desmontar la ciudad de Elvira para refundarla en Granada, a lomos de una colina áspera donde emplazaría su nuevo palacio. Se empieza a forjar la leyenda de la ciudad.

“Le contaba su nueva ocupación en la corte de su padre, Casim Alarif. Hablaba también de la Materia médica de Dioscórides, de las innovaciones de la triaca, del uso del péndulo en medicina y de su intención de retomar el estudio de la geometría para poder conversar con ella. A Ilbia le impresionó la sencillez y seriedad de aquella carta. Lo único que Samuel le pedía sin súplicas era que le permitiera visitarla.”

Tras años de avatares, como escribiente, visir o dedicado a la especulación mercantil, Samuel regresa enriquecido a Granada, lugar donde le espera Ilbia. Es entonces cuando tiene una visión: la nueva Jerusalén está en aquellas tierras. Reconocido como rabino y visir del rey, Samuel se convertirá en el promotor del nuevo Templo de Salomón. En aquellos terrenos visionados, ahora de su propiedad, levantará el templo sinagoga de cuya proyección arquitectónica se encargará Ilbia. Ella seguirá para ello la proporción divina, la aplicación de la geometría de Euclídes. Los encuentros y desencuentros entre amada y amado terminarán confluyendo en una maravillosa obra, la Alhambra.

“Por entonces, en el lugar en el que hoy está la Alhambra, había sólo una vieja fortaleza abandonada, pero a Samuel Nagrela le pareció ver allí un templo dorado, como una puerta abierta hacia el cielo de Su gloria. El presagio que tuvo entonces y que nunca quiso reconocer como tal fue que era él el llamado a construir en piedra aquel templo que se le mostraba hecho de ilusiones y luces doradas. (…) tal vez ellos también oyeran la voz de presagio de la divinidad que en ese instante le estaba indicando la ubicación de su templo, por encima de la almena más alta, en la colina cuyo rojo intenso más destacaba sobre el fondo de las montañas.”

Episodios históricos y personales irán sembrando el devenir de los protagonistas: la muerte por envenenamiento de Zawi; el matrimonio in articulo mortis de la reina Kahina con el primer rabino de Granada para evitar pasar a formar parte del harén del nuevo rey Habús; el nacimiento por cesárea del hijo de Judá marcado como demonio pero rescatado finalmente a la muerte (el que luego sería gran poeta y filósofo Salomón Gabirol); el traslado de Casim Alarif, padre de Ilbia, a Granada como visir, sustituido tras su muerte por Samuel… Solo son algunas de las muchas historias, grandes y pequeñas, que giran en torno al artífice de la Alhambra, y su génesis.

Personajes principales
La gran novela sobre la construcción del monumento histórico más visitado de España.

Tras la opresión visigótica, la llegada de los árabes a la península trajo momentos de gran esplendor para los judíos españoles, que bajo el Califato vieron cómo podían mantener sus ritos y costumbres. Una época de pacífica sincronía que llevó a los judíos a despuntar tanto en la administración como en los negocios. La guerra civil que terminó con el Califato y dio paso a los reinos de taifas fue paralela a la persecución de los sefardíes que se vieron obligados en muchas ocasiones a buscar refugio en los reinos cristianos del norte. Aun así, muchos judíos siguieron siendo muy reconocidos como grandes médicos, políticos, intelectuales, consejeros, científicos o literatos.

Samuel Nagrela, nacido en el seno de una familia judía de clase media, llegó a ser visir del rey Habús de Granada y rabino de su comunidad. Posteriormente fue nombrado general de los ejércitos del rey Badis en la lucha con las vecinas taifas (Sevilla, Málaga, Almería y Carmona). Su vasta formación le llevó siempre a defender la ciencia y cultura judías de la península.

Ilbia Alarif, judía hija de visir, viuda de un califa, estudiosa de la geometría y la arquitectura que se encargó de diseñar los planos para la Alhambra. Libre y autodidacta, está enamorada de Samuel aunque no soporta sus miedos ni sus arredros.

Casim Alarif, padre de Ilbia y cristiano converso, empezó siendo alcaide de la cora de Almunécar, y tras pasar por Málaga terminó como visir de Habús de Granada. A su muerte fue sustituido a petición propia por Samuel, entonces su secretario personal.

Zawi, general bereber que se hizo fundador del reino de Granada y su primer rey entre 1013 y 1019. Casado con Kahina, filistea de nacimiento pero judía de religión, benefactora de los judíos en su persecución, y poseedora de un saber ancestral.

Susán, rico patricio judío de la nobleza cordobesa que atraído por la literatura terminará convirtiéndose en el primer amante de Samuel y posteriormente, ya en Granada, en un gran amigo que le acompañará hasta el final.

Habús, sucesor de Zawi en el trono de Granada, con él llegó el gran florecimiento económico y cultural del reino. En la sombra como visir, cabeza pensante y verdadero gobernante estaba Samuel Nagrela.

Badis, hijo del anterior y tercer rey de la taifa de Granada, tuvo que afrontar diversas conjuras por parte de su primo Yadair (y los seguidores de éste) para derrocarle, que gracias a Samuel se vieron malogradas.

La construcción de un gran templo
Una historia de amor y luchas familiares en una época de esplendor.

Con el ritmo medido pero ágil de las grandes novelas, y la rigurosidad histórica que requiere un prodigio de la convicción humana como es la Alhambra de Granada, José Luis Serrano presenta una narración sustentada en los pilares de la documentación contrastada y en la poderosa ficción de una época tan atractiva y compleja como desconocida. La rica imaginación del autor, junto con sus vastos conocimientos del tema, son las claves que permiten completar el origen y desarrollo arquitectónico del más famoso templo de Sefarad así como la vida de aquellas figuras históricas que fueron cruciales en la misma.

“Aquella misma noche, Ilbia le escribió una carta a Samuel en la que le hablaba del número cinco, del pentagrama y de la proporción divina. En el último párrafo le pedía que no emprendiese ningún viaje en barco y al terminar de escribirlo sintió vergüenza. No se atrevió a explicarle la existencia del Libro de la mutaciones, ni a describirse a sí misma como una pitonisa aficionada. Así que agarró el papel con los dedos y lo quemó viendo como las cenizas se quedaban en la palmatoria.”

La Alhambra de Salomón es una novela histórica en la que se prima a un tiempo tanto la prosa elevada y amena, como la certeza histórica y el entretenimiento. El lector se acercará a Samuel, a Ilbia, a sus historias de crecimiento personal tan decisivas. Podrá analizar la evolución de Al ándalus en el siglo XI, disfrutar de sus momentos de esplendor cultural, y sufrir con las guerras que finalmente la diezmaron. Asistirá a la convivencia libre en aquellos territorios de religiones y pensamientos diferentes, de costumbres e ideologías no afines pero complementarias, de etnias y pueblos que rezaban a un solo dios aunque tuviese diferente nombre.

“Samuel le contó el pulso, le oyó los ruidos del pecho y el vientre, le miró las pupilas, probó la orina y la sangre, le pasó de nuevo el péndulo y cuando terminó la clínica se quedó en silencio. Casim aguardó un instante el diagnóstico, pero apenas comprobó que Samuel tenía la mirada baja y temerosa y que estaba pensando en qué decir, se adelantó:

-No hay remedio –afirmó-. ¿Verdad?
-Confiemos en Dios –respondió Samuel.
-¿En el tuyo o el mío? –preguntó Casim.
-Allah wahid –respondió Samuel en árabe-. Dios es uno.”

Con este libro el autor recupera la memoria de Al Ándalus, una época importante que aunque no se estudie en las escuelas con el detenimiento que se merece, forma parte ineludible de nuestra historia. Los acontecimientos que marcaron la transformación y avance del país, se entrelazan con descripciones detalladas de los modos de vida y costumbres. Así, la asolación de Córdoba o la fundación de Granada, se combinan con referencias significativas a las viviendas habituales, los palacios, las comidas, los diferentes negocios y comercios, las enfermedades y sus tratamientos básicos, los remedios naturales… Una conjunción equilibrada que no frena el avance de una trama atrayente, de una historia adictiva y perfectamente estructurada.

“Una mañana de diciembre del año 1031 el último califa abandonó Córdoba. En un manifiesto aplaudido por el pueblo, los notables anunciaron que la monarquía quedaba abolida para siempre y que el Consejo de Estado había tomado en sus manos las riendas del gobierno. La intranquilidad cundió en la corte del rey Habús, porque de forma espontánea el pueblo de Granada se había echado a la calle para celebrar la noticia. Sin embargo, entre los judíos los acontecimientos se vivieron de otra manera.”

Los personajes, inolvidables, quedan perfectamente enmarcados y definidos por sus actitudes, sentimientos y posiciones ante la vida, por sus hechos y reflexiones. Las imágenes evocadoras y los detalles poéticos se hacen entonces patentes para resaltar aquellos momentos decisivos de su existencia en los que las pasiones, las afectividades o incluso las atrocidades se desbordan.

“Los pajes de Susán, convertidos en expertos coperos, comenzaron a escanciar el buen vino; el príncipe comenzó a beber en exceso y a hablar sin tan siquiera preocuparse de que lo escucharan. A Samuel le costaba soportar la contradicción entre las palabras vacías y la distinción con que las pronunciaba. Entre el tópico continuo y su encanto natural. Entre la frivolidad del contenido y la seriedad de la forma y la seguridad de la voz.”

Una nueva visión de un periodo histórico que se deja leer y se disfruta como si de una novela épica se tratase. En este caso con un doble atractivo para el lector: por un lado, revivir el viaje del héroe que busca su destino, en este caso marcado por la divina providencia; y por otro adentrarse de manera respetuosa en aquella Historia que solo se puede escribir con mayúsculas.

“Todo se lo lleva el tiempo –pensaba Samuel mientras oía los llantos-. El amor también. En pocos días, partiría de nuevo para la guerra.”

Las opiniones de críticos especializados sobre Zawi, su anterior trabajo en el campo de la novela histórica fueron unánimes:

«He disfrutado muchísimo leyendo Zawi, una novela extraordinaria con un protagonista interesantísimo.» Luis Alberto de Cuenca.
«Zawi es uno de los grandes relatos de la literatura novelesca actual. Es una novela épica con escenas muy bien hechas, al igual que las grandes epopeyas.»
Carlos García Gual.

2013, mil años de la Fundación del Reino de Granada

Han pasado mil años desde que en el 1013 se fundara el Reino de Granada. Y son miles, los acontecimientos y figuras históricas que se han sucedido desde entonces: tratados, reyes, batallas, filósofos, revoluciones, nacimientos, poetas… generaciones, que han ido configurando mil años de historia, hasta la realidad que hoy vivimos. En ese marco, conmemorar el milenio de la fundación del Reino de Granada contribuirá a recuperar nuestra memoria histórica y con ello mejorar nuestra base cultural.

Entre los muchos actos y eventos que se llevarán a cabo para celebrar los mil años del nacimiento la ciudad andaluza, el libro de José Luis Serrano se aventura como un homenaje certero y riguroso al Reino de Granada, a sus orígenes, a la riqueza patrimonial del legado andalusí, a su cultura y a ese buque insignia que la representa por todo el mundo, la Alhambra.

Mirar al pasado siempre es una forma de aprender, de comprender mejor la herencia que ha llegado hasta nosotros. Entonces, presente y pasado se alían para mirar con otros ojos hacia el futuro, para construir nuevos caminos, para recuperar la cultura milenaria que hoy nos conforma, para moldear ese entendimiento que nos ayude a convivir. La Alhambra, símbolo de comunión entre pueblos, culturas y religiones, se levanta firme, como claro espejo en el que contemplarse, como grandioso emblema del nacimiento de una ciudad que ahora cumple mil años.

Escrito por José Luis Serrano

José Luis Serrano nació en Granada. Es catedrático de Filosofía del Derecho y autor de numerosas monografías y artículos en los campos de la teoría general del derecho y del estado, del derecho ambiental y de la ecología política. Ha sido columnista de La Opinión de Granada. Y es autor de novela negra: Al amparo de la ginebra (2000), Febrero todavía (2001) y de novela histórica, Zawi (Rocaeditorial 2006). En septiembre reeditaremos esta gran novela. En 2009 publicó Brooklyn Babilonia.
La Alhambra de Salomón es su quinta y última novela

Ficha técnica

Precio: 19,90€ Páginas: 432
Corre el año 1002. Tras la muerte del padre, la familia Nagrela llega a Córdoba, capital de Al Ándalus y la ciudad más grande del mundo. Allí establecen su negocio de plantas medicinales y remedios de espagírica. Samuel Nagrela, el segundo varón de la familia, cultiva el comercio y, al mismo tiempo, estudia la ciencia de los griegos, la jurisprudencia judía, el derecho musulmán, el Corán, la Biblia, el Tamud, la lengua aramea, la medicina hipocrática y un oficio que habría de cambiarle la vida: el de calígrafo de la lengua árabe.
En el 1013 el ya rabino Samuel inicia su viaje de exilio, tras la guerra civil. Está convencido de que lo guía la Divina Providencia y de que algún día será príncipe de todos los judíos andalusíes. En ese viaje iniciático conocerá a Ilbia, una joven noble recluida en el castillo de Salobreña, con asombrosos conocimientos matemáticos y arquitectónicos, y que habría de convertirse en la mujer de su vida y en la artífice de su sueño: años más tarde, convertido ya en un hombre rico y poderoso, Samuel construirá el nuevo templo de Salomón.

Reseñado por Pepe Rodríguez