En la cuerda floja de lo eterno de Carla Carmona

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La figura y la obra de Egon Schiele, el máximo exponente del expresionismo austríaco, son indudablemente merecedoras de una de esas rigurosas monografías a las que nos tiene acostumbrados Acantilado Editorial. Y el resultado es, de nuevo, espectacular, por cuanto la autora se embarca en un encomiable proyecto de síntesis unificadora y lo expone, además, mediante una voz de una contundencia y precisión poco habituales, el complemento idóneo a su penetrante mirada.

El objetivo de Carmona es demostrar la existencia de un lenguaje común a las expresiones culturales, críticas con la ortodoxia secesionista, que confluyen en aquella Viena finisecular que, por una inercia directamente proporcional a su peso en el mundo, se prolonga en el tiempo hasta el desastre de la Gran Guerra. Un conflicto en el que tantos jóvenes creadores buscaron la expiación de sus culpas o la sublimación de sus ideales, no pocos de forma voluntaria, como dos de los principales personajes a los que acude la autora para justificar sus argumentos: el poeta expresionista George Trakl y el filósofo Ludwig Wittgenstein.

Es en la obra de este último donde Carmona encuentra la enunciación de unos principios éticos y estéticos asumidos por Schiele. El punto siete del ‘Tractatus’ (uno de los dos lugares a los que Agustín Fernández Mallo afirma regresar siempre) es escueto y contundente: “De lo que no se puede hablar hay que callar”, y la autora lo interpreta como un imperativo que comparte el pintor cuyas figuras aparecen rodeadas de un silencioso vacío, en el que el hueco de lo ausente enmarca lo presente. Porque los silencios cuentan y potencian lo dicho, como en la música atonal de Arnold Schönberg o la arquitectura exenta de ornamentos superfluos de Adolf Loos.

Si Wittgenstein diferenciaba entre lo ‘decible’ y lo que es ‘mostrable’, Schiele dice y muestra, a veces, más de lo soportable para una mirada pudorosa, y es que, para Carmona, “el arte puede mostrar porque tiene más de gesto, de caricia, incluso de disposición anímica, de tono vital, que de mera palabra. Y aun así es lenguaje”.

El paralelismo del pintor con Trakl no se limita a la sintaxis compartida de sus composiciones, sino que incumbe también a sus biografías. Por un lado, ambos representan una naturaleza desnuda de humanidad en la que se presiente la fantasmagórica presencia de la muerte. En palabras de Carmona, el poeta “nos hizo partícipes de otoños transfigurados, mecedores de llantos, de bosques callados y crepusculares, moribundos y dilatados, que recuerdan a las ciudades de Schiele”. Por otra parte, en el plano personal, a la común debilidad por sus respectivas hermanas, hay que sumar la prematura desaparición de los dos creadores: Schiele a los veintiocho años, tres días después que su mujer, víctimas ambos de la pandemia de gripe española de 1918; Trakl en 1914, con veintisiete, de una sobredosis de cocaína, culminación natural de sus tendencias suicidas.

Las continuas referencias a la emblemática novela de Robert Musil, ‘El hombre sin atributos’, cuyos personajes sufren de la misma anémica melancolía que las figuras de Schiele, vienen a complementar un empeño globalizador que no estaría completo sin las referencias a la obra de pintores contemporáneos, como Klimt, el padre de la Secesión, o Kokoschka, el otro gran expresionista austríaco. Pero también busca Carmona la huella de Schiele en la obra de artistas posteriores como Rothko, aunque pueda parecer excesivo ver en la disposición en franjas horizontales de algunos paisajes urbanos de aquel, un avance de la abstracción cromática del letón; o Bacon, también tachado de pornográfico por la incontinencia carnal de sus lienzos; o incluso Mondrian.

Definitivamente, puede que sea este el ensayo sobre arte de esta Feria.

Reseñado por Rafael Martín

Escrito por Carla Carmona

Carla Carmona (Sevilla, 1982) es Doctora en Filosofía por la Universidad de Sevilla. En la actualidad es profesora de Filosofía en la Universidad de Extremadura. Especializada en la Viena finisecular, ha publicado numerosos artículos acerca de la pintura y la cosmovisión de Egon Schiele, así como del pensamiento de Ludwig Wittgenstein y su dimensión estética. Cabe destacar su libro La idea pictórica de Egon Schiele: Un ensayo sobre lógica representacional (2012) y su labor como editora de la revista Egon Schiele

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Jahrbuch.

Ficha técnica

Traducción: Olalla García | Páginas: 152 | PVP: 16,00 €
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En este sugerente ensayo, Carla Carmona trata de reflejar la visión del mundo del pintor Egon Schiele destacando las relaciones de parentesco que se dan entre su obra y la de algunos de sus contemporáneos, principalmente Wittgenstein y Trakl. Asimismo, intenta esclarecer su gramática, en la medida en que el artista participó de la crisis del lenguaje característica de la Viena finisecular, aspecto generalmente negligido cuando se le cataloga expeditivamente de expresionista. Un libro iluminador sobre un momento fundamental de la cultura europea contemporánea.

2 comentarios en «En la cuerda floja de lo eterno de Carla Carmona»

  1. Se analizan las diferentes formas en las que la obra de Schiele se muestra a sí misma, girando en torno a la noción de ‘Darstellung’, tan importante en la filosofía de Ludwig Wittgenstein. Y se desentraña la gramática pictórica subyacente al conjunto de la obra de Schiele, a partir del análisis pormenorizado de un número considerable de sus obras. Carla Carmona Escalera es doctora en Filosofía por la Universidad de Sevilla (2010). Trabaja en el ámbito de la estética desde una perspectiva ‘wittgensteiniana’ y en particular está interesada en su aplicación. Es también editora de la revista ‘Egon Schiele Jahrbuch (ESJB)’ y ejerce la crítica de danza en el Diario de Sevilla.

  2. Tras muchos partidos, Antonio tenía a toda su familia y amigos contentos, porque había llevado al equipo hacia la victoria. Quedaba solo un partido que tenía que ganar sí o sí. Solo faltaban tres días y Antonio estaba muy nervioso, creía que haría algo mal y lo fastidiaría por completo. Pero su familia y todos sus amigos tenían confianza en él.

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