El paraíso imperfecto de Augusto Monterroso

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    Este hombre tímido y reservado (¿quizás ésta fue una de las razones por las que, en su día, hubo de exiliarse de un país al que él amó en su juventud (Nicaragua) pero que no le entendía, hacia otro (México) que sí le acogió y comprendió?) ha hecho mucho por ayudarnos a conocer y valorar las palabra.

Dicen que era extraordinariamente exigente y meticuloso cuidando de elegir en todo momento la palabra adecuada, y el orden establecido entre ellas, tal vez porque éstas eran pocas en sus historias, relatos o filosofías de la vida, que de todo ello nos legó, y habían de estar bien acomodadas. (¿Quién dijo aquello de que ‘no es lo mismo tener una cuba en casa que una casa en Cuba’?)

En el fondo, nos ayudó también a amar las palabras. Conocerlas íntimamente (un nacimiento para la hermenéutica) y amarlas. Cómo, si no, hubiéramos podido hacernos amigos del dinosaurio que cuidaba sus sueños. ¡Qué fidelidad la suya!

Aquí, en esta Antología tímida que el mismo autor firma, nos encontramos con ejemplos memorables: irónicos, ejemplarizantes, llenos de amor por las cuitas del hombre, por la curiosidad que nos mantiene vivos… “Mis alumnos de la Universidad, in illo tempore: -Podemos tratarlo de tú, maestro? Yo: -Sí, pero sólo durante la clase” Lo titula, claro está: ‘Aún hay clases’

El libro también incluye (es voluntad de su tímido autor) estudios acerca de la obra de otros autores (‘Las muertes de Horacio Quiroga’, ‘Novelas sobre dictadores’) así como reflexiones acerca de la obra propia o sobre el hecho literario como tal.

Se trata, sin duda, de uno de esos libros inacabables por dos razones: porque cualquier momento es bueno para acudir a él, y porque no será infrecuente que volvamos a su re-lectura una y otra vez. Un auténtico regalo en tiempos de una extendida militancia poco dada a la cortesía, a la inteligencia, y sí a ese código turbio de los banqueros, los físicos y los mentales.

Ya lo ha dicho Eduardo Torres, que aquí cita el maestro: “El hombre no se conforma con ser el animal más estúpido de la Creación; encima se permite el lujo de ser el único ridículo” Será bueno, pues, estar prevenido, y cultivar los sueños que, tantas veces, nos aportan las liberadoras palabras.

Con dinosaurio o sin él.

Ficha técnica

Páginas: 240 Precio: 9,95€
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Una antología de la obra de Augusto Monterroso en el décimo aniversario de la muerte del célebre autor.
Se presenta aquí una cuidada antología que pretende trazar un camino de ida y vuelta sobre la obra de Augusto Monterroso, amigo de las cosas irónicamente simples y máxima figura del género más breve de la literatura: el microrrelato. Articulado en dos bloques complementarios, el volumen recoge los cuentos y ensayos más narrativos del autor, proporcionando un viaje a la felicidad y a la sencillez, a la gracia y a la discreción, al humorismo y a la tristeza. Un tímido homenaje al más refinado de los escritores hispanoamericanos.

Reseñado por Ricardo Martínez

https://www.ricardomartinez-conde.es/

Escrito por Augusto Monterroso

Augusto Monterroso (1921-2003), reconocido escritor latinoamericano, nació en Honduras pero vivió su juventud en Guatemala, donde sufrió una persecución política que le obligó a exiliarse, en 1944, a México, país en el que desarrolló con éxito su carrera literaria. Autodidacta por excelencia, abandonó los estudios tempranamente para dedicarse por completo a la lectura de los clásicos, cuya influencia es más que evidente en su obra, una de las más originales de cuantas se han escrito en América Latina. Así lo demuestran los numerosos galardones que recibió, de entre los cuales destacan el Premio Xavier Villaurrutia 1975, el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo 1996, el Premio Nacional de Literatura de Guatemala 1997 y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2000. Es autor de Obras completas (y otros cuentos) (1959), La oveja negra y demás fábulas (1969), Movimiento perpetuo (1972), Lo demás es silencio: la vida y obra de Eduardo Torres (1978), Viaje al centro de la fábula (1981), La palabra mágica (1983), La letra e: fragmentos de un diario (1987), Los buscadores de oro (1993), La vaca (1998), Pájaros de Hispanoamérica (2002) y Literatura y vida (2003). Junto a su mujer, Bárbara Jacobs, preparó en 1992 la celebrada Antología del cuento triste.

1 comentario en “El paraíso imperfecto de Augusto Monterroso”

  1. Augusto Monterroso Bonilla, guatemalteco nacido en 1921 vive exiliado en México desde 1944. Incorporado de lleno a la vida cultural de este país, en el que ha realizado toda su obra literaria, en 1975 recibió el premio Xavier Villaurrutia y, en 1988, la condecoración Águila Azteca. Sus libros de narrativa y ensayo le han generado un lugar sobresaliente en la literatura en lengua hispana. En 1993 fue nombrado miembro de la Academia Guatemalteca de la Lengua Española y, en 1966, doctor Honoris Causa por la Universidad de San Carlos de Guatemala, además de miembro de la Orden Miguel Ángel Asturias y Premio Nacional de Literatura 1997, en Guatemala. En ese mismo año recibió el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo. En 1998 la revista Viceversa eligió La vaca el mejor libro en su género publicado ese año en México. En el 2000 fue galardonado con el Príncipe de Asturias. El jurado, presidido por el presidente de la Real Academia de la Lengua,Víctor García de la Concha, destacó su ”cervantino y melancólico sentido del humor de uno de los autores más singulares de la cultura hispana” y su ”ejemplar trayectoria como ciudadano, con la dura experiencia del exilio”.

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