Confesiones de un joven de George Moore

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Texto muy peculiar, a caballo entre la autobiografía, diarios, ensayos sobre arte y literatura, conjunto irregular de propuestas y pensamientos, esas Confesiones resultan atractivas por la frescura y la soltura con que están escritas, así como por la crónica que representan de la vida cultural parisina y la londinense. En esta obra se vierte la vida y pensamiento de su

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etapa juvenil escrita cuando aún era joven, (entre los 29 y los 36 años) y pisaba ya la siguiente década, que en su época ya era considerada como madurez.

El escritor llevó una vida muy irregular en su juventud, tardando en darse cuenta que era lo que más le podía interesar en la vida. Probó suerte primero con la pintura, en el París de los impresionistas, lo que le llevó a darse cuenta de la ausencia de talento para el arte, y luego descubrió a los literatos simbolistas, y más tarde a los realistas, lo que le abrió las puertas a la escritura, que finalmente fue la dedicación definitiva.

A lo largo de estas páginas, lo que el escritor irlandés nos confiesa no son tanto sus andanzas cuanto su periplo mental: lo que iba pensando de la vida, del arte, de las personas que lo rodeaban y de los tres países que le acogieron alternativamente: Irlanda, Inglaterra y Francia. Poco se nos cuenta sobre la vida que llevaba, (aunque nos dé pinceladas) porque salta de una cosa a otra y apenas se detiene; cuando lo hace, a veces resulta que cuenta detalles nimios, absurdos, o comentarios grotescos. Habla con su conciencia en un capítulo, discute consigo mismo sobre diferentes modos de enfocar la escritura en otros, analiza a unos y a otros, inserta textos propios y ajenos, en fin, el libro es una miscelánea, aunque desarrolle, grosso modo, la trayectoria vital que Moore siguió hasta los treinta y seis años. «No soy más que un estudiante de salas de baile, bares, calles y alcobas. ―afirma― He leído muy poco: pero puedo aprovechar cosas de todo lo que leo, y me acuerdo de todo» (pág. 95). Las opiniones sobre las mujeres son demoledoras, y no he encontrado referencias de que matrimoniara con ninguna. Las consideraba como los símbolos de la esclavitud masculina, poco más o menos. «Debido a la esencia de su ser, una mujer joven no puede evocar ningún ideal más que el del hogar; y el hogar es, a los ojos del soltero, la antítesis de la libertad, del deseo, de la ambición» (pág. 80) Y no es que no le gustaran, y que no visitara alcobas femeninas… pero a sus jóvenes años no quería compromisos de esa índole.

Además de los dieciocho capítulos de las Confesiones, el propio Moore añade a esta edición (que reproduce la de 1926) cinco artículos sobre diversos temas: teatrales, literarios, incluso religiosos. Todo ello conforma un conjunto pleno de vitalidad, ideas, recuerdos y propuestas culturales, a veces tremendamente radicales. «¡Arte democrático! El arte es la antítesis de la democracia(…) La masa no puede apreciar más que las emociones simples y naïve, la belleza pueril, por encima de cualquier convencionalismo» (pág. 109). Estas son algunas píldoras de su pensamiento: «El arte no es cuestión de matemáticas, sino de individualidad»(pág. 108); «Para mí, literatura es cuestión de sensaciones, intelectuales si se quiere, pero sensaciones al fin y al cabo, y reguladas por los mismos caprichos (…) Sin duda alguna que una obra de arte es, por un lado, juzgada por el cerebro y por otro lado, por las sensaciones» (pp. 92-93) Moore es un diletante, un disoluto que añora a los snobs. Odia la masificación de la cultura y la democratización del arte. No soporta el nuevo aire de vulgaridad que se respira en los círculos culturales, y parece estar siempre en contra. «En aquel entonces no sabía, como ahora lo sé, que el arte es eterno, que es solo el artista el que cambia, y que las dos grandes divisiones ―las únicas posibles divisiones―son: los que tienen talento y los que no lo tienen»(pág.90)

Ficha técnica

Páginas: 288 PVP: 17,50 €
Ver fragmento del libro
Con la herencia que recibió al morir su padre, Moore viajó a París con la intención de cumplir un sueño: ser pintor. Llega en plena ebullición artística: el movimiento romántico coexiste con los poetas parnasianos, los simbolistas, los escritores naturalistas, y con el genial movimiento pictórico impresionista, pintores a los que abuchea en la tercera Exposición en París. Tras darse cuenta de que no tiene aptitudes para llegar a ser un buen pintor, Moore se pasa a la escritura, probando suerte primero con la poesía, luego el periodismo y, finalmente con la novela. Tras una vida bohemia de poco más de seis años en París regresa a Londres. Imbuido de la vida artística francesa, Moore quiere importar sus gustos a Gran Bretaña. Publica A Mummer’s Wife y Esther Waters, dando fin a su juventud.

Reseñado por Ariodante

Escrito por George Moore

George Moore (Moore Hall, 1852 – Londres, 1933) Escritor irlandés, uno de los introductores del naturalismo francés en Inglaterra. Tras una indisciplinada infancia en la hacienda paterna, aprendió más de los mozos de cuadra que de los maestros de la escuela; estudió en Oscott College, Birmingham, pero fue expulsado por vago; abandonó los estudios y se marchó a París a aprender pintura, asistiendo a la Académie Julian y, lo que resultó para él más importante: a la tertulia de escritores y artistas impresionistas del café Nouvelle Athènes, haciendo amistad con Manet, Degas y Corot. Los escritores Pater, Balzac y Turguenev fueron sus modelos en literatura, aunque su primera influencia literaria fue la de Baudelaire, publicando en 1877 una colección de poesías (Flowers of Passion); tras una rápida visita a sus propiedades irlandesas en 1880, al año siguiente comenzó a escribir (en francés) la primera versión de Confesiones de un joven, versión que fue retocando más adelante y reescribiéndola en inglés. La publicó por primera vez en 1888. Durante la década de los ochenta, vivió y escribió en Londres. La década de los noventa la pasó en Irlanda, relacionándose con W. B. Yeats, J. M. Synge, lady Gregory, Edward Martyn. En 1911 volvió a Inglaterra, y describió sus relaciones con los escritores irlandeses, sus entusiasmos y sus desilusiones en la trilogía autobiográfica Salutación y despedida (1914).

3 comentarios en “Confesiones de un joven de George Moore”

  1. Es difícil hablar de Solaris sin desvelar su argumento. Difícil. Por eso sólo diré que trata sobre la dificultad de comunicarse con una inteligencia extraterrestre y sobre los límites de la ciencia. Pero trata también sobre el ser humano, lo que eso significa, qué es lo que nos hace humanos. Está narrada en primera persona y su protagonista, el psicólogo Kris Kelvin, llega a la estación de observación de Solaris para tratar una serie de problemas que ha tenido la tripulación. Cuando llega, comienza a darse cuenta de las cosas extrañas que han ocurrido y cómo afectó eso a los tripulantes.

  2. Es difícil hablar de Solaris sin desvelar su argumento. Difícil. Por eso sólo diré que trata sobre la dificultad de comunicarse con una inteligencia extraterrestre y sobre los límites de la ciencia. Pero trata también sobre el ser humano, lo que eso significa, qué es lo que nos hace humanos. Está narrada en primera persona y su protagonista, el psicólogo Kris Kelvin, llega a la estación de observación de Solaris para tratar una serie de problemas que ha tenido la tripulación. Cuando llega, comienza a darse cuenta de las cosas extrañas que han ocurrido y cómo afectó eso a los tripulantes.

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