La última película de Larry McMurtry

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Es habitual que el éxito comercial de una película anime a alguna editorial a publicar la novela que la inspiró, incluso a improvisar algún texto que aproveche el interés del espectador. Pero si la película se convierte en una obra de culto y su guión es una adaptación realizada por el propio autor de la novela, la aproximación al original se hace aún más atractiva, sabiendo, además, que podemos esperar una estrecha correspondencia entre las versiones en ambos soportes creativos.

Es el caso de The last picture show, la obra maestra de Peter Bogdanovich realizada en 1971, que supuso el debut de unos jovencísimos Timothy Bottoms y Cybill Shepherd, acompañados de un Jeff Bridges lejos aún de ser encumbrado por los hermanos Cohen. El guión, realizado por McMultry a partir de su novela de 1966, estuvo nominado al óscar, premio que obtendría por el de Brokeback Mountain treinta y cinco años más tarde.

Se trata de la crónica de una pequeña comunidad rural americana en los años cincuenta, cuyos jóvenes se mueven entre la sala de cine, con sus habituales películas del oeste, el salón de billar y el café abierto las veinticuatro horas, negocios todos propiedad de Sam el León, paternal personaje que tiene bajo su protección al limitado Billy, un chico dominado por la manía compulsiva de barrer sin parar todo lo que se le ponga por delante.

Pero la verdadera obsesión de los jóvenes es el sexo, condicionante último de sus comportamientos. Ellos intentando llevar lo más lejos posible el contacto físico. Ellas dedicándose a administrar interesadamente los avances concedidos. Un planteamiento que, junto a la asunción de otras convenciones sociales, muestra, en contraste con las costumbres más avanzadas de la ciudad, un anquilosamiento moral y una atrofia social que asfixia cualquier aspiración individual, y acaba por sentenciar al aislamiento a toda la colectividad.

Como ejemplos emblemáticos de aquellos jóvenes, McMultry elige a los inseparables Sonny y Duane, compañeros de clase y de piso que compaginan el último año de instituto con trabajos que posibiliten su independencia. Y a la ególatra y calculadora Jacy, hija del propietario de la explotación petrolífera en la que trabaja Duane, su novio, y que, deslumbrada por las desinhibidas relaciones y la solvencia económica de los chicos de la ciudad, aspira a bastante más de lo que el pueblo puede ofrecerle.

Pero la actitud vigilante y represora de la comunidad, responsable de la desinformación sexual de los jóvenes y de la mojigatería sustentada en convicciones religiosas intransigentes, no podrá evitar pequeñas rebeliones, como la de la mujer del despreciable y misógino entrenador del instituto, que decide conceder a su cuerpo aquello de lo que se considera acreedora. Ni tampoco podrá ocultar la vergonzante transgresión de uno de los representantes más conspicuos del fanatismo religioso local. Pero, por contra, acabará marginando cruelmente a un profesor del instituto, víctima de una homofobia incuestionada.

No faltarán, por otra parte, la decepcionante aventura mexicana de los protagonistas, la rebelde fuga para casarse a espaldas de los padres, o las cervezas en un bar de paso mientras suena música country en el escenario. Y acompañando todo esto, la imprescindible presencia de secundarios como la alcohólica y desengañada madre de Jacy o la sufrida camarera del bar de Sam.

Estamos, por tanto, ante una novela de lectura fácil y absorbente, en la que, junto a la ubicua presencia de la pulsión sexual, tanto asumida como reprimida, podremos encontrar, entre otras alegrías y tribulaciones de los personajes, el dolor, tan humano, de constatar la pérdida de la juventud, o la sensación de fracaso al abandonar toda esperanza de futuro.

Ficha técnica

TRADUCTOR: Regina López
284 páginas
21 €

“A veces Sonny se sentía como si fuera el único ser humano del pueblo. Era una desagradable sensación que solía experimentar por la mañana temprano cuando las calles estaban completamente vacías, como cierta mañana de sábado de noviembre.”
Son los años cincuenta y estamos en Thalia, una pequeña ciudad de Texas. Sonny, Jacy y Duane son tres adolescentes insatisfechos y aburridos, espectadores de sus propias vidas en una provincia encerrada en sí misma.  Todo es un sueño inmóvil que se desarrolla entre un viejo cine, un salón de billar y un café abierto toda la noche.
El premio Pulitzer Larry McMurtry construye con pocos ingredientes una historia conmovedora poblada de personajes secundarios excéntricos que se mueven en una atmósfera de monotonía y nostalgia.
En 1971 Peter Bogdanovich dirigirá la adaptación cinematográfica de la novela, convirtiéndola en una película de culto.

Reseñado por Rafael Martín

Escrito por Larry McMurtry

Larry McMurtry nace el 3 de junio de 1936 en Wichita Falls, Texas. Novelista, ensayista y guionista de cine y televisión, McMurtry sitúa la mayoría de sus obras en el Oeste. Creció en un rancho en las afueras de Archer City, Texas y estudió en la North Texas State University y en la Universidad de Rice. Su primera novela, Horseman, Pass By (1961) suscita inmediatamente el interés de los críticos y gana el premio Jesse M. Jones del Instituto de Texas de Letras (1962) y la Beca Guggenheim (1964).
En 1985 gana el premio Pulitzer por su novela Lonesome Dove. Autor de veinticinco novelas, dos colecciones de ensayos, un texto autobiográfico y más de treinta guiones, McMurtry es más conocido por
las magistrales adaptaciones cinematográficas de algunas de sus novelas: en 1963 Hud protagonizada por Paul Newman y en 1971 The Last Picture Show, la obra maestra de Peter Bogdanovich. En 2006, McMurtry es galardonado con el Globo de Oro y el premio Oscar por el guión de Brokeback Mountain. Actualmente vive en Archer City, Texas.