LA ABADESA DE CREWE de Muriel Spark

cubiertacontrase–adoctor.inddMuriel Spark, con quien uno nunca sabe si sus personajes son los más sensatos del mundo, están desvariando, la locura les posee, o peor aún, si la locura es la que ha poseído a su creadora nos ofrece esta imagen de una ‘clase’ inglesa por la que siente un profundo desprecio humillándola con elegancia.

La abadía de Crewe sufre de una convulsa polémica tras la elección de la nueva abadesa, Alexandra. La otra opción, Felicity, tras fracasar su candidatura denuncia ante la opinión pública y Scotland Yard la instalación de micrófonos en todas las celdas, zonas comunes e incluso jardines de la abadía. Las escuchas obtenidas por ese medio auspiciado por Alexandra han sido la clave de su elección así como de la fuga con un jesuita de Felicity. Ahora la abadía se debate entre la presión pública, la de Roma y las tensiones internas entre las seguidoras de la Regla de San Benito.

La prolífica escocesa Muriel Spark (1918 Reino Unido -2006 Italia) ha pasado a la historia de la literatura como una dama de la escritura dotada de una elegancia que la hace entroncar con la novela victoriana del siglo diecinueve, una gran visión del mundo que le rodeaba y una capacidad de plasmarla en sus diferentes personajes prodigiosa. Sin embargo, sus admiradores la aprecian por el giro singular que infiere a sus argumentos, protagonistas que no son lo que parecen, tramas que vuelan por cuenta propia y una ironía social que roza lo revolucionario en una dama de su posición.

La abadesa de Crewe goza de todo la anterior complicando la trama más que de costumbre con saltos temporales y elipsis que invitan al lector a participar apoyando o repudiando las diferentes opciones. Personajes que descolocan por sus actos al lector, comedia en la tragedia, tragedia anticipada conociendo desde el principio el fin de algún personaje, y una sensación de que siguen faltando piezas del puzzle y que para completarlo hay que llegar hasta el final.

Un toque british setentero en medio de un convento con la cáustica mordacidad de la Spark ¿Se puede pedir más?

Ficha técnica

Páginas: 116
PVP: 14 euros
Traducción: Pepa Linares
Ilustración de la cubierta: Sara Morante

«Arriba, lejos de ellos, las grabadoras de la sala de control, activadas por sus voces, continúan dando vueltas. Hay tantos oídos en las paredes de la Casa que ni Mildred ni Walburga, al contrario que en el momento de su instalación, cuentan con ello. Es como saber, porque siempre te lo han dicho, que te contempla el Ojo de Dios, lo cual, por significarlo todo, no significa nada. Las dos monjas hablan con la misma libertad que los jesuitas, ignorantes de que un sistema de escucha más inocuo que el Ojo Divino está escribiendo una crónica de su charla íntima.»
Muriel Spark, La abadesa de Crewe
Tras la muerte de Hildegarde, superiora de la abadía de Crewe, las hermanas han de elegir a una nueva abadesa. Dos son las candidatas que optan a suceder a Hildegarde: Alexandra, subpriora hasta ese momento, una mujer de carácter fuerte, apasionada lectora de poesía (especialmente la de los metafísicos ingleses), devota del Divino Infante de Praga y convencida de que el fin siempre justifica los medios, y Felicity, de ideas nuevas y atrevidas y cuya máxima distracción es coser. Además de con el apoyo de dos acérrimas partidarias, Walburga y Mildred, Alexandra cuenta con una importante baza a su favor: gracias a un sofisticado sistema de escuchas que ha hecho instalar en el convento, está al tanto de todo lo que sucede en él.
Publicada en 1974, La abadesa de Crewe es una muestra evidente del talento de Muriel Spark para no dejar indiferente a ningún lector y se puede leer como una corrosiva parodia del caso Watergate, que había estallado dos años antes y que obligó a dimitir a Richard Nixon.

Reseñado por Pepe Rodríguez

Escrito por Muriel Spark

Muriel Spark, cuyo verdadero nombre era Muriel Sarah Camberg, nació en Edimburgo el 1 de febrero de 1918 y falleció en la Toscana el 13 de abril de 2006. De padre judío y madre anglicana, en 1938 se casó con Sydney Oswald Spark, con quien tuvo un hijo, Robin. Ambos se afincaron en Rodesia (en la actualidad Zimbabue), pero se divorciaron tras seis años de matrimonio. Muriel Spark regresó a Londres en 1944 y trabajó en una oficina de contraespionaje para la Secretaría de Relaciones Exteriores, en la que conoció a Graham Greene. En los años sesenta se trasladó a vivir a Italia, primero a Roma y luego a un pequeño pueblo de la Toscana, donde permaneció hasta su muerte. Autora de ensayos, libros de poesía, biografías, relatos y novelas, entre estas últimas cabe destacar Los que consuelan, Memento mori, Los solteros, La plenitud de la señorita Brodie, Las señoritas de escasos medios, El asiento del conductor o Merodeando con aviesa intención.