El sentido de un final de Julian Barnes

El sentido de un finalConsidero que, al abordar un comentario acerca de esta obra que se distingue por su densidad argumental, por la meticulosidad con la que se ha ido tejiendo la trama y con la permanente alusión a una condición autoconsciente del protagonista, no estaría justificado el eludir la cita de una obra anterior de este mismo autor, ‘Nada que temer’, publicada en esta misma editorial.

Allí, en un ejercicio muy hondo y brillante se desarrolla una idea de la muerte que constituye un paradigma dentro de la novelística actual europea. Con la particularidad de que los personajes vienen a ser, curiosamente, su propia familia. Aquí, tomando como referencia la idea de amistad de unos colegiales –uno de los cuales hace de aglutinante de la voluntad de los demás por su inteligencia, y luego refrendará esa misma condición por razón de su suicidio) Barnes nos va llevando hacia una reflexión de la condición solitaria del individuo, acaso como telón de fondo para tejer una idea del amor que se valida, de algún modo, sobre la idea de la muerte.

A estas alturas, la riqueza verbal de que hace gala el autor y, sobre todo, la capacidad digresiva acerca de la importancia de los detalles pequeños que conforman la realidad y la definen, comporta no solo una novela exigente –progresivamente exigente- para el lector, sino también un ejemplo de capacidad observadora tanto hacia el exterior como hacia el interior del individuo y, al fin, una reflexión acerca de la condición perecedera sobre la que se sostiene la vida de cada uno de nosotros.

Amor, pues, amistad, canto a la distinción que, en sí, implica la inteligencia, más todo ello sobre un inevitable fondo trágico que ejerce como imán de cada uno de los apartados vitales en que se ha venido desarrollando la trama. Haría, no obstante, a pesar de la brillantez de la trama y la solidez de los personajes, una observación lectora: creo que lleva, al final, más allá de lo razonable un enigma que, pretendiendo desvelarlo, lo enroca hasta casi la sombra, Lo que nos deja un cierto regusto de amargura, por incompleto, en lo que podría haber sido un ejercicio perfectamente válido y consciente sobre lo perentorio del ser humano.

Queda, aún así, al buen lector la deducción según su saber y entender. La obra, desde luego, es extraordinariamente interesante y constituye una lectura que enriquece a quien se adentre en ella. Una suerte en estos tiempos tan escasos de recursos literarios válidos, reflexivos, actuales siempre.

Ficha técnica

PVP con IVA 16.90 €
Nº de páginas 192
Traducción Jaime Zulaika

Tony Webster y su pandilla conocieron a Adrian en el instituto. Hambrientos de sexo y literatura, atravesaron juntos la adolescencia y se prometieron seguir siendo amigos para siempre. Pero cuando la vida de Adrian dio un vuelco trágico, todos, especialmente Tony, miraron hacia otro lado, se alejaron. Ahora Tony vive solo en un pacífico y próspero retiro, tras una vida opaca que poco tiene que ver con la que fantaseaba en su juventud. Y un día recibe una carta de un abogado: Sarah Ford, la madre de Veronica, su primera novia, le ha legado quinientas libras y un sobre con un manuscrito. Le entregan el dinero y una carta de Sarah, pero el manuscrito nunca llega. Y Tony averigua que son los diarios de Adrian, que ahora están en manos de Veronica y no piensa entregárselos. Y estos diarios son el oscuro, enigmático corazón de una novela espléndida, premiada con el prestigioso Man Boo­ker.
«Nos atrapa como una novela policíaca, una indagación sobre la memoria y la moral que hace estallar un apocalipsis íntimo» (Boyd Tonkin, The Independent).
«Un libro breve, pero no ligero. Julian Barnes revela verdades cristalinas que han tardado toda una vida en endurecerse» (Liesl Schillinger, The New York Times).
«Original, fértil, memorable» (Justin Jordan, The Guardian).
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Reseñado por Ricardo Martínez

Escrito por Julián Barnes

Julian Barnes (Leicester, 1946) se educó en Londres y Oxford. Está considerado como una de las mayores revelaciones de la narrativa inglesa de las últimas décadas. Entre muchos otros galardones, ha recibio el premio E.M. Forster de la American Academy of Arts and Letters, el William Shakespeare de la Fundación FvS de Hamburgo y es Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres.

2 comentarios en “El sentido de un final de Julian Barnes”

  1. Un espléndido combate entre una persona que se aferra a la forma primitiva de sus recuerdos y otra a quien ni siquiera se le concedió la oportunidad de mentirse. Tony es ese otro yo –o nosotros– que ha conseguido aparcar todo atisbo de culpa en el pasado y que ahora debe enfrentarse a lo que pueda depararle esa caja de pandora en forma de diario. Y Verónica es ese eco que suena en nuestra cabezas para decirnos: “No comprendes nada. Nunca entendiste y nunca entenderás”. El sentido de un final es una novela extraordinariamente bien pensada, sólidamente construida, y en la que las palabras están colocadas en su punto justo de manera que, poco a poco, a voluntad de Barnes, nos vayamos introduciendo en la piel de Tony para descubrir al mismo tiempo que él la verdadera naturaleza de sus recuerdos y asistir a esa inevitable auto confesión que acaba siendo tanto suya como nuestra.

  2. Pero el personaje principal de la novela es Sarah Ford. Ella es el centro. Junto a ella, Adrián y Verónica. Y, mucho más allá, Tony, quien lo narra todo en primera persona sin enterarse, sin comprender. La enormidad de Barnes está en situarse en primera persona en la perspectiva lejana y mediocre de Tony, el testigo lejano, para en realidad no contar la historia que al final nos interesa, la historia de Sarah, y acaso la de Adrián, y acaso de la Verónica. La historia que, al secuestrar el diario de Adrián, Verónica calla para siempre.

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