Me hallará la muerte de Juan Manuel de Prada

¿Cuán cerca puede estar un héroe de ser un villano? ¿Qué separa la epopeya de la farsa?

Me hallará la muerte (Destino, 2012) es la esperada novela de Juan Manuel de Prada, una historia que mezcla novela épica, picaresca, bélica, policíaca, drama e intriga y que nos hace viajar del Madrid de posguerra al Madrid turbio y corrupto de los cincuenta, recorriendo también con la División Azul el horror del frente ruso y el infierno del gulag. Una novela escrita con maestría, que se lee casi sin pestañear y que gira alrededor de las pasiones humanas en toda su crudeza y realismo, del amor al egoísmo, pasando por la pasión, la dignidad, el honor, la lealtad, la traición o el dolor.

La novela de Juan Manuel de Prada debe leerse más allá de ideologías para enfrentarnos con lo más hondo de nuestra naturaleza, reflejando los conflictos éticos del ser humano en una lucha por la supervivencia en la que el protagonista se enfrentará a todo tipo de encrucijadas morales. En sus páginas encontraremos tres partes diferenciadas en lo que podrían ser tres novelas distintas con un mismo protagonista y cuyas tramas se entrelazan a la perfección hasta su gran final.

La primera parte es la más corta y nos sitúa en Madrid en al año 1942. Asistiremos aquí a una historia de picaresca con toques del género negro, en la que encontramos a Antonio, malviviendo en la capital reparando juguetes desahuciados y robando carteras. Abandonado por su madre en una inclusa había sido introducido en el mundo del delito desde pequeño.

Antonio prepara un plan para timar y robar en el Parque del Retiro a los ricachones paletos o provincianos que llegaban a la capital para cerrar negocios y se entregaban al vicio. Para ello contará con la ayuda de Carmen, una cigarrera que robará su corazón y que provocará que, por primera vez, comience a sentir remordimientos de conciencia después de una vida de excesos y episodios delictivos y sangrientos en la que nunca había sentido escrúpulos morales. Un truculento episodio provocará que Antonio se aliste en la División Azul huyendo de la justicia.

El frente ruso se convertirá en el escenario de la segunda parte de la novela, la más intensa y brillante. Formando parte del contingente español que intenta ayudar a la Alemania nazi a derribar el muro de la Rusia de Stalin, asistiremos a una historia épica en la que Antonio conocerá a su alter ego, el alférez Gabriel Mendoza, un idealista, intrépido, leal, valiente, necesitado de redención por un pasado que iremos conociendo y con el que el protagonista guarda un asombroso parecido físico.

En el frente conoceremos los entresijos de la División Azul, un grupo dispar en el que ni siquiera Antonio, prófugo de la justicia y con un pasado demasiado turbio, desentonaba. Sus aventuras y desventuras nos mostrarán el horror y la sinrazón de la guerra, pero también habrá lugar para el honor y la dignidad humana, encarnados en el carácter inquebrantable de Gabriel. Los protagonistas terminarán en un gulag, donde sufrirán todo tipo de humillaciones y vejaciones que provocarán que Antonio se debata entre el deber y la supervivencia, mientras Gabriel se agarra a su fe y a sus ideales para mantener la dignidad y la esperanza.

Después de 12 años en los que el protagonista vivirá todo tipo de situaciones que nos dejarán sin aliento, regresará del frente, hacia donde había partido sabiendo que “dejaba una cuenta pendiente que solo la muerte podría cancelar; y que, si volvía con vida, de algún modo se la harían pagar”. Pero el destino le permitirá regresar a España en el año 1954 bajo otra identidad, convertido en miembro de una familia pudiente y director de una próspera empresa de transportes.

Asistiremos así a la parte final de la novela, un relato de intriga y suspense en el que el protagonista se entregará a una vida impostada en la que sentirá cómo “su simulacro de vida calcinará por completo sus escrúpulos morales, acallará su conciencia y le vaciará por dentro”. Haciendo equilibrios para no ser descubierto, descubrirá una sociedad hipócrita en la que “los códigos burgueses eran mucho más canallescos y farisaicos que los códigos de maleantes en los que se había desenvuelto en el pasado”. Se entregará a la búsqueda de lo que siente que es lo único real en su vida, mientras protagoniza un nuevo descenso a los infiernos e intentará no quedar atrapado en la red de mentiras que ha urdido y que culminará en una acertado final.

Me hallará la muerte no da tregua al lector, tanto por el estilo narrativo del autor que nos permite disfrutar con su lectura como por las intrigas en las que se verá sumergido su protagonista. Los diferentes personajes que acompañarán a Antonio enriquecerán aún más la trama, especialmente las mujeres, claves por el carácter mujeriego del protagonista. Una novela que se podría resumir con dos frases que encontramos en sus páginas, “de un mal nunca se puede sacar un bien” y “el mal siempre te atrapa”.

Escrito por Juan Manuel de Prada

Ficha técnica

592 páginas Precio 22.50€

Juan Manuel de Prada nació en Baracaldo, en 1970, aunque pasó su infancia y adolescencia en Zamora. Con su primer libro, Coños (1995), y los relatos de El silencio del patinador (1995, ampliado en 2010) sorprendió a la crítica por su poderosa imaginación y su audaz uso del lenguaje. En 1996 debutó en la novela con la monumental Las máscaras del héroe, con la que obtuvo el premio Ojo Crítico de Narrativa de RNE. En 1997 recibió el Premio Planeta por La tempestad, que fue traducida a una veintena de idiomas y significó su consagración internacional, después de que la revista The New Yorker lo seleccionara como uno de los seis escritores más prometedores de Europa. Su tercera novela, Las esquinas del aire (2000), también fue recibida con entusiasmo por los lectores y la crítica, así como Desgarrados y excéntricos (2001). La vida invisible (2003) recibió el Premio Primavera y el Premio Nacional de Narrativa, y con El séptimo velo (2007) se alzó con el Premio Biblioteca Breve y el Premio de la Crítica de Castilla y León. Ha obtenido los más prestigiosos reconocimientos del periodismo literario, entre otros los premios Mariano de Cavia o César González-Ruano.

Reseñado por Miguel Ángel Gómez Juárez