Canción errónea de Antonio Gamoneda

    La experiencia, para las palabras, sí cuenta. El dominio de la ubicación en el texto, la calidad sonora, la significación… Tal es uno de los resultados que se puede deducir que acontecen en el último libro de Ganoneda, quien ha ido construyendo con el tiempo, amén de un discurso personal, un corpus poético sin duda resaltable dentro de nuestro panorama.

“Esta cláusula blanca, este viernes vacío./ ¿Quién soy yo, dónde estoy? ¿Es mi cuerpo/ parte en la niebla/ No/ hay nada en la niebla” No es frecuente esta capacidad de autoconciencia poética, de ‘intromisión’ interior como efecto de discurso (recuerdo, a este propósito, un poema –a mi entender no exento de ironía- en que el autor llevaba la ‘intromisión personal propia’- hasta el punto de dedicar un curioso poema al efecto de un pitido en sus oídos)

Desde luego, podemos convenir de que su lenguaje está sumamente cuidado, es muy voluntariamente significativo –tal como toda buena poesía  debiera propiciar, pues es bien sabido, y aceptado a estas alturas, que no es únicamente un sentimiento personal lo que ha de transmitir el poema, sino un ejercicio de reflexión y voluntad inquiridora acerca de qué es el hombre a solas-. Y tal cometido, a fe que lo cumple la obra de este autor que nos ha venido ofreciendo, con su obra, una invitación a conocer, a discernir, a observar paciente y claramente lo que es el objeto y el sujeto, lo que es representativo dentro de la ‘titularidad’ del ser hombre. O, cuando menos, plantearse lúcidamente la pregunta acerca de tantos porqués no contestados todavía: “¿Estoy/ ausente de mí mismo?/ No sé./ Sospecho que, ciertamente, mi pensamiento/ no está en mí./ ¿Soy yo/ vida viviente?? No sé./ Tengo frío”

De la lectura atenta deviene, seguro, el obtener algo de calor, de beneficio. No se trata, desde luego, de una canción errónea.

Reseñado por Ricardo Martínez

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Ficha técnica

160 pág.
13,46 € (IVA no incluido)

Sinopsis
Ocho años después de la publicación de Cecilia, Antonio Gamoneda entrega su nuevo y esperadísimo libro, una asombrosa síntesis de su mundo poético último, una constatación de la plenitud de su obra, que desde la conciencia de la fatalidad también acoge los ecos interiorizados de la intensidad de la vida.
Canción errónea se corresponde con la advertencia de la vida entendida como un «accidente» que ocurre entre una inexistencia y otra inexistencia. En esa circunstancia, el acontecer existencial/accidental, es decir el sufrimiento, el placer, la injusticia, el amor, incluso la propia conciencia, son entendidos, a su vez, como «errores». La contradicción, el «no saber», la «pasión de la indiferencia», el cansancio, se deducen naturalmente de la sucesión de las vivencias «erróneas». Y el final de ese malentendido se vive con la lucidez de quien, sin querer renunciar a la memoria conmovida de las cosas, comprende su desenlace natural.
No es difícil que el lector reconozca en el curso versicular de estos poemas un fraseo recurrente de su poesía anterior, porque hay mucho de recapitulación, y de nueva interpretación de un asunto al que el poeta ha dedicado composiciones memorables. Ahora su expresión conceptual es si cabe más estremecedora y, trabando correspondencia con artistas y poetas, como Juan Gelman, Ángel Campos Pámpano o René Char, sus versos prosiguen explorando esa pasión ciega por algo que fue fugaz, pero que pugna contra la inminencia anunciada, y asumida, de la muerte.

Escrito por Antonio Gamoneda

Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) ha publicado en torno a una veintena de libros; cuatro de carácter ensayístico, uno de narración breve, otro con sus memorias de infancia y el resto de poesía, reunidos en su mayor parte en la antología Esta luz (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2004) y traducidos a dieciséis lenguas. Tusquets Editores publicó en 2003, en esta misma colección, el volumen de poesía Arden las pérdidas. Ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de Literatura (1988), el Prix Européen de Littérature (2005), el Premio Reina Sofía (2006), el Premio Cervantes (2006) y el Premio Quijote de las Letras Españolas (2009), este último por votación de los escritores españoles. Es doctor honoris causa por las Universidades de León y Autónoma de Santo Domingo, Primada de América.