Resena

La tierra elegida

Juan Forn

Resumen

“Forn parece haber destilado al extremo ese género que se alimenta voraz y felizmente de la lectura como una exploración de vidas, episodios, lugares e hitos que encierran, en un detalle minúsculo, la clave que los hace inolvidables bajo la forma de un relato.” Ángel Berlanga, Página 12 ...

12 de Agosto de 2017

Hace exactamente una década el argentino Juan Forn publicó la primera edición de este libro que luego fuera seguido por “Ningún hombre es una isla” (2010). Ambos libros componen la actual reedición de “La tierra elegida”, una recopilación de artículos referidos en su gran mayoría a libros y escritores, que el autor nacido en Buenos Aires y radicado en Villa Gessell volvería a compilar en los tres tomos que integran “Los viernes”, amplísima selección de similares características (2015-2017).

Si hay algo que singulariza los textos del autor de “Nadar de noche” es la intensidad. Y también la pasión. Pasión por autores, por libros, por personajes que, como los pintores Rothko y Balthus o el nazi Albert Speer, salen de la media. Forn pone toda su energía para narrar episodios históricos, trazar perfiles de personajes del pasado inmediato, para contarnos anécdotas que atrapan, importan. John Berger y Joseph Roth, Saul Bellow y Sándor Márai, Kawabata y Babel, Tolstoi y Kafka, Bernard Shaw, Pessoa y Nabokov. De todos ellos cuenta un amplio anecdotario, pleno de interés, sin evitar a veces incursionar en hechos que tienen que ver con su propia vida, como le ocurre al historiar la vida de un bisabuelo, almirante argentino que tuvo su doble vida en Japón, a quien termina vinculando con Giacomo Puccini y su ópera Madame Butterfly.  
 
Algunas páginas cobran particular consistencia, como cuando reconstruye su búsqueda personal de libros de Márai (y logra encontrarse con dos de sus novelas que un paciente librero guardó durante cincuenta años en su librería de viejo en Buenos Aires) o todo el largo episodio que dedica al sacrificado escritor ruso Isaac Babel, que va a concluir con la conmovedora frase que nunca pudo decirle su hija, porque esperó su regreso en vano: “Al fin llegaste. Dejaste tanto y al mismo tiempo tan poco para saber de ti. Siéntate y cuéntamelo todo”.
 
Es por cierto imposible, y hasta gratuito, elegir “el mejor” de los treinta artículos que componen el libro, aunque sí puede decirse que se destaca con creces el dedicado al científico italiano Ettore Majorana (“El hombre que no inventó la bomba atómica”) un pacifista sobre el que se dejó de tener noticias antes de la invención de la referida bomba, quien habría desaparecido para no tener vínculos con el espantoso artefacto, para conservar su perfil de humanista convencido. “La tierra elegida” es también una apuesta, la de Forn por la creación, por la felicidad y a veces el dolor de gestar el hecho artístico. Gran libro de un gran articulista.

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