Entrevista

Entrevista

David Mitchell

3 de Mayo de 2016

Por peperguez
  • 148
  • 2

Relojes de hueso

David Mitchell

Resumen

David Mitchell se consagra como una de las voces literarias más importantes de su generación con Relojes de hueso, una brillante fusión de géneros literarios donde da voz a un sinfín de grandes personajes, en un rompecabezas magistral hecho de hilos que se entrecruzan a lo largo de las décadas. ...

David Mitchell saltó a la fama mundial por la inconmensurable obra El atlas de las nubes publicada en español en 2010. Una novela con el número seis por enseña. Seis partes, seis géneros diferentes, seis épocas del tiempo y seis repeticiones de personajes reencarnados. Una obra que los hermanos Wachowski y Tom Tykwer llevaron al cine dejando con tres palmos de narices a todo aquel que no hubiera leído el libro. De repente apareció con Mitchell alguien capaz de hacer fantasía alejada de los tradicionales cánones del genero. Lejos de El señor de los anillos y Juego de tronos pero también alejada de Star Wars. Lo más curioso es que era capaz de ejecutar la fantasía con una prosa de lo más cuidada, mucho más cercana de Ian McEwan o John Banville que a ningún escritor fantástico.

Su siguiente obra fue Mil Otoños, un prodigioso novelón histórico con trazas de best-seller decimonónico en la trayectoria postmoderna, insinuadora y huidiza de su estilo, pero alejado de todo concepto fantástico. Mil Otoños contenía agradecibles perlas de exquisito humor inglés, así como la camaleónica habilidad con que Mitchell cambia de registro lingüístico según el personaje –hay cientos- sea patrón, escribano, doctor, o marinero, lo cual es una loable muestra de respeto hacia el lector mínimamente exigente.

Ahora de la mano de Penguin Random House recibimos Relojes de hueso, su nueva novela fantástica en la que todo lo anteriormente dicho vuelve a mezclarse para regocijo de sus seguidores y para que los novicios opten por adentrarse en su obra.

David Mitchell fantaseando con nuestro redactor Pepe Rodríguez

 “Conocemos a Holly Sykes cuando tiene quince años, en la década de los ochenta. La conocemos justo la mañana de la gran discusión con su madre, que acaba de enterarse de que mantiene una relación con un hombre de 24 años. Holly huye de casa con la intención de refugiarse en los brazos de un novio que la espera en la cama con su mejor amiga, así que tragándose el orgullo y entre lágrimas, Holly comienza una aventura que la llevará a recoger fresas. A partir de ahí y, a lo largo de seis partes, el libro nos irá abarcando lo sucedido hasta el año 2043.

     Como decía, el libro está dividido en seis partes, narradas en primera persona por distintos personajes, excepto la primera y la última en las que la propia Holly toma la palabra. En las otras cuatro partes nos iremos encontrando con narradores que están relacionados siempre de un modo u otro con Holly, y sus historias nos llevarán de Suiza a Irak llegando a un futuro no tan lejano en el que el mundo ha sufrido un colapso que no se nos antoja tan extraño. En este momento hay que resaltar la cuarta parte, en la que aparece un escritor llamado Crispin Hershey que muchos han buscado identificar con Martin Amis, pero que el autor se ha apresurado a explicar que tiene mucho de él mismo. De este modo asistimos a una versión que oscila entre la crítica y la sátira del mundo literario en la que se aprecia aún más el sentido del humor del autor que permanece durante toda la novela.

     En cuanto al argumento, pudiera parecer que se trata de la vida de Holly, pero Mitchell es un autor ambicioso y, siendo sinceros, ella no es más que una excusa plantada en el realismo, para dar pie a una subtrama que asoma desde las primeras páginas, con las alucinaciones de Holly, y que acaba tomando la novela en la quinta parte.” (Fuente: Entre Montones de libros)

Con toda esta base hemos tenido la oportunidad de la mano de Penguin de acercarnos a Cork (Irlanda) localidad en la que reside David Mitchell para poder entrevistarle acerca de su literatura en general y de Relojes de hueso en particular)

Hay quienes vieron en Mil Otoños un aburguesamiento de su escritura dejando de lado la fantasía

Mil Otoños tenía que ser una novela histórica por fuerza, no había otra manera de escribirla, por tanto no podía tener fantasía. En Relojes de hueso quería analizar la inmortalidad desde el punto de vista de los mortales, la inmortalidad  no existe así que era imposible no acudir a la fantasía. Mi trabajo consiste en hacer realidad cada libro tal como cada libro quiere ser, lo mejor que pueda. No considero que forme parte de mi trabajo preocuparme por el género literario. Si que es mi trabajo elegir el género y preocuparme por evitar las trampas comerciales y aportar originalidad, pero no lo es preocuparme de si una novela histórica  es respetable o una fantástica es menos respetable por eso. El primer principio de mi literatura es la lealtad hacia el libro que todavía no ha nacido.

Toda novela tiene un número

Si esta es la sexta novela, seis partes, seis géneros, seis décadas desde los 80 hasta 2040, seis etapas de la vida. El número seis es de color amarillo intenso para mí

Hace varios años, cuando todavía la estaba escribiendo dijo que Relojes de hueso “tiene algo de fantasía en su corazón y política en la cabeza”

Sí, curiosamente sigue siendo así. Es raro que con un plan tan a largo plazo para esta novela no lo haya cambiado. Es una descripción muy valida. Tenía que tener cuidado porque cuando hablo de Irak, alguien podría cuestionar la seriedad de mi trabajo. Al fin y al cabo en la parte quinta todo es fantasía ¿por qué no iba a ser irreal también la crítica a la intervención en Irak?
La alternativa era escribir un libro seguro, que nadie cuestionara parte alguna de él, que nadie pensara más allá de lo que lee, pero creo que ya hay demasiados libros así.

Pero curiosamente New Yorker la calificaba como novela teológica.

Sobre la teología tiene una cierta lógica. Pero creo que no tenía la teología como leit motiv al escribirla, aunque creo que sí puede verse de esa manera. Quizás esa sea la razón por la que en la última parte se tenga la sensación de que no hay Dios en los cielos y que no hay ayuda para la humanidad. Que no hay una fuerza divina que pueda ayudarnos, aunque en la últimas cinco páginas aparece un barco que es una esperanza.

Iremos siendo testigos de una evolución narrada con sutileza: la Holly impulsiva del comienzo va perdiendo pasión con el paso del tiempo, pero va ganando inteligencia y templanza; lo más importante de la obra no es el envoltorio (plagado de aventuras, luchas, giros inesperados y sorpresas), sino esa constante transformación de la joven casi una bildungsroman

Vemos como Holly pasa por diferentes etapas de su vida y en cada una de esas fases representa un arquetipo literario distinto. En la primera fase es una adolescente, una época fascinante, medio niña medio adulta. No me extraña que haya tantos libros fantásticos en los que el personaje se halle en esta fase de su vida. En la segunda fase es la amante, en la tercera es madre, en la cuarta es viuda, en la quinta es una guerrera y en la sexta es una vieja sabia, una especie de druida y también es abuela.

¿Fue Holly Sykes la columna vertebral de la novela o eran las diferentes partes las que fueron llamando a la protagonista?

Solo es la protagonista principal en las partes 1 y 6, en las otras es la secundaria de lujo. Conque en parte tuve que pensar en ella mucho en sus partes principales y más en la estructura y la trama en las otras.

Con frecuencia me gusta hacer que en mis novelas encajen cosas incompatibles. Cómo puedo hacer que estas experiencias escenas, pasajes, personajes, y lugares encajen en la novela sin que esta estalle en mil pedazos.

¿Por qué parece tan importante para ti escribir en primera persona? ¿Qué tiene la primera persona que no te aporte la tercera, mucho más habitual, a la hora de escribir?

Porque responde a muchas preguntas. Si empiezo con un personaje y pienso mucho en él… sobre lo que opina acerca del sexo, trabajo, espiritualidad, dinero, las relaciones humanas, experiencias en la niñez, el poder o el lenguaje. Si sé que piensa sobre esos puntos sé que va a hacer y así el argumento se mueve alrededor de él y sé cómo va a responder ante los estímulos externos.  Conoceré la relación que tiene ese personajes con sus pensamientos y sus impulsos, de esta manera le conozco interiormente y es esa intimidad la que conforma mis novelas.

Pero también porque constituye un filtro de la realidad. Si escribo en tercera persona nunca sé que dejar fuera. Me es más fácil describir algo como lo veo yo que como un narrador omnisciente. Si tuviera que hacerlo no sabría por dónde empezar, o qué importancia dar a cada cosa, a su localización, su historia, su formato. Sin embargo en primera persona, cada uno de los personajes a los que conozco íntimamente sí me dicen qué es lo importante para ellos y qué es lo que tengo que contar.

¿cuánta importancia le concedes al lenguaje a la hora de escribir tus novelas?

Siempre estoy valorando cuál es la mejor palabra, la mejor frase, la mejor forma de hacerlo.

Es difícil pero también es un gozo. Soy un fanático de las palabras, soy un empollón de sus formas, sus sonidos y el color de cada una. De su propia personalidad. incluso de palabras que significan lo mismo, según quiénes las usan, y en qué profesiones son utilizadas.

No me interesa hacer algo más ligero. No tengo disciplina, así que si el trabajo no es un gozo acabo viendo videos antiguos de Star Trek. si intentase escribir algo que no amase fracasaría estrepitosamente.

 

Comentarios

I teresante sus opiniones me gustaria leer algo de el quizas adelante o me acostumbro a leer libros digitales o quizas puedan traer este tipo de literaturas las librerias de mi pais. Pedire uno. Gracias
Interesante su obra. El atlas me gustó mucho, veremos esta nueva novela la tengo en epub.
¿Dónde quieres guardar este libro?