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Nos han contado muchas historias de (des)amor. Pero como Catalina AGUILAR MASTRETTA ninguna 12 DE SEPTIEMBRE en librerías "Todos los días son nuestros*

5 de Septiembre de 2017

 
 
 
 
 
 
 
 
Catalina Aguilar Mastretta Todos los días son nuestros
 *12 de septiembre en librerías*
Una historia de (des)amor que provoca carcajadas, sonrisas tristes, nudos en la garganta, y que sobre todo transmite grandes dosis de ternura y complicidad.
 
La primera novela de una joven escritora con un talento narrativo desbordante.
 
Catalina Aguilar Mastretta se convertirá, sin ninguna duda, en una de las voces de referencia de su generación por mérito propio. 
 
 
 
 
NOTAS DE UNA JOVEN EDITORA
Nos han contado muchas historias de (des)amor. Pero como esta, ninguna. Nadie mejor que una editora, que comparte generación con Catalina Aguilar Mastretta, para explicaros de forma genuina sus impresiones:  
«Este libro es la prueba de que SÍ que hay autores jóvenes que hablen de manera sencilla de cómo nos sentimos las personas de nuestra generación. En él habla una voz desdeñosa, pero que dice las cosas tal y como son. Podríamos decir que no se hace "la dura" en ningún momento, pero tampoco se abandona al dramatismo. Para mí es eso lo que hace que como lectora entres en el mundo de Catalina Aguilar Mastretta: la madurez con la que afronta las dificultades propias de nuestra generación (como lidiar con la incertidumbre constante, como gestionar el deseo de inmediatez, como aceptar los comportamientos tan inmaduros que tenemos porque la mayoría fuimos niños mimados...). En la novela encontramos lo que se podría llamar la tristeza feliz, y también la incertidumbre feliz, la ansiedad feliz, la impaciencia feliz... Pienso que la autora, al tener compasión con sus personajes, puede conectar muchísimo con lectores / as de nuestra generación, porque su voz muestra cómo afrontar con sentido del humor y humildad toda esta inmadurez "nuestra" (no tuya y mía, entiéndeme, sino generacional). 
En inglés hay autores relativamente jóvenes así. Zadie Smith, Jonathan Safran Foer, Jeffrey Eugenides... son profundos sin ser pedantes, tienen sentido del humor sin ser frívolos y, más allá de los temas que le interesan a cada uno (Londres multirracial, cuestión judía, sexualidad), saben ser cercanos, emocionarte y hacerte reír. Catalina Aguilar Mastretta es uno de ellos porque aporta valores como la aceptación, el autocontrol, la humildad y la contención. Son valores que tal vez la generación de nuestros padres tenía y que nosotros, los niños mimados, hemos tachado de aburridos e incluso de negativos...  pero esta autora sabe que aceptar la vida tal como viene es importante. No sé, tal vez nos regalaron demasiados juguetes, a nuestra generación, y ahora cuando nos deja la pareja o un amigo no nos hace caso, nos parece un drama, y eso irremediablemente se acaba reflejando en la literatura. 
Hace falta más gente que escriba y que haga guiones y lo que haga falta con una actitud más parecida a la de la Catalina Aguilar Mastretta. Es una autora con quien te sientes identificada pero te saca las puñetas, y esto hace que el impacto emocional sea bonito y que te sientas ligero.»
 
 
 
 
 
 
 
 
«—Qué bueno que ya superaste a Emiliano. Yo voy a pedir salmón, ¿tú?
—Pasta.
Y a lo que sigue. Superado está, claro. Nada más es que algunas cosas no terminan nunca. Y ésta es una de esas cosas.»
 
SINOPSIS
María y Emiliano parecían una pareja indestructible, de esas que se conocen en el instituto, nunca pierden la pasión y terminan siendo dos adorables ancianos que siguen paseando cogidos de la mano. Por eso, cuando llegan a la treintena y una noche empiezan una fuerte discusión, nadie habría apostado a que la pelea terminaría con Emiliano haciendo las maletas y volviendo a casa de sus padres.
María, con una mirada siempre irónica y una capacidad envidiable de reírse de sí misma, nos cuenta atónita su ruptura y sus esfuerzos por recomponerse como puede de este inesperado bache. Y nos muestra, sin querer y con una cercanía sobrecogedora, cómo se aprende a vivir sin las personas que creíamos que iban a estar a nuestro lado para siempre.
María es una treintañera hija de la generación dividida entre los "progres" —su madre— y los burgueses —la señora Sandra, la madre de Emiliano, su novio —, es decir, entre valores morales laicos y una sociedad con reglas burguesas paradójicamente más amorales. RJunto con ella, su madre, y Emiliano, Pancho —su hermano, y la novia de este—, su amigo del instituto Jaime Chico, recién divorciado, y sus hijos, crean una galería de personajes dinámicos, verosímiles, con las contradicciones propias de los seres humanos.
LA NOVELA Y LA AUTORA
La prosa de Catalina Aguilar Mastretta presenta un estilo muy personal, dominando los recursos narrativos de manera eficaz, original y consciente, construyendo frases a golpe de ironía con momentos intensos y especialmente logrados que caracterizan una prosa culta pero no sobreactuada ni excesiva. Una primera persona, íntima y locuaz, mantiene el ritmo narrativo sin caídas y nos regala imágenes como estas:
 «Vivir con él es como vivir con un primo del Maestro Limpio»; «El problema es que me hice adulta por contraste con algo en donde de pronto no hay más que un agujero»;  «No hay etapa de destejer todo lo tejido…»;  «Soy la que lo cuida desde que se enamoró de mí y se dejó arrastrar a los único que yo he querido hacer y él hubiera podido evitar: volverse un adulto. » «Me molesta este hombre cuando lo reconozco. No me gusta la versión de él que aparece cuando yo aparezco.»; «Todo es de dos. Hasta la pasta de dientes fue una decisión compartida.»
 El amorla familialas casas donde habitan son las constantes de esta novela generacional que contempla todas las fases y facetas del paso de la adolescencia a la edad adulta de la protagonista: «Ahí en esa cama había empezado el error. El error de crecer».*
Se advierte la influencia de la madre de la autora, Ángeles Mastretta, en reinterpretar el feminismo como una visión de la vida desde lo femenino.  Catalina Aguilar Mastretta ha escrito una historia universal que  ahonda en los sentimientos, experiencias comunes que trascienden de lo exclusivamente personal.
También el cine está muy presente no sólo en la trama sino en la forma de contarnos ya que el lector sentirá inconscientemente la presencia de una cámara que acompaña a la protagonista y demás personajes. Catalina Aguilar Mastretta ha escrito y dirigido las películas Las horas contigo(2014) y Todos queremos a alguien (2017), y el cortometraje Tabacotla(2008). Suyos son los guiones de las series de televisión mexicanas Gritos de muerte y libertad (2010) y Diablo Guardián (2017), y del largometraje Echo Park (2014).
*NOTA DE ALBA FITÉ: Aunque la novela retrata una manera de vivir y afrontar las dificultades de la vida que puede ser tildada de generacional, trata temas fundamentales con una capacidad de colarse en lo más íntimo que llegará a los lectores de ésta o de cualquier otra generación. A mí me arrebató, y digamos que ya superé los 30… :-)
 
 
 
Catalina Aguilar Mastretta (Ciudad de México, 1984) es guionista y directora de cine. Estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana, Cine en la Tisch School of the Arts de Nueva York y Guionismo en el American Film Institute de Los Ángeles. Ha escrito y dirigido las películas Las horas contigo (2014) y Todos queremos a alguien(2017), y el cortometraje Tabacotla (2008). Suyos son los guiones de las series de televisión mexicanas Gritos de muerte y libertad (2010) y Diablo Guardián (2017), y del largometraje Echo Park (2014). 
Como escritora, ha colaborado en varias revistas de México. Todos los días son nuestros, su primera novela, ha sido alabada por la crítica mexicana por su mirada irónica, tierna y marcadamente generacional sobre las relaciones. 
 
 
 

 

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