La central de frío de Inka Parei

¿Tenía un objetivo claramente definido, una tarea concreta, cuando llegué a esta ciudad? Yo creía que sí, tal vez ese fue el motivo de mi fracaso. Tenía siete días de plazo. Siete largos días.

La central de frío es una novela hipnótica e intimista, el grito desgarrado de un narrador en busca de algo ajeno que en realidad habita en su interior. El protagonista de La central de frío recibe la llamada de su ex mujer, a la que acaban de diagnosticar un cáncer. Instado por la necesidad de ayudar, decide averiguar si la enfermedad es una secuela del accidente nuclear de Chernóbil, y con ese fin regresa a Berlín para intentar reconstruir los acontecimientos que tuvieron lugar en mayo de 1986, cuando ambos eran empleados de Neues Deutschland—el periódico del partido socialista alemán—, en cuya central de climatización él era mecánico.
Narrada en tres líneas temporales sumerge al lector en tres mundos diferentes: La RDA que se creía indestructible y que forjaba a sus jóvenes en ese empeño aunque fueran simples mecánicos. La semana pasada cuando el protagonista decide viajar a Berlín a buscar su pasado y, una actualidad confusa, que demuestra el fracaso de su búsqueda.
Mientras describe todos los procesos mecanicistas de la central de frío para la que trabaja, simboliza el soporte del régimen puesto que su cometido es que el órgano central de propaganda de la RDA salga cada día. La autora contrasta la fortaleza de ese sistema con los fracasos individuales de cada uno de sus miembros.
Inka Parei describe con la ambigüedad de un prosa fría y unos pensamientos intimistas la realidad de los desarraigados entre antes y después del muro, de quienes crecieron en “la verdad” solo para instalarles en “la otra verdad” que también era mentira.

Cuando colgó, me quedé de pie en el recibidor estrecho y oscuro, inmóvil, como un reptil. Sentí que el pasado ascendía lentamente, desde lo más hondo, igual que asciende el nivel del agua, cubriendo mis pies, mi vientre, mi pecho y finalmente mi cabeza.

Y no solo eso, la autora es capaz de transmitir los más profundos sentimientos desnudando la personalidad de su protagonista para que sea el lector quien lo juzgue.

¿Es posible comprender el significado de las experiencias que vivimos en nuestra juventud, cuando las circunstancias en las que se produjeron ya no existen más que en nuestro recuerdo?

Inmensa obra breve de lectura esforzada pero que me ha parecido tan real como un golpe en el pecho.

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