El Elefante Desaparece de Haruki Murakami

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Por razones no aclaradas, veintitrés años más tarde de su edición original, sólo ahora se publican en nuestro idioma los cuentos que el japonés Haruki Murakami reuniera en “El elefante desaparece”, textos que corresponden, en la mayor parte, a su producción de la década de 1980. Se trata de una época en la que Murakami intentaba ir conformando su mundo ficcional.

En sus relatos, ya entonces la irrealidad aparecía casi una constante como también que sus protagonistas eran jóvenes, solitarios y de comportamientos individuales que los hacían “diferentes” al resto. En rigor, no se puede decir que Murakami se haya apartado en exceso de tales líneas expresivas, pero sí que en determinados casos las ha sabido suavizar, pulir, volver más atractivas.
El autor de “Tokio blues” es eficaz como cuentista. Ya lo demostró en títulos tales como “Sauce ciego, mujer dormida”, “Después del terremoto” y, especialmente, en su último libro, “Hombres sin mujeres”. En sus mejores momentos sus narraciones breves fluyen de mejor manera que en varias de sus novelas.

Un total de diecisiete cuentos integran el volumen, textos de distinta extensión e intenciones, algunos más favorecidos que otros respecto de su calidad. Varios de ellos llaman la atención porque no parecen más que crónicas extraídas de experiencias personales del autor , aunque la mayoría se ubica en esa zona de irrealidad tan propia de Murakami, en la que arriesga mucho, tanto que no siempre sale bien parado.

Cuentos tales como “Sueño”, “La gente de la televisión”, “El pequeño monstruo verde”, “El enanito bailarín” y “El elefante desaparece” (por citar a los que más se destacan) admiten zonas temáticas en común: en ambientes y situaciones fuertemente cotidianas se introduce de súbito lo inefable. Y eso inefable suele ser advertido por el protagonista pero no por quienes lo rodean. Las atmósferas se enrarecen y las situaciones que viven los personajes (esos personajes solitarios de Murakami, que parecen vivir en planetas de un solo habitante) se vuelven pesadilla que a veces se tornan insoportables.

Publicados originalmente en distintos medios entre 1981 y 1991, los cuentos de “El elefante desaparece” reclama al lector la complicidad inmediata y que acepte cuanto Murakami propone, ya se trate de la existencia de un pájaro que “da cuerda al mundo” (base de la extensa novela “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”, 1995) o que unos personajes diminutos se encarguen de entregar televisores sin que, al parecer, nadie lo note ni –menos-se asombre. Una mujer puede volverse terrible con un monstruo que la desea, y un elefante esfumarse de una jaula sin explicaciones racionales que “acompañen” a esa desaparición. O un enano puede volverle la vida imposible a un individuo del montón…

Como señaláramos, en determinados textos ((“Un barco lento a China”, “El último césped de la tarde”, “El pájaro que da cuerda y las mujeres del martes”), antes que relatos nos encontramos con presuntos episodios vividos por el autor. Más crónicas que cuentos, de todos ellos “El pájaro” es el que admite un cierto misterio adicional, con ese hombre que recorre un pasaje abandonado que se encuentra ubicado detrás de varias viviendas. Lo hace para encontrar un gato que se ha perdido y con quien tropieza es con una joven con la que mantiene una lánguida y al mismo tiempo extraña conversación. A lo que se adicionan llamadas telefónicas de una desconocida, provocativas y nunca aclaradas.

Dato curioso y un tanto al margen: en esta historia al gato lo llama “Noboru Watanabe”, nombre que también tendrá el novio de la hermana de otro personaje (“Asunto de familia”), así como el cuidador del elefante que desaparece. Con la reiteración de ese nombre, Murakami homenajea a su amigo, un ilustrador que utilizaba dicho apelativo como apodo.
Lo “extraño” caracteriza la narrativa de Murakami. A veces eso extraño se torna ambiguo y termina “valiendo la pena”. En cambio, en otras oportunidades lo extraño aparece forzado, como ocurriera a nuestro entender en sus comentadas novelas “Kafka en la orilla” o “1Q84”. En estos cuentos, muchas veces lo insólito, eso “raro” que caracteriza a su obra según definiera el propio autor japonés, tiene sentido, le da fuerza al relato, como ocurre con “La gente de la televisión”, “El enanito bailarín” o el texto que da título al volumen.

De todos, “Sueño” es uno de los más difundidos, porque ha circulado ilustrado por  Kat Menschik. En este largo relato una mujer no puede dormir, lo que la lleva a vivir una suerte de doble vida: en la vida diurna atiende a esposo e hijo, cumpliendo casi mecánicamente su papel de ama de casa. De noche, cuando en la casa duermen, lee, bebe, come chocolate, o recorre Tokio en excursiones nocturnas que le permiten, antes que nada, encontrarse consigo misma.
Quizás el final se ubique “por debajo” del resto del texto, pero éste tiene fuerza suficiente como para volverse una de las piezas más inquietantes de la serie.
Sin embargo, puestos a elegir, optamos por el también extenso “Silencio”, que saliendo de las constantes temáticas “murakamiamas”, tiene como protagonista a Ozawa, un boxeador que cuenta a un desconocido, mientras aguardan un vuelo en un aeropuerto, una historia relacionada con el rencor y la venganza que el narrador enriquece con mínimos detalles y el lento desarrollo de esta historia verista, muy precisa e interesante en sus planteos éticos, morales y de convivencia.

Un Murakami auténtico, entonces, con sus habituales aciertos y sus sombras, que no satisfará a los escépticos que lo siguen creyendo autor sobrevalorado, que hará más fanáticos aún a sus millones de seguidores y que, en nuestro caso, nos ha permitido encontrarnos con un volumen si bien irregular, pero que contiene cuentos que han logrado el propósito de convencer y perdurar.

 

 

 

Reseñado por Carlos Roberto Morán

Escrito por Haruki Murakami

Haruki Murakami (Kioto, 1949) es uno de los pocos autores japoneses que han dado el salto de escritor de prestigio a autor con grandes ventas en todo el mundo. Ha recibido numerosos premios, entre ellos el Noma, el Tanizaki, el Yomiuri, el Franz Kafka o el Jerusalem Prize, y su nombre suena reiteradamente como candidato al Nobel de Literatura. En España, ha merecido la Orden de las Artes y las Letras, concedida por el Gobierno español, y el Premi Internacional Catalunya 2011. Tusquets Editores ha publicado doce de sus novelas —entre ellas la aclamada Tokio blues. Norwegian Wood y Los años de peregrinación del chico sin color—, las personalísimas obras De qué hablo cuando hablo de correr y Underground, así como cuatro volúmenes de relatos: Sauce ciego, mujer dormida, Después del terremoto, Hombres sin mujeres y El elefante desaparece.

Ficha técnicaTusquets Editores S.A.

Fecha de publicación: 01/03/2016 | 352 páginas | Idioma: Español | ISBN: 978-84-9066-241-0 | Código: 10136995 | Formato: 14,8 x 22,5 cm. | Presentación: Rústica con solapas | Colección: Andanzas | Traductores: Yoko Ogihara | Fernando Cordobés

Un hombre que se obsesiona con la insólita y misteriosa desaparición del elefante de un zoo, un abogado en paro que recibe el encargo de su mujer de encontrar a su gato, una pareja de recién casados que deciden atracar un MacDonald’s en plena noche, una curiosa digresión sobre los canguros, un enano diabólico que baila, un joven empeñado en burlarse de su futuro cuñado, un pirómano confeso… Los protagonistas de todos los relatos que componen este volumen esperan algo. Un accidente, un hecho azaroso. Al contrario que esta obra, donde nada, absolutamente nada, queda al azar. Alternando páginas inquietantes e hilarantes, El elefante desaparece es una prueba más de la capacidad de Murakami para cruzar la frontera entre lo cotidiano más realista y lo fantástico, transformando así la trivialidad de nuestras vidas.

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