La muerte juega a los dados de Clara Obligado

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«Eran las doce y cinco de una noche sin luna. Haciendo equilibrios, con la bandeja del oporto y las copitas tintineantes, entró en la biblioteca. Algo extraño había sucedido. En el suelo, un bulto. No era un pliegue en la alfombra, sino algo mucho más grande, como si un animal, indiferente a la severidad de la casa, se hubiese tumbado a dormir. Sintió bajo los pies una pasta pringosa y, entonces, tropezó: las copitas se bambolearon, saltaron por los aires, empezaron a dibujar, en el claroscuro del recinto, una parábola de luz».

Corre el año 1936 y en una casa de la clase alta bonaerense aparece un hombre muerto por un disparo en la sien. A partir de ahí se entrelaza una colección de cuentos que van desde el relato policiaco hasta las historias de una saga familiar que llega a nuestros días. Todo un experimento narrativo que conquistará por igual al fiel seguidor de cuentos, como al habitual lector de novelas.

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P.- ¿Cómo nació este artefacto narrativo en el que tiene tanta importancia la visión y predisposición al juego del lector?

Surgió del deseo de contar de otra manera, de darle al cuento algunas características que parecen propias de la novela, como el desarrollo psicológico de los personajes, o la tensión a lo largo de todo un libro. Buscaba crear un enigma que hiciese que el lector no pudiera abandonar la lectura, cosa que pasa, a veces, con los libros de relatos. Este libro es un intento de servirme de los dos géneros a la vez. En realidad, lo que he escrito son relatos, la novela en sí la arma el lector.

P.- Bajo una colección de cuentos se reúnen historias diversas que garantizan la sorpresa del lector. ¿Sigue siendo clave en la narrativa breve el factor sorpresa?

No, no creo que la sorpresa sea, hoy en día, un factor clave en el cuento, tal y cómo la entendíamos hace algunos años, hoy hay otros recursos. Es cierto que siempre se busca, de alguna manera, atraer al lector, sorprenderlo, pero no necesariamente con los finales de las historias. La sorpresa puede estar en una perspectiva, el manejo del idioma, en la estructura general del libro.

P.- Planteas dos opciones de lectura, la ordenada según el índice o la que se pueda hacer a voluntad. ¿Siguiendo quizás las normas del juego que marcó Cortázar en su Rayuela?

No pensé en Cortázar cuando escribí este libro, aunque lo he leído tanto que lo tengo incorporado. Trabajé tres años en la escritura de La muerte juega a los dados y un año completo en su estructura ya que quería que, pese a la propuesta experimental, el texto fuera claro, fácil de leer. Cuando estaba organizando la disposición final de los textos, y me veía saltando de un cuento a otro, recordé Rayuela. Seguro que así trabajó Cortázar, pensé, pero creo que mi propuesta es diferente.

P.- Del relato policíaco inicial, al psicológico, de amor, familiar o al cómico. ¿En la fusión e hibridación de géneros está el secreto para conectar con la mayoría de los lectores?

Buscaba una forma mestiza de contar, propia de nuestro mundo, donde cada vez hay menos categorías cerradas. Y también quería servirme de géneros que me encantan. Esta estructura abierta, entre cuento y novela, me ha permitido incorporar textos que parecen contrapuestos. Hay, por ejemplo, un homenaje a Lo que el viento se llevó, y otro a la novela policíaca clásica, a Agatha Christie. Y también a un autor que la que practica y que está en sus antípodas, Flann O´Brien. Hay un también un homenaje explícito a Alice Munro, una autora que me encanta, y guiños a Proust. La fusión permite esto, abrir el juego, utilizar recursos de manera más libre.

P.- El juego de pistas que encierra cada relato es una provocación que anima a la lectura. Tal y como está el panorama editorial, ¿no resulta arriesgado una experimentación así?

Escribir sin arriesgar no parece un camino demasiado interesante. Al menos en el tipo de literatura que a mi me gusta. Y creo que uno de los problemas de estos años ha sido justamente ese: muchos autores han dejado de apostar literariamente para sumirse en las leyes del mercado. Eso termina desanimando a los lectores, es como leer siempre e mismo libro.

P.- ¿Qué busca exactamente Clara Obligado con un trabajo narrativo tan novedoso a nivel formal como este?

Busco una manera de contar para un mundo roto, en crisis. Busco una forma adecuada para una literatura excéntrica, de fronteras móviles. Busco devolver al cuento técnicas que parecían privativas de la novela. Busco, en definitiva, un terreno en el que me sienta cómoda.

P.- Historia de un crimen, pero también de una saga familiar donde se pueden encontrar algunas mujeres de gran fuerza y carácter.

Hay también muchos hombres en La muerte juega a los dados pero es cierto que las protagonistas son tres mujeres. No todas las mujeres son fuertes, de hecho Alma es extremadamente débil. De alguna manera, mi libro cuenta cómo va evolucionando la situación de la mujer desde 1910 hasta nuestros días.

P.- Para construir personajes tan logrados, ¿busca quizás similitudes (y cuales) en el mundo real que le permitan una mayor perfección en el dibujo de los mismos?

Sí, este libro tiene muchísimos elementos biográficos. Si alguien me conoce mucho, es fácil que reconozca a personajes de mi familia. Quería contar mi propia historia, de alguna manera, una historia que es curiosa y, vista desde España, bastante excéntrica.

P.- Tu libro se convierte también en un bello alegato a la memoria.

Claro que sí. Es un libro que habla del paso del tiempo, y de qué hacemos con los recuerdos. Tiene un epígrafe que me gusta mucho y que dice “Confía en el tiempo, que sabe dar dulces salidas a amargas dificultades”. Es de Cervantes. Una maravilla, ¿verdad? Y también habla de cómo la imaginación, incluso en los momentos más difíciles, nos salva. Pese a que sé lo duro que es vivir, soy una optimista impenitente.

P.- Cambiando de tercio: ¿Cómo ve el panorama editorial actual? ¿Qué futuro a corto plazo se vislumbra para el mundo del libro? ¿Y para los escritores jóvenes?

Es una época muy compleja. La crisis ha tocado duramente al sector, que también sufre la crisis del papel y la piratería. Por otro lado, la falta de imaginación de los grandes sellos les está pasando factura. Pero dicho esto, que no es para alegrarse, también es cierto que están abriendo muchas pequeñas editoriales con propuestas muy pero que muy interesantes. Hay una renovación en el sector, y también lectores más formados. En el mundo del cuento, que es lo que conozco mejor, hay muchos jóvenes probando armas y con algunas propuestas interesantes. Y el hecho de que una editorial especializada en el género, como Páginas de Espuma, haya cumplido 15 hermosos años, es algo a considerar. Pero es cierto también que son tiempos difíciles, la cultura necesita apoyo público, no se la debe dejar librada sólo a la iniciativa privada. No se compran libros para las bibliotecas públicas. El Instituto Cervantes, por ejemplo, no tiene presupuesto para libros. La cultura es uno de los territorios abandonados por la fiebre de los recortes, es una evidente falta de visión de futuro.

P.- ¿De qué fuentes literarias bebe más habitualmente Clara Obligado?

Leo de todo y todo se convierte en literatura. Las series televisivas, por ejemplo, y también autoras como Alice Munro o Maeve Brennan. Los géneros populares. Lo que publican algunas pequeñas editoriales. Varío mucho, siempre leo en profundidad, es decir, cuando encuentro a un autor o autora que me gusta, leo su obra completa, le doy mil vueltas hasta encontrar el truco. También es cierto que, como doy Talleres de Escritura, siempre estoy buscando textos nuevos.

P.- ¿Tiene ya algún nuevo proyecto narrativo entre manos?

Sí, claro que sí. Quiero disfrutar de la forma de contar que he encontrado. Seguiré escribiendo con esta mezcla de cuento y novela que me permite un juego muy amplio, estoy contenta con lo que he encontrado. Creo que mi próximo libro tratará sobre Madrid y será un libro de humor. Ya tengo cuatro líneas escritas.

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Por Benito Garrido.

Escrito por Clara Obligado

Clara Obligado. Foto de Manuel Yllera.

 

Clara Obligado es licenciada en Literatura y ha dirigido los primeros talleres de escritura creativa que se organizaron en este país, actividad que también ha llevado a cabo para numerosas universidades y diversas instituciones. En 1996 recibió el premio femenino Lumen por su novela La hija de Marx. Entre sus volúmenes de relatos destacan Las otras vidas y El libro de los viajes equivocados, que mereció el Premio Setenil 2012 al mejor libro de cuentos. Tiene publicados numerosos libros de ensayo, y además es colaboradora habitual en medios periodísticos.

Ficha técnica 

230 páginas. 17€

La muerte juega a los dados es un libro capaz de situarse en la frontera de los géneros y de la ficción misma. En una casa de la clase alta de Buenos Aires aparece un hombre con un disparo en la sien.  Estamos en 1936. A partir de este relato, se teje una compleja red de historias que, en general, ha sido exclusiva de la novela. Clara Obligado desarrolla, al mismo tiempo, una narración policíaca y una saga familiar que llega hasta nuestros días, una colección de cuentos de brillante arquitectura cuyos afluentes arrastran al género hacia caminos nuevos.

 

Elaborada y precisa, experimental en muchas ocasiones, la escritura de Clara Obligado –que obtuvo el Premio Setenil al mejor libro de cuentos del año con El libro de los viajes equivocados– es capaz de emocionar y atrapar al lector. Pero, sobre todo, es capaz de sorprenderlo.

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