W o el recuerdo de la infancia de Georges Perec

9788415740131 Perec podría decirse que es de los pocos -muy pocos- autores que crean adicción. Así es; aún entendiendo que la adicción, para el caso, es una decisión personal relevante e individualizada, hay algo en el discurso de este escritor que parece ir más allá de la afición personal propia: tal vez por su lenguaje fluido, aligerado, directo y personal.

Muy flexible y entreverado de simpatía empática, de sentido del humor si bien como una incitación, una vía indirecta hacia la memoria propia, hacia la reflexión. He aquí uno de sus secretos como escritor. Tal vez, pues, adictivo por el grado de contenido humano (pleno de una casi inexcusable sinergia universalizadora, tal como es capaz de generar) que no es difícil asociar pronto a la emoción e inteligencia del lector, generada por el autor -este autor- que se dirige a él.

Muchos y sugerentes títulos le avalan; muchos de ellos, por cierto, de un rasgo memorialistico muy prometedor, muy implicador en el sentido más armónico y constructivo: ‘El hombre que duerme’, ‘Especies de espacios’, ‘Me acuerdo’ o ese monumento al detalle interiorizado que es ‘La vida, instrucciones de uso’ Diríase que Perec es, a lo largo de sus obras, un hombre perfectamente fiel a un paisaje, su paisaje, hecho del entorno que le acoge y de los avatares que han tenido lugar en una Europa en guerra para un niño de origen judío como él.

Hay un pasaje en este libro que pudiera ser indicativo, solo en parte, de su observación: “En una ocasión los alemanes fueron al colegio. Era por la mañana. Desde muy lejos vimos a dos de ellos –oficiales- que atravesaban el patio en compañía de una de las directoras. Fuimos a clase como de costumbre, pero no volvimos a verlos. A mediodía se extendió el rumor de que se habían limitado a mirar los ficheros del colegio y que se habían ido tras requisar el cerdo que creaba el cocinero (me acuerdo del cerdo: era enorme; se alimentaba exclusivamente de mondaduras)” ¿Se trata del cerdo real o del cerdo simbólico del invasor?

Aquí, la parte ‘real’ de su discurso biográfico se entremezcla con una narración paralela situada en el lugar imaginario de W., que da título al libro “He dudado mucho antes de emprender el relato de mi viaje a W. Me he decidido hoy impulsado por una necesidad imperiosa, persuadido de que los acontecimiento de los cuales he sido testigo deben ser revelados y sacados a la luz”  Lo sacado a la luz es su propia vida, o fragmentos de ella. Crea, pues, el paisaje para hablar de sí. Un testimonio revelador.

Lectura jugosa, distinguida por lo original, emocionante y cautivadora. Una lectura fecunda siempre.

 

Reseñado por Ricardo Martínez

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Escrito por Georges Perec

Autor G

(1938-1982)

Es uno de los escritores más originales de la historia de la literatura. Fue un activo miembro del OuLiPo (Taller de Literatura Potencial), fundado en 1960 por su amigo Raymond Queneau. Coherente con el espíritu transgresor y lúdico de este grupo, su obra se inspira en la experimentación y el juego como mecanismos para desentrañar la realidad y sus recodos. «Sin duda, es el novelista más grande de la segunda mitad del siglo XX», dijo Roberto Bolaño de Perec en una carta a otro admirador del francés, Enrique Vila-Matas, para quien este narrador «es por sí solo una multinacional del lenguaje». Su primera novela, Las cosas (1965), ganó el Premio Renaudot e inauguró una trayectoria personal e inconfundible. Entre sus otros libros sobresalen El secuestro (1969), La vida instrucciones de uso (1978, Premio Médicis) y La cámara oscura (1973), así como dos títulos de carácter autobiográfico: Me acuerdo (1978) y este entrañable W o el recuerdo de la infancia (1975).

Ficha técnica

Traductor: Alberto Clavería

208 páginas 17.50

En esta obra se alternan dos relatos paralelos y, a la vez, íntimamente relacionados. Por un lado, las fantasías de un niño a través de la historia de una isla imaginaria cercana a la Tierra del Fuego, a la que llama W —texto escrito por Perec a los doce años—, donde evoca una ciudad gobernada por un ideal olímpico; y, por otro, los recuerdos fragmentarios de una infancia vivida durante la guerra. El autor manipula de forma magistral un material autobiográfico y, sin abdicar de su estilo ameno y travieso, muestra la profunda huella de la Segunda Guerra Mundial y su posguerra, claves para un niño de familia judía emigrante en Francia.

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