Cuida de Chester de Guillermo Galván

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La reina Isabel I de Inglaterra mandó descolgar todos los espejos de su residencia y hacerlos desaparecer, en un rapto de enfado al verse envejecer. Sin embargo, mirarse al espejo es una de las más habituales costumbres femeninas, de quienes el espejo suele ser un fiel compañero. Unas permanecen más que otras delante de el, pero todas pasan una buena cantidad de tiempo mirándose, arreglándose, probándose ropa, peinando esos rizos que nunca quedan a su gusto …pues bien, en la narración que aquí voy a comentar, la protagonista, como la reina Isabel, le tiene declarada la guerra al espejo. A todos los espejos.

No sólo le resulta insoportable entrar en una habitación donde haya espejos, sino que le produce francamente terror ver reflejada su imagen. Pero no por ser monstruosa o irremediablemente fea, no. Bea, la protagonista, descubre que tras el espejo se oculta un mundo inquietante. Alicia, juguetona, pasó al otro lado del espejo y siguió viviendo en un país maravilloso, pero Bea no es Alicia y cada vez que un espejo refleja su imagen siente que es otra persona la que está ahí observándola.  Tras el espejo está el horror.

Bea utiliza un medio indirecto -las cartas- para comunicarse con su mejor amiga, a la que requiere al principio de la narración para que vaya a ocuparse de Chester, su perrito, necesitado de alguien que le alimente y saque a pasear en ausencia de su dueña. Y a partir de ahí comienza una correspondencia  en una sola dirección, llena de desasosiego. Ambas están unidas desde la adolescencia, en una relación de amor/odio, distanciadas por los años y las desgracias (divorcios, muertes, ausencias…) parece imposible perder el contacto del todo.

Es esta una novela de intriga psicológica, que bucea profundamente en el alma humana, oscilando entre la realidad y la ficción, entre el sueño y la vigilia, la imaginación y el recuerdo, entre la cordura y la locura. El autor estructura en seis partes el texto, de modo que continuamente traspasemos fronteras en el tiempo y en el espacio, intercambiemos narradores  ( Bea y su amiga, Kerenyi, Antal, Soledad…) y le sigamos la pista a la escurridiza Bea tanto en el presente como en el pasado, consiguiendo acaparar la atención del lector, que vivirá unas horas intensas leyendo este libro.

Trufado de referencias musicales rockeras, así como referencias literarias góticas, recorriendo una línea fronteriza, las más de las veces borrosa y fluctuante entre ficción y realidad, el autor borda un texto lleno de espejismos y de engañosas pistas, que finalmente conducirán al lector a darse cuenta del profundo pozo en el que se ha metido y del que apenas podrá salir hasta terminar la lectura.

Usa Guillermo Galván un lenguaje de una singular belleza, profundamente poético, que a tramos roza momentos sublimes, cargados de reflexiones subjetivas, introspecciones, o de líricas descripciones tanto de paisajes externos (Praga, Budapest, y su entorno, el Danubio…) como de ese paisaje interior que resulta abrumador e inquietante cuando la protagonista se siente atrapada sin modo de visualizar una salida, una salida a la vida. El Durmiente, personaje no sabemos si ficticio o real, pero sentido y temido, buscado y odiado, espera entre la bruma de la inconsciencia, del duermevela, espera agazapado en las sombras de un alma torturada por la culpa, la terrible responsabilidad de la vida y la insoportable atracción del abismo mortal.

Bea, la protagonista, se defiende con la escritura; sus textos son las armas que usará para vencer el pánico al ese ser inquietante que la espera tras el espejo. Mediante la escritura hace un recuento de su vida en un intento desesperado de escapar a la muerte, de salir a flote, nadando contracorriente, buscando la razón de su miedo, traspasando al mundo que hay más allá del espejo que la aterroriza.
No es una historia de terror, pero lo hay; no es policiaca, pero hay una intriga, una búsqueda de alguien desaparecido; no es gótica, pero tiene tramos en los que la narración pisa ese terreno: las historias contadas por la vieja Soledad, la parte que narra el misterioso Antal, al que introduce Sándor Kerényi, otro personaje, medio español, medio húngaro. El libro que buscan, Speculum (¡espejo, de nuevo!) y el drama familiar que oculta…todo ello hará las delicias del lector, si es lo suficientemente valiente para internarse entre las tinieblas, a través del espejo.
Editado en principio solamente como libro digital, sin descartar la edición en papel en un futuro muy próximo (finales de enero), ediciones Evohe ha apostado por esta vía con la intención de llegar a un amplio público, en la medida en que la lectura digital se está generalizando, y garantizar una distribución inmediata y un precio muy módico para una época de vacas flacas. Pero apostando, eso sí, por un contenido francamente interesante. Les aseguro que no volverán a mirarse a un espejo sin una cierta inquietud.

Reseñado por Ariodante

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Escrito por Guillermo Galván

Polifacético escritor, Guillermo Galván es capaz de dominar tanto la parodia (El aire no deja huellas) como la novela histórica apasionante y documentada (Sombras de mariposa), aunque su hábitat natural es el territorio de la intriga, desarrollada tanto en las ortodoxas callejas del género negro como en sus múltiples distritos fronterizos.

Con siete novelas publicadas, ha obtenido premios como los Felipe Trigo, Río Manzanares, Tiflos, Alfonso VI o Hislibris,

Ficha técnica

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EBOOK Precio : 4,99€

Cuida de Chester es un thriller psicológico que describe el enfrentamiento entre dos personalidades femeninas vinculadas desde su juventud por una poderosa relación de amor-odio. Una, mujer integrada socialmente a través de su profesión periodística; la otra, víctima en su infancia de acoso paterno, deviene en escritora fru strada, astróloga circunstancial y obsesiva buscadora de una respuesta que le salve de la inminente autodestrucción.Esta obra es, probablemente, la novela más literaria de Guillermo Galván; un buen bocado tanto para los amantes de la literatura como para los aficionados al género de suspense, cuyos gustos no siempre coinciden. El autor tiene la virtud de aunar en torno a ella los intereses de ambos colectivos en una narración, como suelen ser las suyas, de final sorprendente.

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