Técnicas de iluminación de Eloy Tizón

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Las ‘Técnicas de iluminación’ de Eloy Tizón sirven tanto para alumbrar paisajes oníricos, pesadillas, como para revelar retazos de vida, y ayudan a enfocar a personajes abatidos por la confusión que aquellas y esta le producen. A veces incluso, los narradores (casi siempre la primera persona), se dirigen al lector o a un silencioso interlocutor, que viene a ser lo mismo, buscando un apoyo que les permita recomponerse o simplemente justificarse. Otras, sin embargo, deciden arrostrar en solitario los vaivenes que el sueño o la vigilia han impuesto a su existencia.

Es notable el uso que hace Eloy Tizón del fraseado corto para imprimir velocidad a la narración, porque esa escritura veloz, en movimiento, es la que mejor conviene al cinemático protagonista de ‘Fotosíntesis’, el relato que abre el volumen, y para el que “La felicidad es un lugar solitario. La felicidad y los rayos, mejor cuanto más tarde”. Parece un alocado personaje de Beckett que haya leído a Cortázar cuando describe su incontenible periplo “a través de puentes y espesuras y concavidades y encrucijadas y lunes” (y pocos títulos tan cortazarianos como ‘Velocidad de los jardines’, el libro más aclamado de Tizón).

Siguen a este una terna de alucinadas historias en las que es posible encontrar a una familia que, en su huida, se dirige a las afueras de la ciudad a través del desolado paisaje de los polígonos comerciales, hasta descubrir algo inesperado en el claro de un bosque. O conocer a una joven del extrarradio al que su repulsivo supervisor le pide que se deshaga, sin abrirla, de una caja en la que algo se mueve. O escuchar las disquisiciones de alguien que no recuerda, al salir de una fiesta, por qué lleva los nudillos magullados, y que decide desprenderse de todo, reloj, llaves y cartera, dispuesto a perderse. Unas historias que admiten, además de la metáfora al uso, aquella que se recrea en esa técnica surrealista que busca la sorpresa mediante la proximidad de términos inesperados. De esa forma puede corroernos “la carcoma de la costumbre, asomando su gran cuerno de rinoceronte”, o podemos recorrer “calles con cara de cremallera”.

Como relato bisagra entre estos y los más realistas que seguirán, se sitúa ‘Los horarios cambiados’, en el que la inmensidad de una atiborrada maleta define la relación de los protagonistas. Además sirve a Eloy Tizón para reflexionar sobre el oficio de escritor, porque “Preparar una maleta era igual de comprometido que urdir una ficción, soñar un libro o construir un universo poético (…); en ambos casos se trata de sentenciar – nada menos – qué salvas y qué condenas”. Y también: “Uno inventa pasiones en una página porque las ha vivido antes o porque quiere vivirlas o para no tener que vivirlas”.

A partir de aquí se imponen historias más cotidianas aunque no menos devastadoras para sus protagonistas. El de ‘Manchas solares’ encuentra su casa totalmente vacía salvo un inesperado mensaje de su mujer, y las de ‘El cielo en casa’, el relato más extenso, vivirán una desigual y destructiva relación, la que se establece entre la rica propietaria de una galería y una pobre y tímida principiante.

En definitiva, un luminoso y variado conjunto de relatos que adquiere unidad mediante su acertada estructura, y en el que el vibrante verbo de Eloy Tizón vuelve a brillar con luz propia.

Reseñado por Rafael Martín

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Escrito por Eloy Tizón

Eloy Tizón nació en Madrid en 1964. Su obra anterior se compone de tres novelas: La voz cantante (2004), Labia (2001) y Seda salvaje (1995), finalista del premio Herralde; y de dos libros de relatos muy celebrados: Parpadeos (2006) y Velocidad de los jardines (1992), considerado un título de referencia.
Su obra ha sido traducida a diferentes idiomas y forma parte de numerosas antologías. Ha sido incluido en una selección de los mejores narradores europeos en la antología Best European Fiction 2013, prologada por John Banville.
Colabora asiduamente en diversos medios de comunicación e imparte clases de narrativa en centros como Escuela de Escritores de Madrid y Hotel Kafka.

Ficha técnica

Páginas: 168 Precio: 16€

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¿Qué ocurrió realmente en la fiesta celebrada anoche? ¿Hubo alguna víctima? ¿Qué contiene la caja que nuestro jefe nos entrega en secreto, pidiéndonos que no la abramos, y dentro de la cual se detecta una agitación, un mínimo llanto? ¿Será un ser vivo o un mecanismo de relojería? ¿Quién es “esa otra persona que no nos interesa”, que suele aparecer en las relaciones de pareja casi siempre adosada al ser amado y de la que es imposible librarse? ¿De qué clase de apocalipsis huye esa familia que abandona la ciudad con lo puesto y termina vagando perdida por el bosque?
En todos estos relatos hay un reverso de sombra, un vértice de silencio, algo que no se nombra directamente pero que es una invitación al lector para que se sumerja y participe en la construcción del sentido. Para que intervenga en la extraña normalidad de estos diez sueños, y pueda encontrar un poco de claridad o un lapicero contra la desdicha. Páginas que resplandecen con luz propia. Técnicas de iluminación.

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