Shackleton, el indomable de Javier Cacho

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Es esta una excelente biografía de Sir Ernest Shackleton, a la vez que una detallada narración de sus aventuras exploratorias. Vida apasionante la de este irlandés fogoso que no soportaba la rutina y rechazaba una existencia sin retos. Muchas fueron las metas que se marcó, y aunque no podemos decir que fuera exitoso en sus grandes intentos exploradores, lo fue en el sentido de adaptarse y sobrevivir, tanto él mismo como los miembros de su equipo. Javier Cacho, conocedor in situ de lo que significa vivir entre los hielos antárticos, reproduce muy bien las sensaciones, angustias y emociones de los exploradores en las distintas expediciones en las que Shackleton participó. Y también sabe mostrar el contexto en el que tales empresas se gestaron y desarrollaron, la aceptación o rechazo del público, las relaciones con los patrocinadores, los problemas logísticos y económicos que tuvo que afrontar. Cacho, que ha estudiado a fondo las numerosas cartas de Shackleton, nos transmite la imagen del hombre que hay bajo la imagen del gran explorador. Un hombre cuya continua aspiración era siempre subir un escalón más, ascender, buscar una posición cada vez más alta y aspirar a la gloria. Un hombre que tenía un magnetismo innato, un don de gentes, que le hacía ser considerado líder por sus subalternos, a la vez que desplegaba una extraordinaria capacidad de comunicación, sobre todo verbal, presencial, lo que le hacía ganarse adeptos a la causa defendida, cualquiera que fuera. Desde las más altas esferas (los monarcas británicos) hasta el último miembro de cada una de sus expediciones.

Amante esposo, sin embargo no era capaz de aguantar la monotonía de la vida familiar por mucho tiempo seguido, y su esposa Emily hubo de soportar largas ausencias, en las que muchas veces ni siquiera podía saber si su marido vivía o había perecido. También sobrellevó con paciencia los continuos cambios de dirección en sus vidas. En primer lugar, siendo aún novios (que lo fueron durante ocho años) Shackleton puso todo su empeño y honor personal en ascender de categoría social para “merecer” a su dama, que  pertenecía a un nivel bastante más alto que el suyo. Y no porque Emily no le aceptase, ya que ella lo amaba y lo comprendía casi mejor que él mismo. Pero era uno de sus primeros retos, ascender, ganarse una posición.

Tras los años de estudiante en la universidad, se alistó en la marina mercante, donde le fueron reconocidas sus dotes no sólo marineras sino de mando y control sobre las tripulaciones. Pasó por diversas ocupaciones y empleos, incluida un breve intento en política, (afortunadamente fracasado), pero su capacidad para los negocios no era precisamente buena y finalmente descubrió, casi por casualidad, su verdadera vocación al alistarse bajo el mando de Scott en la expedición del Discovery, que no consiguió su objetivo (llegar al polo Sur) pero le sirvió como aprendizaje intensivo en las heladas y traicioneras superficies antárticas. Sin embargo, su salud le jugó una mala pasada, y Scott le hizo volver a Inglaterra mientras el resto de expedicionarios continuaban la aventura. A pesar de la circunstancia humillante, Shackleton recondujo la situación y a su retorno se hizo famoso contando a todo el que quiso escucharle los avatares de su aventura polar, al menos hasta que Scott volvió. Si de algo disponía nuestro explorador era del sentido de la oportunidad. Para conseguir los objetivos que anhelaba, aprovechaba al máximo sus relaciones sociales, las de su esposa, las de sus amigos y compañeros de universidad, incluso recurrió a la monarquía; en fin, supo buscar el momento adecuado para presentar sus propuestas, ideas, demandas a las personas más adecuadas.
La siguiente expedición, la del Nimrod, tampoco conseguiría su objetivo, alcanzar el polo Sur, preparará muy detalladamente una ruta que más tarde seguirá Scott, accediendo por el mar de Ross. Sí fue exitoso en volver con todos sus hombres, a los que cuidaba y protegía casi como un padre, sin merma del respeto y disciplina. Esta expedición le haría mundialmente famoso.
Un tercer intento, no ya de descubrir el polo, que ya había sido alcanzado, lo protagonizará a bordo del Endurance, justo cuando estaba a punto de empezar la I Guerra Mundial. Partieron en 1914 y regresaron en 1917. Esta vez por el terrible mar de Weddell, en una expedición combinada con el  Aurora, que les apoyaría iniciando otra ruta desde la ya conocida por el mar de Ross. El Endurance quedó atrapado entre los hielos y su aventura fracasó estrepitosamente, pero Shackleton realizará una verdadera proeza al llevar a sus hombres de vuelta a casa. Agotados, pero vivos. Las aventuras de esta expedición tienen momentos de gran intensidad emocional, que Cacho sabe muy bien transmitir al lector.

Es a partir de este punto, recién retornado de su tercer fracaso antártico, Shacks casi se vuelve loco tratando de alistarse para ir al frente, a sus cuarenta y tantos años, y cumplir con su deber. Ninguneado e incluso mirado por sus compatriotas como frívolo y fuera de lugar, sólo consigue una participación en labores de diplomacia, como publicitador de la causa aliada en Sudamérica, hasta que, finalmente viste el uniforme y lo mandan a los confines árticos de Rusia…en las dos semanas finales de la guerra.  Aquí inicia un periodo de dispersión, en el que su vida (incluso la amorosa) da bandazos, pierde el norte y anda sin tino, hasta que decide volver a lo que ha sido su principal ocupación: la exploración polar. Consigue organizar una última expedición, en principio al Ártico y por diversas circunstancias ha de cambiarla por la Antártida, en cierto modo ilusionado con volver allí donde, a pesar de los fracasos, las angustias y privaciones, ha sido realmente feliz y motivado. Y allí, justamente en Georgia del Sur, la isla donde había logrado hazañas increíbles, acabará su vida.

Una vida llena de proyectos, de acción, de aventura y de camaradería, llena de amor y de fracasos, que supo asumir y salir adelante. Una vida de honor, a la manera de la vieja Inglaterra. Esta biografía da una imagen muy completa de Sir Ernest Shackleton, un héroe de los hielos, inquebrantable al desaliento, querido y respetado por todos los que estuvieron bajo su dirección y le ayudaron en sus exploraciones. Admirado por el público que le escuchaba en sus conferencias, pero olvidado y a veces criticado en su propio país por envidias, ignorancia y circunstancias políticas, tan variables como los vientos y las corrientes antárticas, que tanto conoció.

El libro contiene diversas ilustraciones, fotografías y mapas, aunque se echarían en falta algunos mapas más detallados, ya que los que hay son demasiado generales. También dispone de varios apéndices con notas, bibliografía y glosario de embarcaciones. Una obra francamente recomendable, con la que el lector y sobre todo, el aficionado a las exploraciones compartirá la emoción de la aventura,  sentirá el viento gélido en la cara y compartirá la gloria de un héroe.

Javier Cacho Gómez es físico, científico, y escritor. En la actualidad es responsable de la unidad de cultura científica del INTA. En 1976 se incorporó a la Comisión Nacional de Investigación del Espacio (CONIE) donde llevó a cabo investigaciones relacionadas con el estudio de la capa de ozono. En 1985 se incorporó al Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) donde durante varios años fue responsable del Laboratorio de Estudios de la Atmósfera. Así en 1986 fue miembro de la Primera Expedición Científica Española a la Antártida, a donde regresaría los años siguientes, una de ellas en pleno invierno antártico, para continuar las investigaciones relacionadas con la destrucción del ozono. Su actividad profesional está ligada tanto a la Antártida como a la promoción de la cultura científica. Así durante varios años es Colaborador de la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología (CICYT) en el Programa Antártico Español, Secretario del Comité Nacional de Investigación Antártica de España y delegado alternativo en el Scientific Committe on Antárctic Research. Regresando a la Antártida durante varias campañas de investigación como jefe de la base antártica española Juan Carlos I. En su página web pueden obtener más información.

Reseñado por Ariodante

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Escrito por Javier Cacho

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Javier Cacho Gómez es físico, científico, y escritor. En la actualidad es responsable de la unidad de cultura científica del INTA.
Es conocido a nivel nacional e internacional como autor del libro Amundsen-Scott, duelo en la Antártida. La carrera al Polo Sur; prologado por Manuel Toharia y publicado en la colección Periplos de Fórcola, lleva impresas cuatro ediciones en papel, está disponible en formato electrónico, y de él hay ya disponible una edición en búlgaro. En 2013 ha publicado Shackleton, el indomable. El explorador que nunca llegó al Polo Sur.

Ficha técnica

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Páginas: 512 | Precio : 26,50€

El noruego Roald Amundsen y el inglés Robert F. Scott protagonizaron hace más de cien años la carrera al Polo Sur, la última gran aventura del ser humano. Uno viajó a la Antártida para ganar, otro para morir, pero ambos lograron alcanzar la gloria. El irlandés Ernest H. Shackleton, en cambio, soñó con ello durante años, y a unque lo intentó hasta el límite de sus fuerzas, nunca logró llegar al Polo Sur; aun así lo recordamos como uno de los grandes de la edad heroica de la exploración polar. Shackelton inició su experiencia antártica como tercer oficial de Scott en la «Expedición Discovery»; lideró la «Expedición Nimrod», entre cuyos logros estuvo llegar al punto más meridional jamás pisado por el hombre, quedando a tan sólo 180 km del Polo Sur; y alcanzó definitivamente su fama con la malograda aventura transantártica de la «Expedición Endurance». «El Polo no vale una vida», quizás esa sea la lección más humana de la exploración protagonizada por Shackleton: anteponer la vida, tanto la propia como la de los compañeros, a los sueños, los deseos y las ambiciones personales. En su empeño de llevar a sus hombres al Polo Sur, se enfrentó a otro desafío de igual magnitud: hacerlos regresar a todos.En Shackleton, el indomable, el científico Javier Cacho, tras el éxito de Amundsen-Scott: duelo en la Antártida, subraya cómo en Shackleton había algo más que optimismo, entusiasmo o seguridad en su buena estrella: había una energía que podía con todo. En los momentos en que las dificultades parecían insuperables y amenazaban la supervivencia, algo surgía de su interior, una fuerza irresistible que vencía todos los obstáculos. Su ímpetu, que parecía inagotable, y su capacidad de liderazgo contagiaban a sus hombres con la seguridad de que tras él podían lograrlo, o por lo menos debían intentarlo. Con él había nacido una leyenda: la del indomable Shackleton..

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