El sermón sobre la caída de Roma de Jérôme Ferrari

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Con su última novela, ‘El sermón sobre la caída de Roma’, Jérôme Ferrari obtuvo el premio Goncourt del pasado año, galardón que desde entonces comparte con figuras tan olímpicas como Proust, Malraux, Gracq, Quignard, Duras o Simone de Beauvoir, pero también con un centenar de autores hace tiempo olvidados. Ese no debería ser el destino de Ferrari, uno de los escritores más en forma de las letras francesas como demuestra en esta obra, con la que viene a postular el inevitable declive y la consiguiente desaparición de aquellas empresas humanas que, en forma de imperio, paraíso escondido o incluso mundo personal, aparentan ser inmunes al paso de un tiempo que, finalmente, acabará por barrerlas.

Como soporte para el desarrollo de su propuesta el autor emplea un lenguaje incisivo y de largo aliento, de tono a veces admonitorio pero también irónico, tachonado de frases certeras y luminosos hallazgos en un estilo que supone el cincuenta por ciento del atractivo de la obra. El otro cincuenta lo aporta la estructura narrativa basada en una descentralización del discurso omnisciente, que no fija su mirada en un protagonista único sino que va alternando, de manera asimétrica, entre las vivencias de tres personajes: Marcel Antonetti, nacido recién terminada la guerra del 14, un niño enfermizo que sobrevivirá contra todo pronóstico; su nieto Matthieu al que aquel desprecia y que protagoniza la parte principal del relato; y Aurélie, la hermana de este y contrapeso terrenal a sus pueriles tendencias escapistas.

Matthieu y Libero, su amigo de origen sardo, regresan al pueblo de Córcega en el que pasaron los veranos de su infancia dispuestos a regentar un bar que se convertirá en punto de reunión de turistas y nativos, erigiéndose en faro nocturno aislado en una doble insularidad. Vuelven cuando están a punto de concluir su licenciatura en París, Libero desengañado de sus estudios de filosofía en general y de San Agustín en particular en cuyo discurso, que da nombre a la novela, no ve más que el regocijo vengador de los mediocres. Matthieu simplemente sigue la estela de su amigo en busca de un paraíso perdido.

El obispo de Hipona centra también los intereses profesionales de Aurélie en su búsqueda argelina de los restos arqueológicos de la basílica en la que aquel dirigió su sermón a los fieles desamparados. La vida de Marcel, por otra parte, ha corrido en paralelo a la del imperio colonial francés en cuyos arrabales africanos perderá bastante más que unos cuantos años de vida. Lo hará después de participar en la contienda europea y de abandonar un París en el que “en nombre de un futuro tan inconsistente como la bruma se privaba de un presente, como tan a menudo sucede con los hombres”.

Pero la edénica creación de los dos amigos comenzará a resquebrajarse no “por la presencia de cuerpos extraños sino por su propia podredumbre interna, la enfermedad de los viejos imperios”, la que afectó tanto al romano como al  colonial francés, así como al cuerpo de Marcel que, como fortaleza de ese imperio que es cada ser humano, también irá acumulando en su interior las causas de su destrucción final. Porque como apunta la voz narradora hacia la conclusión del relato: “En verdad ignoramos lo que son los mundos. Podemos acechar, sin embargo, las señales de su fin”.

Como complemento necesario la novela cuenta, además, con un reparto de personajes secundarios no por estereotipados menos necesarios, como el inocente Virgile, el pusilánime Bernard o la insatisfecha Virgine, pero también con impactantes escenas como la de la castración de los cerdos o el no menos truculento oficio de tinieblas del jueves santo, ambas representativas de un mundo crepuscular del que surgen y al que vuelven los protagonistas de esta redonda y sugerente novela.

Reseñado por Rafael Martín

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Escrito por Jérôme Ferrari

Jérôme Ferrari

Nacido en París en 1968, Jerôme Ferrari, ha vivido y trabajado en Algeria, Córcega y  Abou Dhabi. En Francia la editorial Actes Sud ha publicado las novelas Balco Atlantico (2008), Un dieu un animal (2009, Premio Landerneau) y j’ai laisé mon âme (2010, Premio de Novela France Télévisions, Premio Larbaud y Premio Poncetton de la SGDL). El sermón de la caída de Roma es su última novela, ganadora del prestigioso Premio Goncourt y con vistas de ser publicada en varias lenguas.

Ficha técnica

LITERATURA RANDOM HOUSE

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Páginas: 192 Precio: 17,90€

Traductor JOAN RIAMBAU MOLLER

Ganadora del premio Goncourt 2012, El sermón sobre la caída de Roma es una lúcida novela acerca del fin de una civilización, un siglo y la vida de un hombre. Matthieu y Libero rechazan el mundo en el que les ha tocado vivir, por lo que abandonan sus estudios de filosofía en París para instalarse en un pueblo de Córcega y trabajar en un bar. Sin embargo, ese pequeño paraíso que han construido y donde han depositado sus ilusiones, pronto verá su declive.

“Ignoramos, en verdad, qué son los mundos y de qué depende la existencia de los mismos. En algún lugar del universo tal vez esté escrita la misteriosa ley que preside su génesis, su crecimiento y su fin. Pero sabemos esto: para que surja un nuevo mundo primero debe morir un mundo antiguo.”

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