El giro de Stephen Greenblatt

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    El Renacimiento había traído a Italia el despertar de una cualidad en el hombre que ya Aristóteles había apuntado como trascendental: la curiosidad. Y había de resultar, en efecto, trascendente por cuanto la curiosidad deriva, por razón natural, en voluntad de conocimiento. El que repara en algo se aproxima a ello, se formula preguntas respecto de su forma o su naturaleza o su significación; esto es, genera conocimiento.

Podría sostenerse sin exageración que ha sido precisamente la curiosidad, aplicada a los distintos hábitos de la vida, lo que ha propiciado en buena medida la cultura del conocimiento, lo que equivale a decir establecer un estadio superior en la vida del hombre para su libertad, para su sentido de la estética, para el conocimiento de otras culturas gracias a las expediciones hacia otras tierras.

Aquí, en este libro que a veces, en su redacción, tiene un ritmo fragmentario pero que aporta, al fin, una gran cantidad de información bien contrastada, el efecto dela curiosidad se centra en Poggio Bracciolini, quien, en 1417 inicia un viaje culturalmente interesado por una Europa bastante fragmentada tanto en lo político como en lo social, y cuyo fin es –cautivado por la cultura clásica y su promesa de virtud estética, algo que valoraban sobremanera algunos sectores de las clases altas de la época- el encontrar manuscritos de la época romana o traducciones del griego: por el aporte de conocimientos que podrían propiciar, por la innovación de las ideas propuestas, por el delicadísimo ritmo de su expresión literaria… Para ello se dirigía a los centros conservadores de buena parte de la cultura: los monasterios.

Y había de ser en uno de ellos, en Fulda, uno de los más importantes de Alemania, donde hallaría una copia del libro ‘De rerum natura’, de Lucrecio. Sabía lo que buscaba, textos clásicos que pudieran contribuir al fomento de una cultura excelsa, y sabía cómo buscarlo, dada su condición de exsecretario papal, una función que le acercó, tanto a algunos textos, como a personas relevantes, civiles o eclesiásticas, que tenían su misma pasión.

Mandó copiar el manuscrito –tal era la forma de poder obtenerlo como propio-, lo difundió entre algunos amigos relevantes de su Florencia casi natal, y lo copió por sí, a sabiendas de su exquisita fama como copista. Así se nos transmitió, aunque habrían de aparecer luego nuevas copias, el texto aludido, donde su autor, Lucrecio’, despliega un hermosísimo ritmo literario para transmitirnos, en esencia, lo que habían sido los fundamentos teóricos del epicureísmo. Un principio vital, una filosofía no bendecida por la Iglesia –Giordano Bruno o Tomás Moro lo habrían de experimentar en carne propia- pero que, al fin, se expandiría como conducta vital bajo esos principios casi revolucionarios, según se expresan en ‘De rerum natura’: el hombre es una asociación aleatoria de átomos, venimos de la nada para volver a la nada, las religiones son una burla a la razón, el principio que ha de regir la voluntad del hombre es el placer, más entendido como ausencia de dolor que no como exageración de los placeres.

Algo debemos, en efecto, de nuestra cultura a la aparición y difusión de este manuscrito, y a Poggio por su búsqueda, tal como este libro ubérrimo de valiosa información nos tranmite.

Reseñado por Ricardo Martínez

http://www.ricardomartinez-conde.es/

Escrito por Stephen Greenblatt

Experto en literatura y teoría crítica, Stephen Greenblatt ha sido profesor en universidades como Berkeley, Harvard o la John Cogan.

Ficha técnica

Páginas: 328 Precio: 25,90€
Traductores: Joan Rabasseda | Teófilo de Lozoya
Hace cerca de seiscientos años, en 1417, un humanista italiano emprendió un viaje para visitar conventos alemanes en busca de manuscritos antiguos.
En uno de ellos descubrió el único ejemplar que había sobrevivido de una obra escrita en el siglo primero antes de Cristo, De rerum natura, un poema filosófico de Tito Lucrecio Caro que desarrollaba una visión materialista del mundo, destinada a liberar al hombre del temor a los dioses.
Lo copió y regresó con él a Italia, donde la difusión de sus “peligrosas ideas” fue una de las fuentes del giro cultural del Renacimiento, que iba a dar lugar al cambio ideológico del que surgió el mundo moderno.

Aquel libro ignorado, que pudo haberse perdido, ejerció una considerable influencia sobre una línea de pensadores que va de Giordano Bruno o Montaigne hasta Freud o Einstein. Stephen Greenblatt, que a su calidad de investigador une la de ser un gran escritor, nos ofrece un apasionante relato de esta aventura de las ideas.

2 Responses

  1. Con la Edad Media, los únicos focos de cultura se refugian en los monasterios. Algunos monjes anónimos volvieron a copiar el libro de Lucrecio y gracias a ellos han llegado hasta nosotros las dos copias que conocemos.

  2. Es autor de un largo poema didáctico, De rerum natura (Sobre la naturaleza de las cosas), en algo más de 7.400 hexámetros distribuidos en seis libros, acaso la mayor obra de la poesía de Roma. En este poema se divulgan la filosofía y la física atomistas que había tomado Epicuro de Demócrito . El único texto que poseemos del poema se ha transmitido gracias a Cicerón , quien preparó su edición a la muerte del poeta, y al humanista Poggio Bracciolini , que lo copió en 1418 del único códice conservado. En deliberado contraste, se inicia con un himno a la diosa Venus generatriz y termina con una descripción de la peste de Atenas.

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