Philosophía vulgar de Juan de Mal Lara

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Nacido en Sevilla hacia el año 1524, nuestro autor era hijo de Diego de Mal Lara, ‘pintor de opinión’ además de, según su vástago, ‘experto en refranes y ayuda en la composición de las glosas’, por lo cual le dedica un afectuoso elogio y tributo de gratitud.

“A uso de iglesia cathedral, quales fueron los padres, los hijos serán” Así dice (reza) uno de los interesantes (a veces enigmáticos) refranes que se recogen en este libro que, a pesar de ser editado por vez primera en el siglo XVI, sigue perfectamente vivo para todo aquel que quiera entender y, en ello, ratificar, hasta qué punto el hombre, el hombre histórico, se parece a sí mismo siempre, dado el siglo que sea en el que se le considere. A él y a sus desvelos y preocupaciones, que de buena parte de eso está hecha su vida.

El comentario que le merece este refrán al autor es el siguiente,  transcrito a un castellano perfectamente legible hoy día: “Si los padres tuviesen en la memoria este refrán y lo pusiesen por obra, no sin causa se llamarían padres de tales hijos y hijos de tales padres, porque la bondad  d’ellos imprime en sus hijos de tal manera que son retrato al bivo…”

Téngase en cuenta que este libro, que constituye una de las primeras antologías del refranero (comentado) español, posee un indudable sentido educador. Una educación que se transmitía frecuentemente a través de estas sentencias breves, tal cultivadas, entre otros, por el versátil Sancho Panza.

Otros ejemplos aquí citados, y de bien sencillo entendimiento y aplicación son: “Harto es de necio el que cría hijo y nieto”, “Con la mala yanta, y con la buena ten baraja” o “¿Cómo te va, Mendo? Oras llorando, oras riendo” Como quiera que la labor llevada cabo (esplendida) por los responsables de la edición ha tenido en cuenta una transcripción clara y legible para el lector actual, el libro merece sin duda, nuestra mejor atención.

Un libro, pienso, esencialmente vivo que viene a servir de conmemoración de los cuarenta años que, pródiga y felizmente, cumple ahora la colección ‘Letras Hispánicas’ dentro de la inestimable labor de ediciones Cátedra

Ficha técnica

Páginas: 1512 Precio: 25€
El recuerdo de Mal Lara aparece íntimamente ligado a una espléndida colección de refranes que bajo el título de “Philosophía vulgar” publicó en Sevilla en 1568. La obra de Mal Lara se sitúa en el ápice de la investigación alrededor de la sabiduría popular, representada por los refranes, y su originalidad consiste no sólo en recoger todo el inmenso caudal que le provenía de los refraneros anteriores, sino más bien de recuperar, con una investigación de campo, los refranes que quedaban en la memoria de sus contemporáneos y defacilitar a todos el acceso a una antigua cultura autóctona que tenía sus raíces en el pueblo. Sus comentarios, además, con la mirada siempre atenta al contexto cultural y humano que lo rodeaba, se proponen como una moderna indagación sociológica que aporta nuevas facetas al humanismo de finales del siglo XVI. Lo culto y lo popular encuentran, pues, en “La Philosophía vulgar” una síntesis que todavía no se había constatado en la cultura española y que marca el rumbo hacia el interés que demostrarán la novela y el teatro del siglo siguiente.

Reseñado por Ricardo Martínez

http://www.ricardomartinez-conde.es/

Escrito por Juan de Mal Lara

Nace en Sevilla en el año 1524. Perteneciente a la llamada “escuela manerista sevillana”, junto a los escritores Fernando de Herrera y Baltasar de Alcázar, trató en su vida con otros eruditos e historiadores importantes de la época como fue Gonzalo Argote de Molina. Su maestro fue el insigne Pedro Fernández. Lara, a su vez, fue maestro de humanidades de Mateo Alemán.
Conocido en su época fundamentalmente por dos obras: “Philosophía vulgar, primera parte, que contiene mil refranes glosados” (Sevilla, 1568), donde en su discurso preliminar, Mal de Lara, no sólo pone por encima de la sabiduría libresca la “philosophía vulgar” de estas breves sentencias, que es la más alta, la que vive en el corazón y en la lengua del pueblo, sino que llega a afirmar que “antes que oviesse philósophos en Grecia, tenía España fundada la antiguedad de sus refranes”. Esta obra es fundamental para el conocimiento del refranero español, y un reflejo claro de la influencia de Erasmo en el humanismo español.
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