El testigo invisible de Carmen Posadas

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El testigo invisible, de Carmen Posadas (ed. Planeta, 2013) es un emocionante relato que nos acerca de forma magistral a un episodio crucial de la historia, el asesinato de la familia imperial rusa y el triunfo de la revolución bolchevique.

La novela tiene como protagonista a un testigo invisible muy peculiar, Leonid Sednev, el único superviviente de la matanza de los Romanov en la Casa del Propósito Especial el 17 de julio de 1918. Leonid trabajó para los Romanov, primero como deshollinador y luego como pinche de cocina, acompañando a la familia hasta pocas horas antes de su muerte. Con 15 años fue el único testigo superviviente de la masacre y han sido muchas las teorías sobre lo que ocurrió con su vida después de aquel episodio además de las conjeturas sobre el paradero de unas memorias que supuestamente escribió.

La autora toma como punto de partida este hecho histórico, adoptando como premisa una de las teorías sobre la vida posterior de Leonid para ofrecernos un apasionante relato que mezcla con maestría los personajes históricos con los de ficción y cuya trama se hilvana a través de dos líneas narrativas que transcurren en épocas distintas. Por una parte, encontramos a Leonid a finales del siglo XX, con 92 años, hospitalizado y enfrentándose a sus últimos momentos de vida. Después de casi 80 años ocultando un secreto que ha guardado solo para él se dispone a relatar sus experiencias junto a la familia imperial rusa durante seis años que fueron los más importantes de su vida y que van de 1912 a 1918.

El testigo invisible es la reconstrucción de las memorias de Leonid a través de sus recuerdos y tomando como base testimonios, diarios, fotografías, cartas y otros documentos históricos. De esta forma, la autora consigue una magistral mezcla de realidad y ficción narrada con un estilo exquisito que nos permite disfrutar de una agradable lectura imposible de dejar hasta llegar a sus últimas y emotivas páginas.

Leonid reflexiona sobre todas las inexactitudes que se han dicho referentes a aquel período histórico, llegando a la conclusión de que la revolución rusa es uno de los períodos de la Historia alrededor de los cuales se han entretejido más mentiras y disparates. Por eso se dispone a contar la verdad sobre lo que sucedió y de la que él fue testigo de excepción, quiere hablar de lo que vio y escuchó tras las puertas cerradas y también de lo que le confesaron otros criados tan “sordos, ciegos y mudos” como él.

Su relato comienza en el año 1912 cuando, con apenas 10 años, comenzó a trabajar en el palacio de los zares formando parte de “las huestes de deshollinadores imperiales”. Leonid se convirtió en compañero de juegos del zarevich y amigo de las grandes duquesas, siendo testigo de los hechos más trascendentales de aquellos convulsos años. A través de diferentes perspectivas asistiremos a la sucesión de decisiones erróneas tomadas por el zar Nicolás II, en un país cada vez más descontento con él y, especialmente, con su esposa. Nos acercaremos a la figura de Rasputín, uno de los personajes más complejos y contradictorios que ha dado la Historia, y conoceremos los verdaderos detalles sobre su misteriosa muerte. Descubriremos las claves de los episodios que provocaron millones de muertos en Rusia, entre los que murieron en la primera guerra mundial, en la guerra civil posterior a la caída del zar y en la terrible represión política llevada a cabo después del triunfo de la Revolución.

El protagonista afirma que “no hay en el mundo nada tan apasionante como estudiar a las personas, sobre todo cuando creen que nadie las está observando, y ser algo así como un testigo invisible” y la lectura de esta novela nos permite comprobar en primera persona lo acertado de su reflexión, ya que a través de sus ojos nos convertimos en testigos invisibles privilegiados de lo que allí ocurrió. Como ondas concéntricas que se suceden en un estanque y se replican hasta formar una monumental tormenta se van presentando los diferentes personajes y episodios que resultaron claves en el desarrollo de unos hechos que culminaron de forma sangrienta y trágica.

El testigo invisible es también un retrato de la naturaleza humana, crudo y realista, en el que no faltarán pasiones como el odio y el amor, y en el que sus protagonistas componen un apasionante cuadro cuyo creador ha adoptado una peculiar perspectiva: “la vida privada de los que han hecho historia está compuesta de luces y de sombras. Algunos testigos gustan recrearse en las luces, mientras son multitud los que prefieren relatar sobre las sombras, cuanto más negras y alargadas, mejor. Personalmente me interesan más los claroscuros. Pienso que, como en el arte de los pinceles, son ellos los que logran trazar el retrato perfecto”.

Reseñado por Miguel Ángel Gómez Juárez

Escrito por Carmen Posadas

(Montevideo, 1953). Reside en Madrid desde 1965, aunque pasó largas temporadas en Moscú, Buenos Aires y Londres, ciudades en las que su padre desempeñó cargos diplomáticos. Comenzó escribiendo para niños y en 1984 ganó el Premio Ministerio de Cultura. Es autora, además, de ensayos, guiones de cine y televisión, relatos y varias novelas, entre las que destaca Pequeñas infamias, galardonada con el Premio Planeta de 1998. Sus libros han sido traducidos a veintitrés idiomas y se publican en más de cuarenta países. La acogida internacional, de lectores y de prensa especializada, ha sido inmejorable. Pequeñas infamias recibió excelentes críticas en The New York Times y en The Washington Post. En el año 2002 la revista Newsweek saludaba a Carmen Posadas como «una de las autoras latinoamericanas más destacadas de su generación». Su última novela, Invitación a un asesinato continúa la línea de éxito entre los lectores.

Carmen Posadas también ha sido galardonada con el premio Apel·les Mestres de literatura infantil y el Premio de Cultura que otorga la Comunidad de Madrid.

Ficha técnica

Páginas: 464 PVP: 21€

CÓMPRALO EN LETRAS DE PAPEL
Traducción Máximo Sáez
Leonid Sednev, deshollinador imperial y más tarde pinche de cocina, tenía quince años la noche del 17 de julio de 1918, cuando un grupo de militares de la Revolución bolchevique asesinó brutalmente a la familia imperial rusa. Leonid fue el único superviviente y testigo invisible de la tragedia.

Mucho tiempo después, un Leonid ya anciano decide recomponer sus recuerdos y comienza este relato, desde los ojos del sirviente de la familia imperial, con el que recrea los últimos años del Imperio ruso y el cambio de régimen. Carmen Posadas nos sumerge, con su habitual maestría, en el fascinante mundo de la familia imperial rusa: luces y sombras de palacio, en un desfile de princesas y deshollinadores, zares y bolcheviques, lujo y miseria.

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  1. Leonid Sednev, deshollinador imperial y más tarde pinche de cocina, tenía quince años la noche del 17 de julio de 1918, cuando un grupo de militares de la Revolución bolchevique asesinó brutalmente a la familia imperial rusa. Leonid fue el único superviviente y testigo invisible de la tragedia. Mucho tiempo después, un Leonid ya anciano decide recomponer sus recuerdos y comienza este relato, desde los ojos del sirviente de la familia imperial, con el que recrea los últimos años del Imperio ruso y el cambio de régimen. Carmen Posadas nos sumerge, con su habitual maestría, en el fascinante mundo de la familia imperial rusa: luces y sombras de palacio, en un desfile de princesas y deshollinadores, zares y bolcheviques, lujo y miseria.

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