Jemmy Button, la historia del indio de Darwin de Rufino Fernández

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¿Qué es la civilización? ¿Sería preferible la vida natural y primitiva, como preconizaba Rousseau? ¿O necesariamente los humanos estamos abocados a progresar adecuadamente?  Tenemos en nuestras manos una historia que nos lleva a reflexionar sobre estas ideas. No, no se trata de un texto filosófico. Ni siquiera es una novela propiamente, aunque el texto está novelado y dramatizado. El autor, haciendo un esfuerzo de imaginación a la vez que documentándose intensamente, ha querido escribir las presuntas memorias de un indígena fueguino, que tuvo la suerte -o la desgracia- de ser “elegido”, junto con otros tres indígenas, contra su voluntad (o más bien, a pesar de su voluntad), para ser llevado a la civilizada Inglaterra de principios del siglo XIX.

La goleta británica Beagle, comandada por el capitán Fitz-Roy (que después volvería a navegar con un pasajero famoso, un tal Darwin…) en su viaje exploratorio por la Tierra de Fuego y la Magallania, captura a un grupo de jóvenes fueguinos, como represalia por el robo de una ballenera; y de ahí surge la idea de llevarlos a Inglaterra, enseñarles idioma y costumbres y devolverlos, “culturizados”, a su país natal, para ayudar a los misioneros que intentan civilizar indios en tan alejadas tierras australes. Uno de estos pasajeros excepcionales es Jemmy Button, cuyo nombre originario era Orundellico, pero que es rebautizado como de tal nombre porque su llegada a la Beagle se produce por medio de un intercambio: el capitán ofrece un brillante botón nacarado a cambio del chaval. Y los demás fueguinos van recibiendo nombres según el modo en el que llegan al barco: Fuegia Basket, York Minster y Boat Memory.

Pues bien, Rufino Fernández se introduce bajo la piel del fueguino y trata de mirar el mundo con sus ojos. Tarea harto difícil y poco menos que imposible en su totalidad. Desde una mente contemporánea no podemos saber qué pensaba un indígena, ni siquiera si su sistema racional se asemejaba al nuestro, probablemente no. Pero al menos, lo intenta y consigue bastante verosimilitud. Se trata del relato, a modo de recuerdo, que este fueguino hace a su retorno de la metrópoli, años después, una vez de nuevo en su país natal.

Tras haber aprendido rudimentos del idioma y costumbres británicas, asistiendo además a una escuela en Inglaterra (donde los fueguinos son inmediatamente detestados y marginados por el resto de niños) y presentado al rey Guillermo y la reina Adelaida,  Jemmy Button es una especie de híbrido. De comer carne de foca e incluso carne humana, pasa a tomar el té con sándwiches de pepino, tostadas con mantequilla y bacon para desayunar. De ir apenas semidesnudo y cubriéndose con pieles de guanaco, a llevar guantes, zapatos con hebilla, corbatín y ropas cuidadas.

Jemmy Button va, pues, recordando su infancia y adolescencia, sus ancestrales costumbres y creencias, cómo fue cambiado por un botón y llevado al barco, la vida a bordo, la vida en la metrópoli, y las relaciones con los otros fueguinos, sobre todo con la única mujer, Fueguia Basket, y con York Minster, mucho mayor que él, con quien mantiene una constante enemistad. Es inevitable la comparación de mundos, de miradas y de costumbres. De algún modo Rufino Fernández usa este tema para resaltar la ingenuidad del “buen salvaje” frente al retorcimiento civilizatorio, a la maldad o a las brutalidades que también conlleva la civilización. A mi modo de ver es imposible la comparación, pero sí es literariamente interesante presentar esa mirada ingenua. Y el estilo entrecortado usado, la simplicidad de descripciones, que se amplían cuando hablan de la naturaleza o los animales, pero que se quedan cortas con las personas, que al fueguino le resultan incomprensibles, todo ello conforma un clima de primitivismo.

La vida en espacios cerrados, las costumbres, las relaciones humanas, resultan incomprensibles para Jemmy, y una vez retorna a su tierra natal resurge su naturaleza salvaje como un ave fénix. Toda la historia que se nos cuenta, salvo algunos detalles obvios, está basada en las anotaciones tanto de los diarios del capitán Fitz-Roy como en el libro del propio Darwin, Viaje de un naturalista alrededor del mundo, donde dedica un largo capítulo a Tierra de Fuego y los fueguinos llevados a Inglaterra, en especial a Jemmy Button, quien parece haberle resultado muy buen compañero de viaje. En su libro, Darwin hace este comentario: «Aunque hayan pasado solo tres años con hombres civilizados, no dudo de que nuestros tres fueguinos hubieran sido mucho más felices conservando nuestras costumbres, pero no era posible. Hasta temo mucho que su visita a Europa les haya sido perjudicial.» Probablemente ocurriría así.

Con una cuidada edición que incluye mapas, fotos y grabados y una magnífica portada, en la que se encuentran simbolizados tanto la vida salvaje como la ciudadana y la náutica, la Editorial Evohé nos presenta esta novedad, que seguramente interesará a los amantes del género aventuras como a los de la literatura en general.

Escrito por Rufino Fernández

Rufino Fernández Redondo (Cañaveral, 1953) es profesor en escuelas de negocios y consultor de empresas. Durante años dedicó buena parte de su tiempo libre a la arqueología, publicando estudios sobre el mundo antiguo y colaborando en numerosas excavaciones, en yacimientos de diversos periodos, tales como los del paleolítico, neolítico, íbero, romano y altomedieval.
En 2003 publicó la novela ¡Acorralado!, basada en el tema del acoso moral y la perversidad. En 2007 fue finalista del Premio de novela histórica Alfonso X el Sabio con la novela La sombra del mercenario. En 2010 publicó su siguiente novela histórica Gala Placidia. Reina de los bárbaros. Y en 2011 puso en manos de sus lectores El líder de Atapuerca, libro donde muestra las claves del liderazgo y la gestión de empresas.

Ficha técnica

Páginas: 288
Precio:17,50€

1830, las costas de Tierra de Fuego. El capitán de la, por entonces, goleta Beagle, Robert Fitz-Roy, rapta a cuatro indios para llevarles a Inglaterra. A través de la memoria de uno de ellos, un yamana, bautizado por el capitán como Jemmy Button, conoceremos los pormenores del viaje, los episodios vividos y las sensaciones de descubrir un mundo tan distinto al suyo.
El retorno, lleno de grandes descubrimientos y episodios sorprendentes, lo harán en el mismo navío, convertido ya en bergantín y llevando a bordo a un hombre de ciencia llamado Charles Darwin.
Las consecuencias de la idea de Robert Fitz-Roy, no obstante, serán tan desastrosas, que la prensa y la opinión pública inglesas tardarían mucho tiempo en olvidar lo ocurrido.
Por primera vez viviremos la historia de esta colosal aventura bajo el punto de vista de Jemmy Button. Conoceremos los lugares que recorra a través de sus ojos y de su memoria de indio yamana, y la vida en las tierras heladas y bahías inhóspitas que el gran descubridor Fernando de Magallanes llamó «la Tierra de los Fuegos».

Reseñado por Ariodante

Blog: http://lamiradadeariodante.blogspot.com

One Response

  1. Gracias Ariodante, como siempre ha sido un placer leer tu reseña, es elegante y esclarecedora.

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