El mensaje del muerto de Florence Marryat

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Largo es el número de obras, tanto literarias como cinematográficas, que han tratado el tema de la influencia de los muertos o los espíritus en los vivos, de la solapación de esos dos mundos, visible e invisible, corporal y espiritual, tanto si se cree en ellos como usándolo a modo de metáfora o de parábola moral. Desde el dickensiano Scrooge, el viejo avaro y desagradable al que un espíritu visita la noche de Navidad para darle un buen repaso de modales, al  fantasmal capitán Gregg, que se enamora de la señora Muir y le cuenta su vida, ofreciéndole tema para una novela y compañía en su soledad. Aunque en la contraportada del libro recuerdan el tema del filme Qué bello es vivir, de Capra, creo que tiene menos relación con ésta que con las distintas versiones de El cielo puede esperar, incluso con aquella maravillosa película de Slondorff, El cielo sobre Berlín o la deliciosa Los fantasmas de Roma, de Pietrangeli. Por nombrar solo algunas.

En todas ellas los ángeles o espíritus acompañan, como presencias virtuales, a los humanos, escuchando sus pensamientos, tratando de consolarlos en sus desdichas, o de aconsejarlos en sus acciones, prevenir los errores que pudieran estar tentados de cometer. Sin embargo, apenas pasaban de generar un cierto frío, una corriente helada o una sensación de bienestar, como cuando decimos ha pasado un ángel, ante un largo silencio. Y los ángeles pasan, están.

Es esta obra más bien cuento moral que novela, puesto que no cabe duda de la intención de su autora: por una parte, mostrar que las acciones y comportamiento humanos revierten en sus semejantes, para bien o para mal; y el mal que hacemos difícilmente tiene remedio. Por otra parte, la autora, ferviente seguidora de grupos espiritistas tan de moda en la segunda parte del siglo XIX, quiere demostrar que los fallecidos siguen cuidando de sus seres queridos, les acompañan como ángeles guardianes, insuflando buenos pensamientos y evitando decisiones equivocadas. Aunque de limitado poder, pues el destino está en manos del Todopoderoso, pueden lanzar avisos y advertencias, por vía de los médiums.

El prepotente y violento profesor Alwyn de este cuento, pasa al mundo de los muertos y desde allí le hacen recorrer virtualmente el de los vivos para comprobar lo mal que éstos le recuerdan y las consecuencias de su comportamiento en la vida de sus hijos y de su segunda esposa, Ethel. Los encuentros virtuales con fallecidos como su padre y su anterior esposa Susan tampoco son agradables. La visión resulta tan esclarecedora como tardía: poco puede hacer que no esté ya previsto en el destino de cada uno. Pero el arrepentimiento parece presentar esperanzas de reconciliación, aunque en el mundo espiritual.

Contada con ingenuidad y toques humorísticos, con homenajes a la actividad de su padre, el capitán Marryat, en el personaje del primo Ned el marino y la aventura en el barco de Gillie, el hijo huido, la autora presenta un punto de vista muy avanzado, en cuanto a la posición de las mujeres en la narración. Por lo demás, casi toda la segunda parte se expande en digresiones sobre el espiritismo y sus bondades.

Escrito por Maryatt,Florence

Escritora, editora y dramaturga inglesa, Florence Marryat (Brighton,1833-Londres, 1899) también actriz y muy conocida entre los círculos espiritistas de finales del siglo XIX en Londres, como lo fue su contemporáneo Conan-Doyle. Hija del famoso capitán Marryat, se casó y divorció un par de veces y procreó ocho hijos. Marryat escribió varios libros, algunos de los cuales adaptó al teatro, además de ensayos sobre el espiritismo, que le sirvieron de base para libros como El mensaje del muerto.

Ficha técnica


Traducción: Eugenia Vázquez Nacarino 
Páginas: 204
Precio: 16,50€
El mensaje del muerto (1894) de Florence Marryat, con su humor y su despliegue sobrenatural, recuerda al Cuento de Navidad de Dickens y anticipa ¡Qué bello es vivir! de Capra. El profesor Aldwyn se despierta una mañana junto al sillón en el que se había quedado dormido y lo encuentra ocupado por «un intruso». No tarda en darse cuenta de que el intruso es él mismo. Un espíritu llamado John Forest lo acompañará en sus primeros pasos por el mundo más allá de la muerte en el que se reencontrará con sus difuntos. Florence Marryat nos brinda una novela con moraleja, divertida y ligera, con humor y fantasía. Una curiosidad digna de ser rescatada y publicada.

Reseñado por Ariodante

Blog: http://lamiradadeariodante.blogspot.com

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