Dones de John Burnside

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Sería oportuno, sería incluso de justicia reconocer ya, de un modo explícito, que, en el fondo, el lector exige más al poeta que a cualquier otro escritor. ¿Por qué? A saber.
La historia al uso, al fin, está en la calle, puede uno tropezarse con ella en el lugar más inesperado, y no porque sea algo existente en el aire, sino porque (y yo personalmente lo considero una suerte) uno, a lo largo del día tiene ocasión de encontrarse, o escuchar, a algunas personas que poseen, como algo innato, la propiedad de contar. De saber contar. Y la experiencia puede resultar no solo inteligente, sino irónica o incluso emocionante. El otro día, sin ir más lejos, desde el lugar de lluvia donde habito escuché a una niña viajera decir a su madre, a propósito del agua que veía caer desde las gárgolas: “¡Mira mamá, cataratas!” Pues bien, para mí eso equivale, o podría equivaler, a un micro-relato entrañable porque alude, a un tiempo, a una realidad sorprendente y a la vez a la imaginación, todo ello llevado a un gesto concreto, a un acto preciso, a una realidad inmediata y viva.

El poeta, a mi entender, al haber de ser tan minucioso con las palabras (minucioso en el sentido en cómo ha de elegir las palabras, limpiarlas, seleccionarlas y ordenarlas de tal modo que elabore un discurso a la vez para la inteligencia y el corazón) ejercita una actividad que tiene algo de infantil pero también de precisa artesanía, de inteligencia y sueño, de sombra y luz o amor y dolor. Por eso esperamos tanto de ellos, por eso, en el fondo, queremos admirarles porque son de fiar, son de los nuestros en la medida en que pueden ser una educada y discreta compañía de nuestra soledad.

Pues bien, amigo lector, creo que el autor que nos ocupa, el escocés y contemporáneo nuestro John Burnside cumple esa exquisita función porque es capaz de escribir (de pensar) para nosotros: “en algún sitio tañe una campana,/ aunque no puedo precisar/ si es en la iglesia/ o en alta mar;/ cuando cae la tarde, el agua se desangra/en el rosado horizonte por el que los barcos parten”. Confieso que para mí como lector ha cubierto hermosamente un hueco emocional, ha sabido aproximarse con delicadeza a un acto sencillo y ha conseguido evocar a algo de mi propia existencia no por mí, sino más allá de mí; su lectura me ha dicho algo que tiene amor y color, nostalgia e ilusión; que tiene mucho de un hermoso viaje por hacer, por ejemplo.

Ojalá a ti te pueda deparar, si no lo mismo, sí algo de imaginación o sueño; algo de belleza. Y con eso ya sería suficiente. Leer, así, equivale a acercarse a una entrañable compañía.

Escrito por John Burnside

John Burnisde (1955) es un poeta y novelista escocés, merecedor del premio T. S. Eliot de poesía. Entre sus novelas cabe destacar Las huellas del diablo o Glister.

Ficha técnica

Traductor JUAN ANTONIO MONTIEL RODRIGUEZ

128 pp. | 17,90 €

Uno de los grandes poetas británicos de nuestros días.
John Burnside es uno de los escritores británicos más originales y relevantes de nuestros días. Dones es uno de sus más recientes poemarios y una de las contribuciones más brillantes a la poesía de nuestro tiempo.
Diáfanos e intensamente trascendentales, estos poemas logran crear una inmediata intimidad con el lector, invitado a sumergirse en el agua de unos versos cuyo canto perdura en la memoria, como una experiencia íntima.

Reseñado por Ricardo Martínez

http://www.ricardomartinez-conde.es/

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