CUANDO EL EMPERADOR ERA DIOS de JULIE OTSUKA

CuandoelemperadoreraDiosQue en EEUU hubo campos de concentración es algo conocido, miles de norteamericanos de origen japonés se dejaron varios años de su vida en ellos. La autora descendiente de ellos ha conseguido darles un rostro y una voz, mostrarnos sus sentimientos de impotencia y desapego asi como de incomprensión por el rechazo de sus propios compatriotas. Rechazo por aquellos que hasta entonces les saludaban por la calle, les acompañaban en la escuela o en las tiendas o les consideraban vecinos ejemplares del barrio. Primero se llevaron a los hombres, los “espías” al servicio de Hirohito y después a las madres y los niños quienes tras un largo viaje acabaron arrumbados durante más de tres años en Utah, donde ni un sólo árbol les permitía reposar la vista. Como apestados, como traidores.

Qué resuene nuestra conciencia sin gritos de dolor, sin alzar la voz ni insultar a nadie, sin ni siquiera buscar culpables. Simplemente destacando los hechos dolorosos, ese miedo libre a todo lo diferente que acabó con muchos estadounidenses presos de sí mismos y de los temores de sus compatriotas. Otsuka construye su calmada obra en cinco partes. La asunción de la deportación por parte de una madre de dos hijos, los preparativos para la marcha una vez que el padre fue internado meses atrás. El largo viaje en tren hacia el campo. La intemporal y mísera vida allí. Y los dos regresos, el primero a la casa que había sido violada por decenas de desconocidos como si fuera suya, a la rutina, a las miradas censuradoras todavía. Y el regreso del hombre, de aquel ser destruido, del trapo incapaz de ponerse en pie tras el trato de aquellos que decían ser de su mismo país.

Dolor, misería, angustia, soledad, pero también esperanza, orgullo, familia, futuro y lucha. Julie Otsuka quien en Buda en el ático ya nos contó las primeras vergüenzas de las mujeres japonesas engañadas por traficantes humanos para trasladarse a San Francisco a principios del siglo XX cuenta como un gong resonante la segunda vergüenza de esas mismas mujeres arrojadas a un campo de concentración sólo por haber criado estadounidenses perfectos. Cuánto dolor sin recompensa. Por lo menos Otsuka ha levantado con palabras este pequeño homenaje a su memoria.

Una obra de fácil lectura, sin dolor gratuito, reflexiva e intimista, que sin fiscalizar a nadie no deja a ningún norteamericano indemne, que refleja que la derrota es la victoria de la conciencia, la de quienes no han hecho nada y son condenados una y otra vez.

Un maravilloso trabajo sobre los absurdos miedos del ser humano en el país de la Libertad.

Ficha técnica

Traducción: Carme Font
P.V.P. 14€
142 pags.

En un día soleado de 1942, en California, una mujer se detiene ante un cartel en la oficina de correos. Después de leerlo, regresa inmediatamente a casa y comienza a preparar un equipaje con todas sus pertenencias. El gobierno de Estados Unidos la ha declarado a ella y a su familia, como a otros miles de americanos de origen japonés, «enemigos» en su propio país y están a punto de ser arrancados de su hogar. Un campo de internamiento, en el desierto de Utah, les espera.
Julie Otsuka narra la historia de una familia a través de cinco emotivas vivencias: la de la madre recordando el día que tuvieron que partir, el largo viaje en tren de la hija, el confinamiento en el desierto que relata el hijo, el retorno de la familia a su hogar y la amarga puesta en libertad del padre después de su cautiverio. Cuando el emperador era Dios nos recuerda el destino de quienes, durante años, se convirtieron en invisibles.

Reseñado por Pepe Rodríguez

Escrito por Julie Otsuka

Julie Otsuka nació y creció en California, ha estudiado en las universidades de Yale y Columbia y actualmente vive en Nueva York. Su primera novela, When the Emperor Was Divine, publicada en 2002 y basada en la experiencia de su propia familia, vendió más de 250.000 ejemplares y está considerada como un clásico contemporáneo. Además de recibir el premio Pen/Faulkner, Buda en el ático ha sido finalista del National Book Award y Mejor libro del año en The Boston Globe y la revista Vogue, entre otros muchos reconocimientos.

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