La loba de Al-Andalus de Sebastián Roa

De nuevo volvemos al mundo medieval épico con la cuarta novela de Sebastian Roa, en un periodo histórico y un espacio concretos: la Península Ibérica, los reinos cristianos y moros, las alianzas y guerras en todas las combinaciones posibles.  Hacia la mitad del siglo XII, Mardanish, al que llamaban legendariamente Rey Lobo, comparte protagonismo con su esposa favorita, Zobeyda, a la cual adjudica el autor un papel determinante, de hilo conductor; casi demasiado importante -diríamos- para los habituales papeles de las mujeres musulmanas en esa época. Sin embargo, literariamente ofrece unas posibilidades humanas y dramáticas enormes. Y a Roa le interesa lo literario tanto como lo histórico. Novela coral, el autor abarca con ella un amplio abanico de miradas, siempre marcando una perspectiva principal, que es la del reino andalusí levantino: el momento de esplendor y la decadencia final. Las luchas internas dentro de cada bando, incluidas las intrigas del harén.

Los pobladores del Sharq-al-Andalus, el reino musulmán andalusí más oriental de la Península, gozan de una floreciente economía, un clima cultural e ideológico liberal, un estado de bienestar, en suma: viven en una especie de paraíso, de oasis entre reinos en pie de guerra permanente. Paraíso que no durará mucho: poderosos movimientos de pueblos empujan tanto por el norte como sobre todo, por el sur, desplazando a los débiles mientras triunfan los fuertes. Y el Sharq se debilita a la vez que su rey, tras años de batallas y luchas, lo que precipita su desaparición final.

Dividida la novela en tres partes, la primera sitúa el momento histórico, para hacer que el lector comprenda la relación de fuerzas y lo que mueve a los principales protagonistas, que oscilan entre deseos y ambiciones. Las luchas internas, la recuperación de Valencia, los intentos frustrados de recuperar Almería, ya en poder de los almohades. El avance de éstos por tierras del sur, haciéndose fuertes en Sevilla, Málaga, Córdoba y Granada, en manos de dos jóvenes pero muy distintos hermanos, Yusuf y Utmán, hijos del califa Abd-al-Munín, que desde el otro lado de Estrecho lanza directrices y prepara huestes y pertrechos para invadir y dominar los reinos peninsulares. Los reyes y caballeros cristianos todavía presentan batalla unidos frente al empuje almohade. Importantes caballeros cristianos, además del emperador Alfonso, aúnan sus fuerzas con Mardánish. Sin embargo, la semilla de la discordia le llega de su propio suegro, Hamusk, germen constante de problemas. Cierra esta sección la muerte del emperador cristiano y la dispersión que se genera inmediatamente en sus reinos.

La segunda parte muestra más detallado el punto de mira almohade, las intrigas entre los hijos del califa, incluyendo una descripción fastuosa del desembarco en Gibraltar de Abd al Mumín y exhibición del poderío almohade, tambor gigante y camella blanca incluidos, reuniendo a sus hijos Yusuf y Utman, así como a sus principales generales junto al Peñón. La acción  se desplaza de Oriente a Occidente: Sevilla, Ecija, Córdoba… mientras en Murcia se gestan intrigas. Finalmente, el terrible asedio a Granada, donde corren ríos de sangre, ya predichos por una vieja bruja a Zobeyda. Con la muerte del viejo califa se cierra esta sección.
La tercera parte avanza la decadencia del Sharq. La reorganización del imperio almohade, con la decidida intervención de Abu Hafs, el hermanastro de Yusuf y Utman, motor –de hecho- de la organización y dirigente político y militar, preludia el asalto definitivo a la Península, mientras los reinos cristianos inmersos en sus propias luchas de poder, abandonan a Mardanish. La cruenta batalla frente a Murcia, donde se consuma una traición, inicia la pendiente de desintegración y debilitamiento que comenzando con el propio Rey Lob llevará a la desaparición definitiva del reino andalusí. El drama familiar de Mardanish y Zobeyda llega a momentos críticos y la ruptura parece inevitable, aunque el amor permanezca y presenciemos una dramática despedida final.

Las luchas en toda la novela no solo ocurren, pues, entre los distintos reinos o clanes religiosos y militares: la tensión también surge entre Mardanish y la favorita Zobeyda. Amor, odio, ambición, honor y poder desfilan por las páginas de este libro. Sobre todas estas pasiones, la que parece destacar es la ambición, del universal deseo de poder, tan anclado en la naturaleza humana, y en este caso no hay diferencias entre hombres y mujeres: Zobeyda desea el rango de reina tan fuertemente como Mardanish desea triunfar sobre los almohades y hacerse con todo el sur unificándolo bajo su mandato. Yusuf compite por el poder con Utmán, que a su vez lucha por el amor de la poetisa granadina Hafsa, amante del poeta Abú Yafar.

El autor hace desfilar toda una serie de personajes secundarios interesantes: el consejero Abu Amir, prototipo de librepensador, que prefiere morir antes que perder la libertad; las esclavas de Zobeyda, a cual más bella y seductora, que son utilizadas a veces como espías; Hamusk, el odioso padre de Zobeyda; los hijos que ésta tiene con Mardánish de los que Hilal es descrito con personalidad propia; el violento y brutal Al Asad, guardaespaldas de Hamusk pero con ambiciones ocultas; los caballeros cristianos Armengol de Urgel, Azagra, y Alvar Rodríguez, amigos personales de Mardánish, compañeros de lucha y orgías, aliados en la batalla. Y las personalidades de los dirigentes almohades también presentan su interés: la debilidad y cobardía de Yusuf, la fuerza bruta de Utmán y su amor por la bella Hafsa. El viejo califa, aficionado a las mujeres rubias. Los miembros de la comunidad judía granadinos, siempre ante la disyuntiva de huir o morir. La diáspora o islam.

En cuanto al estilo, el relato discurre en tercera persona y en pasado, saltando de un punto de vista a otro, para ofrecernos una visión lo más completa posible, cosa que estimo lograda. Hay, sin embargo, algunos breves y memorables pasajes (la lucha con el lobo que le da nombre y leyenda al rey, la batalla en Granada y la de Murcia) en los que el autor usa el tiempo presente, haciendo entrar al lector en una complicidad con el narrador, siguiendo la acción de un modo emocionalmente más directo.

Por lo demás, quizás se hubiera podido evitar tal número de páginas, a mi juicio excesivo, descartando o resumiendo algunos episodios que no son imprescindibles o que en mi opinión son de más difícil admisión, como el de la toma de Valencia liderada por Zobeyda, o el viaje que ésta realiza con Al Asad a los reinos cristianos. También se echan en falta algún que otro mapa, que hubiera ayudado bastante.

El autor, a pesar de dotarse de una amplia y exhaustiva documentación, no se demora en exceso en datos descriptivos ni eruditos, salvo los necesarios, y usa un glosario de términos al final del libro con fines explicativos. También hay una nota histórica en la que se informa al lector de qué personajes fueron reales y cuáles ficticios, así como de otros detalles sobre batallas o hechos importantes. Todo ello muy de agradecer. En suma: una narración épica, de lectura apasionante, fácil seguimiento aunque difícil de manejar por su abultado formato (que hubiera dado para una trilogía) pero con momentos que rozan lo legendario y mítico, garantizando el disfrute a los amantes del género histórico, y también a todo aquel lector que busque buena literatura.

Escrito por SEBASTIÁN ROA

Sebastián Roa es el nuevo gran fichaje de B en el terreno de la novela histórica. Conocido por los aficionados al género, con esta recuperación de su título más premiado y con el lanzamiento en septiembre de su nueva novela, La loba de al Ándalus, le veremos dar el salto al gran público.
Roa escribe novela histórica con un rigor y una fuerza narrativa exatrordinarios. En Venganza de sangre, la mezquindad amable de la vida cortesana se confunde con la crueldad de la guerra y la pasión violenta se mezcla con el amor incondicional.
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Ficha técnica

Páginas: 992 / PVP: 28.00 €

Mardanish, rey musulmán de toda la zona del Levante, trata durante toda su vida de contener el avance de los aragoneses por el norte y de los almohades fanáticos por el sur, mientras establece relaciones de amistad y protección mutua con el emonarca de León y Castilla y muchos otros nobles cristianos. Pero a pesar de su valentía y continuas batallas, finalmente no es capaz de impedir la invasión de los musulmanes del norte de África.
La loba de al-Ándalus es el relato de los hechos reales que sucedieron en un momento decisivo para nuestra historia. La semblanza del rey Lobo, un personaje injustamente relegado, y la invasión almohade, el mayor peligro al que se vieron sometidos los cristianos de la Reconquista.
Una lucha de poder narrada con lenguaje directo, sencillo y evocador, que alterna la acción con el romanticismo y la intriga en una época de héroes, trovas, grandes batallas, fidelidad y traición, muertes trágicas y pasiones desbocadas. Un hito épico en el que se decidió el destino de lo que después se llamaría España.

Reseñado por Ariodante

2 Responses

  1. Con Venganza de sangre nos convencimos de que Sebastián Roa era el futuro de la novela histórica en castellano, aupada en la lista de grandes ventas gracias a Santiago Posteguillo. Se puede escribir bien y con rigor; se puede combinar la labor documental con una narración trepidante que nos aproxime a una etapa por la que el autor siente predilección y de la que, estamos seguros, todavía tiene mucho que rescatar.

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