Casa de muñecas de Patricia Esteban Erlés

Para Patricia Esteban Erlés (Zaragoza, 1972), una casa de muñecas no es un juguete inofensivo. De hecho podría ser el lugar donde se oculten los anhelos más infantiles junto con los miedos más profundos. Para apoyar esta idea aporta un centenar de argumentos en forma de siniestros microrrelatos distribuidos por las distintas estancias de la casa: el cuarto de juguetes, el dormitorio infantil, el desván de los monstruos o la cripta, entre otros. Cuenta, además, con la colaboración de Sara Morante (Torrelavega, 1976) en forma de sugerentes ilustraciones para completar un proyecto más que recomendable.

En él podremos encontrar niñas encerradas en una de esas semiesferas en las que nieva cuando se agitan, personajes que viven dentro de los espejos desde los que nos vigilan, una cabeza que da vueltas en la lavadora, el ubicuo llanto de un niño y camas bajo las que se esconde aquello que imaginamos pero cuya presencia preferimos no comprobar.

Es alarmante constatar, además, las múltiples formas que puede adquirir la crueldad infantil para abusar de la inocencia, burlarse de la fealdad o cebarse en la sumisión. Pero gratificante asistir a la variada venganza de las fantasmales víctimas. Aunque esta beligerancia no es exclusiva de vivos y muertos. También afecta a las muñecas de aquellos, cuya serena presencia puede prolongarse en el tiempo llegando a sobrevivir a múltiples dueñas.

Hay, también, relatos conmovedores, como ‘Orlando’, en el que un pequeño príncipe reducido ya a un simple esqueleto es, sin embargo, aceptado de nuevo por su familia y sus súbditos. O aquel en el     que una niña le reza a su madre muerta para que no se le aparezca. En otros la narradora establece un diálogo directo con los fantasmas: “Cada vez que tu cadáver llama a la puerta…”; “Me gusta abrir el frigorífico y que tú estés ahí”. O juega con la paradoja: “La primera vez que nos vimos fingimos que era la primera vez que nos vimos”. O, finalmente, se permite recrear el más famoso de los microrrelatos para justificar la persistente presencia del dinosaurio.

Y al completar el trayecto, el impresionante ‘Tranvía de medianoche’, con sus figuras de hombres, mujeres y niños que se alejan de las acogedoras luces de sus hogares y de los cálidos afectos de sus seres queridos para subirse a un tranvía sin retorno. Para acabar con la delirante metamorfosis de ‘Luz encendida’.

Al final, al cerrar el libro, tenemos la sensación de estar silenciando todo un coro de voces, de estar escapando de esa escalofriante casa de muñecas que seguirá vigilándonos desde la ilustración de portada hasta atrapar al siguiente lector.

Escrito por Patricia Esteban Erlés

Patricia Esteban Erlés (Zaragoza, 1972) es una filóloga y escritora española, autora de cuentos. Ha ganado importantes premios y figura en varias antologías. Como investigadora, ha estudiado los libros de caballerías del siglo XVI.

Ficha técnica

184 págs. / 17 €
Voces/ Literatura • 181
Un maravilloso libro de microrrelatos, un estremecedor paseo por una casa de juguete construida entre Patricia Esteban Erlés y Sara Morante

Reseñado por Rafael Martín

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