Efectos secundarios de Rosa Beltrán

Rosa Beltrán (Ciudad de México, 1960) se ha propuesto, en su última novela, reinterpretar algunos clásicos de la literatura del siglo pasado a la tenebrosa luz de los sangrientos acontecimientos que conmueven diariamente la vida de su país. Y a la inversa, emplear la lectura de autores inmortales para intentar dignificar a las víctimas de tanto cruel despropósito. Comprender, en suma, que la buena literatura sigue teniendo vigencia, aunque su compromiso no sea explícito o inmediato.

Para ello Beltrán ha creado un narrador poliédrico, capaz de identificarse con personajes y autores a través de sus lecturas: con un Kafka arbitrariamente culpable, con Orlando, el travestido inmortal de Virginia Woolf, o con el Chíchikov de Gógol, tan rodeado de muerte como el narrador, que busca en los textos una salutífera evasión, un lenitivo para su angustia, la constatación del carácter superior de unos personajes que, aunque mueran, reviven una y otra vez por medio de cada lector.

Pretende, además, usar estas lecturas en los actos de presentación de libros a los que es invitado por las editoriales y que representan su principal actividad. Se trata siempre de superventas, novelas románticas o incongruentes libros de autoayuda, presentados con enigmática frecuencia como el libro más leído del mundo, y cuya falta de calidad pretende paliar con referencias a Nietzsche y Lao-Tsé, a Wilde o a Almas muertas, en la creencia de que así removerá las inquietudes lectoras de los asistentes, y con la conciencia de que “en un país que se hace experto en la recolección de cadáveres, yo reúno palabras”.

Pero últimamente sus propósitos se ven frustrados, ya sea por la incomparecencia del autor o por la prisa del editor en soslayar todo lo que posponga el rentable acto de firma de ejemplares. Y será en una peligrosa ciudad del norte donde el narrador asuma, como Orlando, una transformación quizás postergada por instinto de supervivencia, y donde dé rienda suelta a una demoledora diatriba contra una sociedad que sitúa a la mujer en una degradante posición de sumisión, preludio a una brutal desaparición o a un asesinato con saña. Una indiscriminada violencia cuyos agentes pueden ser tanto sicarios como corruptos garantes del orden establecido.

Novela, en fin, breve y contundente, en la que Rosa Beltrán permite a los muertos salir de las estadísticas para convertirse en personajes de Juan Rulfo y con la que demuestra compartir la opinión que expresa Jorge Volpi en el prólogo cuando afirma que “en una época aciaga y terrible, la lectura no puede ser ya un acto inocente”.

Nº de páginas: 150 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editoral: 451 EDITORES
Lengua: ESPAÑOL
Precio: 15,50€

Escrito por Rosa Beltrán

Rosa Beltrán (Ciudad de México, 1960) es una de las escritoras mexicanas más prestigiosas, autora de novelas como La corte de los ilusos (Premio Planeta-Joaquín Mortiz 1995),El paraíso que fuimos (2000) Alta infidelidad (2006), así como del libro de relatos Amores que matan (2005). Es Directora de Literatura de la Coordinación de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México y colabora quincenalmente en suplemento cultural Laberinto del diario Milenio. Su obra ha sido traducida al inglés, italiano, francés, alemán y holandés.

Reseñado por Rafal Martín

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